Carta abierta a un gafe, que se recrea en su “mala suerte”. Por Antonio De la Torre

Carta a un gafe que se recrea en su mala suerte. Ahora tenemos el gas más caro de Europa por culpa de Putin. Y eso que no compramos gas a Rusia. Ilustración de Linda Galmor

«Es necesaria una mayoría que consiga poner en la calle a la banda de irresponsables que nos gobierna liderada por este gafe»

Los más veteranos, recordarán aquel “gran” año de 1992, en el que España fue sede de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de la Exposición Universal de Sevilla, la famosa Expo-92. Un doblete, que fue antesala de la caída del, entonces, Partido Socialista Obrero Español, que ya apuntaba maneras. No voy a entrar en esa parte de su nefasta “historia” –etapa casi buena, comparada con las dos últimas–, dentro de sus casi 143 años (se fundó en Mayo de 1879) de antigüedad, pero sí a reparar en una curiosa anécdota. Dentro de la “megacorrupción”, con la que el periodista Pedro de Tena resumió al segundo de los eventos  bajo la batuta del socialismo, un personaje se hizo famoso. No hablo de Jacinto Pellón, que también, en cuya etapa como presidente de la Sociedad Estatal Expo 92, “acuñó” una nueva “moneda”, el “pellón”, unidad, se decía entonces, de pago de comisiones, equivalente a un mísérrimo millón de pesetas, 6.000 € de hoy. Me refiero a otro conocido dirigente socialista, a la sazón presidente de la Comisión Nacional para la celebración del V (5º para víctimas de la LOGSE) Centenario del Descubrimiento de América, Luis Yáñez, distinguido miembro del “clan de la Tortilla”, como era conocido el grupo de amigos de Felipe González, entonces también, presidente de un gobierno que ya hacía aguas. Como aguas hizo –se hundió–, la réplica de la Nao Victoria en Isla Cristina (Huelva), a los 20’ de su botadura (Noviembre de 1991) por el citado Yáñez. Casi “perece” ahogado ese día el famoso Curro, la mascota en forma de pájaro que lucía cinco de los siete colores del arcoíris, no sé si premonitorio, ya, de una conocida bandera que añadió el sexto. Después, el incendio, precisamente, del Pabellón de los Descubrimientos, antes de la inauguración de la Expo, llevó a la conclusión de que esa pareja, Yáñez/Descubrimiento, eran gafes y el primero llegó a ser conocido coloquialmente como “el Mosca”, porque “donde iba, la c.g.ba”. No sé qué es de él, hoy, tras sus andanzas europeas, que tal vez hayan marcado también los destinos de la Unión.

Y miren por dónde, justo 30 años después, me vienen a la cabeza aquellas anécdotas, ante la realidad del presimiente que nos desgobierna, otro socialista que no anda lejos de ser el mayor gafe que haya pisado nuestro suelo. Bueno, gafe, para todos, menos para él y sus próximos, claro. Otros, a lo largo de la Historia, trajeron desgracia a España, porque pretendían conquistarla y salieron con el rabo entre las piernas, pero con razón se dice que “no hay peor cuña que la de la misma madera” y éste viene a destruirla desde dentro. Después de formar gobierno con el que le “quitaría el sueño” y apoyarse en su última investidura –embestidura, sería más apropiado llamar a la forma de llegar del personaje– en las “manos de los que quieren romper el Estado”, dos de sus frases preelectorales, ¡qué más se puede decir de nuestro Pinocho Sánchez! Pues se puede y, me temo, se seguirá pudiendo y nada bueno, mientras lo tengamos al frente del contubernio de Moncloa que lo acompaña y, lo que es peor, del BOE, del que abusa sin reparo.

No hacía ni un mes de haber “prometido” su cargo y reimplantado, 84 años después, un nuevo frente popular, con su primer gobierno Frankenstein, cuando le vino a visitar la “plandemia”, que no quiso ver hasta dos meses más tarde y que recrudece cuando interesa. Una larga visita, ésta, con alguna que otra “desaparición” temporal –corta, para no perder las riendas del miedo–: “hemos doblegado la curva y vencido al virus”, pero siempre presta a ser utilizada a conveniencia. Entre tanto, decretos ley –coladero de trampas legislativas–, insufribles monólogos semanales –shows de “Aló presidente”–, reuniones periódicas de presidentes autonómicos, inútiles, pero con las que vendía el muñeco de la “cogobernanza”, inexistentes “expertos”, etc. Su primer aniversario de abusos del BOE y despropósitos múltiples, lo “celebró” con la visita a Madrid del temporal de nieve Filomena, que sólo duró una semana, y durante el que no se le conoce una sola actuación paliativa. Se quedó a cubierto en el palacete y que comunidad y ayuntamiento –que eran enemigos– bregaran con sus problemas y consecuencias. Ocho largos meses después, cuando habían terminado unos cuantos estados de alarma –declarados, por cierto, inconstitucionales, por el TC, pero ¿Quién se acuerda de esto? – y “surfeado” unas cuantas olas, llega la erupción del Volcán de Cumbre Vieja en La Palma. Y con ese pretexto, sale a relucir de nuevo el Falcon para hacer media docena de visitas a la isla –las que no hizo en dos años a hospitales y residencias de ancianos durante con el virus–. Fotos, promesas incumplidas que nadie, salvo algunos isleños, parece ya recordar y “pasa palabra”. A otra cosa “mariposa”, que ‘como soy el más guapo y el más chulo del barrio y mis medios de manipulación masiva y mis sindicatos subvencionados no se mueven, a seguir cubriendo días de agenda a gastos pagados’. Desempleo creciente, sólo paliado en parte con más empleo público –clientes–, cierre de empresas, autónomos dados de baja, subida desproporcionada y sin freno de energías y carburantes, escalada exponencial de la inflación a niveles de hace 30 años, etc., son, para él, culpa del COVID-19 y de la cerrazón y falta de sentido de Estado de la malvada derecha.

