Historia de un olvido. Por Antonio Ramírez

Historia de un olvido.

«La Biblioteca en llamas es un memorable relato de Susan Orlean, es la historia de un incendio, es la historia de un olvido»

La historia de un incendio es la historia de un olvido. Es muy frecuente que lo que las llamas destruyen pase a ser un recuerdo fugaz que sus cenizas no son capaces de afianzar en el memoria. En este memorable relato «La Biblioteca en llamas«, fruto de la fiel escritura de su autora, Susan Orlean, se nos acreca a un terrible hecho de los años 80 del siglo pasado: la destrucción por el fuego de la Biblioteca Pública de Los Ángeles.

La Biblioteca en llamas es una obra que, más allá del relato de unos hechos teribles  por lo que supone la destrucción de un número ingente de libros, es un canto al amor por la lectura, por la tenacidad en el conocer y saber; en la lucha por el respeto a libertad de pensamiento, una de las grandes facetas de leer.

Nos encontramos ante un compendio de extraños, pero apasionantes e interesantes, personajes  que dan vida a un momento atroz en el alma de cualquier ciudad, la desaparición de un templo popular, abierto a todos, como lo es una biblioteca. Coincide en el tiempo, a este luctuoso acontecimiento, el horrible accidente nuclear de Chernobil, al otro lado del mundo. La autora, escritora y periodista que goza de gran consideración en ese apasionante gremio, consiguió con la adaptación al cine de otra de sus novelas, «El ladrón de orquídeas«, el oscar de Hollywood.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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