Irene Montero en la cuerda floja. Por Rodolfo Arévalo

Irene Montero en la cuerda floja. Ilustración de Linda Galmor.

“Políticos Españoles y en general Europeos, están en la cuerda floja y para muestra el botón de la ministra comunista Irene Montero”

Políticos Españoles y en general Europeos, están en la cuerda floja. ¿Cómo mantenerse puros y sociales, como en sus tiernas adolescencias, cuando hay temas que no se pueden abanderar? Y eso sin entrar en conflictos a veces graves con sus votantes. Todo lo que tiene que ver con individuos aislados, en desventaja, puede ser tratado como tema de necesidad social, pero la cosa cambia cuando se trata de grandes grupos de población inmigrante que no se integra, y lo peor, es que siquiera desea integrarse a los usos y costumbres del país que los acoge.

Cuando un determinado tipo de inmigrante, no quiere renunciar a poder ejercer su religión y sus costumbres en el respeto a la cultura a la que accede, difícilmente las sociedades de acogida podrán integrarlos en su forma de vida. La religión, mientras se mantiene en la intimidad, no es problema para nadie, salvo que tenga prácticas como el Ramadán, o la fiesta del cordero, que impongan graves alteraciones del orden habitual del país de acogida.

Tampoco es de recibo costumbres o prácticas que degradan a una parte de sus miembros, en este caso las mujeres, que a la luz de la cultura inmigrante solo son humanos de segunda. La creación de zonas de exclusión, ya tan habituales en algunos países Europeos, no tardará en llegar a España. Es solo cuestión de algunos años, pocos. No es lo mismo un hombre, que una mujer, en esta cultura Islámica, la mujer de alguna manera está al servicio de los hombres porque es un ser inferior, ¡chupate esa Irene Montero! De hecho así lo dice El Corán.

Yo mismo he vivido, cuando mis hijos eran pre adolescentes problemas surgidos con compañeras de religión musulmana, porque sus padres no aceptaban la indumentaria deportiva normal para sus hijas. Es más, muchas de ellas a la edad de catorce años eran sacadas de la escuela, para poder dedicarse al servicio de su casa y su comunidad, para ser enseñadas por sus madres sobre cuáles son sus obligaciones y sus límites en sus hogares para con los hombres y con el futuro marido. Para muchas niñas, aún estando en sociedades Europeas, no hay futuro, puesto que la familia les impone un orden riguroso, eso si no tienen, incluso ya, concertado matrimonio con hombres en sus lugares de origen que en muchos casos desconocen.

Por otra parte llegan a países que para esos inmigrantes están sacados de, cómo mínimo, Star Trek, es salir de una sociedad que se ha mantenido en la edad media y dar un salto mental de quinientos años adelante. Luego las feministas presionan a los estamentos sociales de por aquí, instando a respetar y valorar a las mujeres, cosa que por otra parte, y lógicamente, hacen los hombres de nuestra cultura, casi en su totalidad y salvo raras excepciones. Y es curioso, como por maldad, o por desconocimiento o por su propia historia familiar y social, no comprendan que esto en general ya no es un problema en la generalidad de nuestro ámbito cultural y sí lo es en el ámbito inmigrante, que no ha pasado por el Renacimiento y la modernidad. Es entonces cuando, basándose en datos de estadísticas, achacan a las poblaciones oriundas problemas de relación entre hombres y mujeres, entre los que por fortuna no los hay y miran para otro lado cuando se producen violaciones en grupo, modalidad muy integrada en las culturas norteñas Africanas, generalizando y haciendo este tipo de comportamiento como algo que es también de uso común entre los hombre de la cultura occidental, asunto que no es ni de lejos así salvo excepciones.

Aparte de esto, no se pueden comparar hombres que han sido educados bajo El Corán, y aprendido éste muchas veces de memoria y a golpes de regla en las manos, con los que han sido educados en sus colegios y casas en el respeto a sus hermanas y amigas, aunque eso a veces a Montero le cueste entenderlo. Vale que puede haber niveles en que ciudadanos muy burros sigan manteniendo este estado de cosas, pero entonces ya no se trata de algo normal, integrado en la sociedad, sino algo en el lumpen marginal social. No acabo de saber quién ha sido la persona que educó a Montero de una manera tan cruel para que tenga en su mochila vital ese odio y ese concepto hacia los hombres que en general considera seres viles, agresivos y machistas. Yo desde luego en el ambiente en que he desarrollado mi infancia, adolescencia y juventud, puedo asegurar que tanto mi hermana, como las hermanas de mis amigos, eran tratadas en plano de igualdad con los varones de la familia. Solo alguna rara vez pude ver algo que se acercaba levemente a lo contrario y estoy hablando de los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Así, como Irene Montero tiene un problema, creo yo que sicológico, quién no lo tiene son los políticos Españoles y en general los Europeos, que están en la cuerda floja. ¿Cómo mantenerse puros e inocentes, como en sus tiernas adolescencias, cuando hay temas sociales que no se pueden abanderar? Es difícil no entrar en conflicto, a veces grave, con sus votantes. Todo lo que tiene que ver con individuos aislados, en desventaja, puede ser tratado como tema de necesidad social, pero la cosa cambia cuando se trata de grandes grupos de población inmigrante que no se integra, pero eso a Irene no creo que pueda entrarle en la cabeza porque por definición el inmigrante, no debe de ser un ser humano normal con su vicios y virtudes, porque es bueno de oficio según los ritornelos manejados desde el poder mundial.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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1 comentario

  1. Todos los comentarios tienen una gran carga de actualidad y acierto, pero considero que reiterando lo que de todos es conocido y de la mayoría silenciado o ignorado, solo se está machacando el hierro frío, y naturalmente nada cambia esta sociedad española inane y adormecida por efectos de la mala ‘prxis’ socialisata cruel y perversa, traidora a la nacionalidad española, que es quieran o no su nacionalidad irreversible, y capaz, como viene demostrando, de acabar con ella.

    El curso o sistema de cosas que impera en España (2022), es putrefacto y decadente, la cuestión es cuando los gusanos aflorarán entre los que maladadamente dicen gobernarnos, y pueda concedérsele una oportunidad a nuestro maltrecho país; oportunidad en la que no creo.

    Si nos atenemos al trascurso de los hechos y a lo que reza en los manuales de la agenda globalista, lo que vendrá después es una serie de acontecimientos ordenados a Sánchez para llevar a cabo, por quienes le dirigen, día a día, tendientes a deteriorar las carácteristicas de nuestro país y en su aspecto social fundamentalmente, hasta la hecatombe del ciudadano al que ya no se le reconoce ni su dignidad; lease a Jhon Koleman para conocer la secuencia de lo que nos espera.

    La ciudadanaía española no tiene ninguna capacidad de levantarse contra los que la oprimen, y los políticos aun los que sin airearla pareciera que una línea de severa disciplina incluyen en su lineas de acción, solo tienen interés en seguir chupando de la teta del Estado al que ordeñan depravadamente.

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