Y la natalidad cayendo en picado… Por Rodolfo Arévalo

Y la natalidad cayendo en picado… La imagen es obra del pintor alcoyano José Andrés Hernández

“La natalidad va cayendo en picado, por lo menos en la sociedad occidental, y el deseo de tener hijos, por el motivo que sea, va perdiendo fuerza”

Hay días en que no surgen las palabras de la mente, se siente su ausencia como un ahogo insoportable. No poder expresar lo que sientes es una terrible experiencia. Y sí, hay días así. A veces es mejor poner tres letras juntas y dejar que el resto lo invente el lector, es una especie de consuelo, para quién la necesidad de expresarse es lo primero, pero no deja de ser una ausencia insufrible.

En la vida siempre surgen vacíos, espacios en blanco, imposibles de llenar y aunque puedo comprender que, haya quién no los sufra, ni los sienta hirientes como yo mismo, no llego a entenderlo. El sentimiento es un texto no escrito que quiere volar sobre hojas blancas de celulosa. Es un desahogo de tal envergadura que, a falta de vocabulario, las mentes primitivas inventaron el papel en las piedras de sus grutas, para poder pintar. Sus textos no comunicaban cosas concretas, sino esencias mentales, solo plasmaban deseos de buena caza y con sus siluetas de manos su deseo de permanecer. Parece como si quisieran decir estamos aquí, ¡Vivimos! y aunque no podamos expresarlo porque nos faltan los medios técnicos, si podemos abstraer el sentido global, la idea, la presa cazada, la alegría previa a la muerte del animal y la fiesta de saciado ritual con el alimento en torno al grupo.

Podemos imaginar las miradas de unos a otros, mientras mordían los trozos aún calientes, retirados de las brasas del fuego, que antes había servido de foco para el baile de celebración, que dibujaba siluetas de sombras humanas sobre la roca. Eran las fotos pétreas, que manifestaban las ganas de permanecer y… cuando alguno abandonaba el grupo porque moría, se ha descubierto que sus familiares y amigos, en cierta forma, celebraban un entierro o despedida. Imagino que aquellos seres humanos, que no eran menos inteligentes que la globalidad actual, sabían que aquella celebración sería la última con aquel compañero o compañera. Luego unas horas después las necesidades de los vivos retornaban para invitar la vuelta a la rutina.

Nada era diferente de lo actual, las lágrimas inundaban los ojos de aquellos seres humanos y probablemente aunque no supieran escribir, sentían emociones que podrían haber expresado como nosotros mismos. (Esto que acabo de expresar, ha hecho que afloren en mi algunas lágrimas, porque sí, porque eran seres humanos). Transmitirían a viva voz sus sentimientos a falta de los recursos en los que dejar plasmada la pena. Efectivamente verían el regreso de otras estaciones, y con expectación la primavera, de exuberantes colores y frutos apetitosos y verían nacer nuevas vidas alrededor, en muchos animales e incluso entre ellos mismos y no, a nadie se le ocurriría poder prescindir de un nuevo ser integrante de la horda, puesto que sería garantía de continuidad. No podría haber cruzado sus mentes, ni siquiera como fugaz pensamiento, el deseo de prescindir de una criatura no nacida o a punto de nacer, incluso si los tiempos hubieran sido adversos, más aún lo hubieran deseado en ese caso, como estímulo de futuro.

Solo la cruel selección natural, podría acabar con la fuerza de aquellas nuevas vidas que llegaban para alegría del grupo. Hoy al parecer, la vida humana ya no es muchas veces causa de alegría sino más bien pesar y algo indeseado. Ya no prima el grupo, la familia, la sociedad, al parecer solo está de moda el egoísmo, como único valor, el yoyoismo egoísta de la infantilidad, y si bien es cierto que la inocencia del paraíso original no es verdadero y los Adanes y Evas fueron unos cuantos miles de humanos, no creados por Dios, sino por puro azar evolutivo sobre el planeta, no deja de ser cierto, que eran tan humanos como nosotros mismos, y aunque el asesinato de algún niño pudiera ser esporádico, no se había institucionalizado como en la actualidad, por el único deseo de quitarse de en medio un problema, porque originalmente, la vida no era un problema ni lo fue nunca, la vida era un regalo para el resto de seres humanos, era la garantía de su continuidad.

Hoy sin embargo, la natalidad va cayendo en picado, por lo menos en la sociedad occidental, y el deseo de tener hijos, por el motivo que sea, va perdiendo fuerza. ¿Tan fríos se han vuelto los seres humanos, o algunos seres humanos? ¿No será esto el principio del ocaso de la especie animal humana? ¿Habremos llegado, como los dinosaurios a nuestro Armagedón, imparable e inevitable? No lo sé, pero hay días en que no surgen las palabras de la mente, se siente su ausencia como un ahogo insoportable. No poder expresar lo que sientes es una terrible experiencia, por lo menos para mi. Y hasta te brotan las lágrimas. Y sí, hay días así.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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