Pero quedaba una cuarta plaga, por ahora, que con usted vendrán más, esperemos que no sean diez como las de Egipto. Estalla la crisis de Ucrania y le viene a ver Vladimir Putin –es un decir, porque no hay líder político que lo soporte– y, ¡oh, sorpresa!, ‘ya tengo pretexto’ para culpar a algo que empezó el 24 de Febrero último de los estragos que su pésima gestión durante dos años está causando a los españoles. Así, la inflación que terminó el año 2021 en el 6’5% y que ese mes de Febrero había subido casi un punto más, 7’4%, es culpa del ruso malvado y ambicioso que quiere rehacer el imperio ruso, pero no suya, que quiere implantar la Tercera República, por la vía de los hechos, con lo peor de cada casa, política. “La subida de precios es culpa de Putin”, dice sin sonrojo. O sea, que un conflicto de los últimos 20 días, es la causa de la subida de la inflación del año pasado y de la de casi un punto de los dos primeros meses de este año. Como siempre, mintiendo y dejando en un vulgar aficionado al muñeco de Geppetto.

Como colofón de sus desvaríos y una muestra más de su “sensibilidad” a esa escalada de precios que agobia a los españoles, se monta usted, el último fin de semana, una nueva e inútil reunión de presidentes autonómicos, en la isla de La Palma, con el pretexto de “homenajear”, dice a las víctimas del volcán. Usted con su séquito, veintidós ministros con el suyo, diecisiete presidentes autonómicos con el suyo, más dos presidentes de ciudades autónomas, que seguramente tampoco fueran solos, el “luminoso” alcalde de Vigo, presidente de la Federación de Municipios y Provincias –¿Qué pintaba allí Abel Caballero?– y sabe Dios quiénes más. Todos, con algunos de su equipo, obviamente y dispositivos de seguridad, viajes, alojamientos, comidas y demás gastos, a costa del contribuyente, camuflados con “acompañar” al Rey, al que usted ningunea una y otra vez y sus compañeros de desgobierno y demás socios, directamente detestan y quieren liquidar. ¿Cuánto ha costado esa reunión al erario público? A ver cómo funciona ese Portal de Transparencia. Al final para qué, para que un par de días después se vaya a su altavoz sectario de La Sexta a decirnos que va a comparecer para anunciar que “va a bajar los impuestos”. ¿Por qué tanto bombo para anunciar lo que va a hacer en lugar de decir que lo hace? Ahora falta saber qué impuestos va a bajar, en qué cuantía, cuándo, que parece que no antes de final de Marzo, y cómo van a repercutir en los bolsillos de los ciudadanos. De momento, la electricidad da un respiro, pero habiendo bajado casi un 50% después del máximo histórico de la semana pasada, sigue estando un 500% por encima del precio que sacó a la calle a sus sindicatos en 2017. ¡Ah!, que entonces gobernaba Mariano Rajoy. Los combustibles, un 40% más caros que el año pasado, mientras entre el 45 y el 50% son impuestos.

Y a todo esto, usted sigue yendo en helicóptero desde su casa al aeropuerto de Torrejón de Ardoz, una media hora en coche, donde lo espera el Falcon, que lo lleva por esos mundos donde nadie lo quiere, para ver a sus socios, que en lugar de considerarlo como tal lo toman como comparsa, pero lo tienen que aguantar por exigencias del guion. ¡Qué más da, si siguen comiendo en mi mano los que me sostienen en Moncloa, me mantienen calmadas las calles los que han visto subida su subvención en los nuevos PGETA y mis teles me siguen dando pantalla y coba!

Y mientras, la portavoz de su gobierno, Isabel Rodríguez, en su última rueda de prensa, nos dice entre eufemismos y circunloquios que “vamos a mejorar, a ofrecer certidumbres en relación a los recursos que el Estado tiene o con los que el Estado cuenta, en el caso en que tuviéramos que repetir una situación que altere gravemente la seguridad nacional, como ocurrió en la gestión de la pandemia”. A cualquier cosa llama esta señora “gestión. Pero no se queda ahí la exalcaldesa de Puertollano, sino que continua en su “explicación” y ahora viene el aviso a navegantes: «¿Qué supone este texto normativo? Pues que el gobierno podrá conocer con exactitud y en cada momento, los medios públicos, pero también los medios privados, con los que cuenta nuestro país –o sea, nosotros–, una vez se declara –por ellos– una situación de interés para la seguridad nacional y, de este modo, poder asegurar la movilización de los recursos, de manera más eficiente” –para ellos, claro–. Como diría aquel conocido comunicador deportivo de las noches, José Mª García: “¡Ojo al dato!”. O, como repetía el bolivariano comunista Hugo Rafael Chávez, ¡exprópiese! Venezuela, a la vuelta de la esquina.

Esperemos que, como lo llamaba José Luis Martínez-Almeida en su entrevista con Carlos Herrera, el tándem Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, consiga esa mayoría que se necesita para poner en la calle a esta banda de irresponsables. De momento, el primero, antes de llegar a la Presidencia del Partido Popular, ya pone a este desgobierno tan nervioso, como lleva poniéndolo dos años la segunda. Y digo en la calle, como primera providencia, porque en algunos casos, es tal vez otro sitio donde les debería corresponder por sus negligencias y abusos, en aplicación, entre otros, del Artículo 102 de la Constitución Española.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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