España manga por hombro. Por Rodolfo Arévalo

España está cada día más manga por hombro. Imagen de Irene Menas

«El país está cada día más manga por hombro, perdón, el país no, los gobernantes de este país que antes llamábamos España»

El país está cada día más manga por hombro, perdón, el país no, los gobernantes de este país que antes llamábamos España. Es curioso, ya casi nadie recuerda en qué lugar del mundo vive, primero porque no saben nada de geografía de fuera de aquí, muy poco de la de aquí y, sorprendentemente, de la propia ciudad que habitan. No se extrañen, lo de la ciudad, me pasa a mi también, que siendo muy joven me conocí la capital como la palma de mi mano repartiendo paquetes para una tienda, de un cuñado de un amigo.

 

El otro día, hace un par de ellos, me vi en el coche en una calle de Madrid, en una zona que yo nunca había visto y creo que no volveré a ver, tan grande es la capital. Por no recordar no recuerdo ni el nombre, ni falta que me hace, dado que nunca regresaré. Tuve que llevar a mi mujer a una comisaría por una guardia letrada por pillarle lejos y con una comunicación endiablada. Lo curioso del caso es que tuve que aparcar en un agujero, como decía mi hijo de pequeño “Papá ahí tienes un agujero”, tan pequeño que no sé ni como metí el coche. Será por los cincuenta años como conductor o porque “soy bueno” y… Me caigo de chulo…

 

Estando aparcado me dedique a ver pasar la gente, que es un deporte descansado y curioso, sudar, no sudas nada, adelgazar tampoco, ¡estás sentado! Pero eso sí, te dejas las neuronas oxidadas por el uso, tanto tienes que interrogarte por tu ser como decía el filósofo, o por el ser de otro de los hombres que pululan por las cercanías.

 

Cuando digo hombres, lo hago como especie englobando a machos y hembras, para que no se me exalte la Ministra Irene Montero, que últimamente está muy en boca de todos, hasta de los menores de edad, no ella si no lo que dice que puede un menor hacerle hacer a ella o a otro adulto previo consentimiento de ese menor. De ahí debe venir el afán de incluir la educación sexual en los colegios, con todo lujo de detalles.

 

Por cada Madrileño que pasaba delante del automóvil por un paso de cebra con semáforo, pasaban tres de lo que eufemísticamente los periodistas llaman “los nuevos Madrileños”. Estos tienen de Madrileños lo que mi abuelo que era ateo, tenía de cura. Vaya pintas, creí que en vez de en Madrid me habían teletransportado al Bronx, porque había todo tipo de ropajes extraños incluso para los más “enrollados” de los años ochenta y noventa. O los hippies sin ir mas lejos. Peor aún resultarían extraños hasta en el más peligroso barrio de cualquier gran ciudad.

 

Y no, no eran etnias autóctonas, con siglos de convivencia con nosotros y muchas veces acusadas de delincuencia, sino solamente lo que yo sigo denominando, por muy apolíticamente incorrecto que resulte, extranjeros. Algunos tienen un pase porque vienen de los países que en su día fueron hermanos y hoy nos tratan como a primos de cuarta o quinta generación, pero a otros, les juro que no los conozco de nada, ni siquiera por sus rasgos. Las narices prominentes, pieles algo oscuras, morenito suave, como bronceados por el sol Mediterráneo, y modo de actuar algo diferente, denotan que no son de aquí y por otra parte algunos, incluso con su vestuario denotan que no, que no quieren integrarse, siguiendo nuestras costumbres en vestimenta y usos sociales.

 

Con independencia de que estas gentes puedan mantener sus tradiciones, si se ajustan a las leyes españolas, choca bastante la cantidad de noticias en las que se obvia que muchos delitos, mucho más del sesenta por ciento, los cometen extranjeros denominados latinos con sus bandas juveniles o personas que provienen del Norte de África con el seudónimo de MENAS. Imagino que la mayor parte del pueblo español está harto de estos eufemismos lelos para estar en la política corrección. Yo me inclino más por llamar al pan, pan, y al vino, vino, no hay por qué usar diversidades transversales hablando del personal que no es oriundo de estas latitudes.

 

Hay lugares en Madrid en los que curiosamente no me siento muy seguro, de acuerdo en que todas las personas pueden ser francamente buenas, pero siempre queda ese resquemor, sobre todo si has viajado a países en los que las normas no están tan regladas y recuerdas cosas que aquí serían impensables, y es lo que tiene importar culturas y religiones de fuera. Por eso el país está cada día más manga por hombro, perdón, el pueblo no, estos solo están engañados, son propiamente, los gobernantes de este país que antes llamábamos España. Es curioso, ya casi nadie recuerda en qué lugar del mundo vive, primero porque no saben nada de geografía de fuera de aquí, muy poco de la de aquí y, sorprendentemente, de la propia ciudad que habitan. Geografía, creo que no sabe ni el propio Presidente del Gobierno, o sea que los Ministros, a no ser alguno muy despabilado, tampoco.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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