Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos? Por Rodolfo Arévalo

Puestos a hacer el ridículo…

«No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos?»

Cruzó la estancia abanderada, con su camisa, casi violeta, bordada acompañado de la señora vestida de largo en amarillo casi dorado. No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos? En todo caso es una ocasión especial la cumbre del G-20 en Bali, Indonesia. Es un viaje que no se puede uno perder como turista, por mucho G-20 de que se trate. Para este tipo de viajes de refrendo de las posturas a las acciones de Europa y las más poderosas del mundo, es fundamental destacar, y si no es posible por prestancia y peso internacional, que lo sea por vestimenta.

 

 

Todo esto da igual, cuando se vive en un mundo del siglo XXI en el que el “postureo” y la mentira son herramientas de cambio diarias entre el común de los habitantes del planeta. Unos usan las mentiras, casi ya por costumbre, porque les interesa para manejar a las masas e individuos, súbditos casi esclavos de las ideas de otros, casi nunca las propias. No hay más que hacer una encuesta en la calle, para saber de cualquier tema, que el infortunado entrevistado afirmará sin rubor lo que oye machaconamente en los medios de comunicación.

 

 

La falta de criterio propio, aplasta a los individuos que no tienen las herramientas para poder librarse de la dictadura de las mentiras oficiales. Además, si lo dicen en televisión, esta claro que debe de ser verdad, ¿cómo van a mentir los Mass Media y menos en una democracia? Todos bien enseñaditos a seguir al líder “follow, follow the líder, follow, follow the líder”, como en la canción. En ella se hace esto por diversión, pero hay que saber que no es obligatorio seguirlo por cerrilidad…

 

 

Da igual, es como lo de la Ministra ex cajera de supermercado, que se pone a hacer leyes y le salen, obviamente “rana”. Ha querido la Ministra Irene Montero hacer una ley ejemplarizante para castigar a los que no obedecen al no es no, o a solo el sí es sí, y resulta que ha trastocado todo el sistema penal que afecta a estos temas, reduciendo las penas de los convictos creo que en un treinta por ciento. No sé si alegrarme por los violadores y demás canalla o dar el pésame a las víctimas de estos sujetos, las pasadas y las futuras.

 

 

Para ser Ministro de algo hay que estar muy bien preparado y dejarse aconsejar, o por lo menos rodearse de personas que sí sepan del tema de que se trata y no por ser correligionarios de partido. Las bobadas que las personas decimos en una conversación de cafetería acerca de casi cualquier tema, no resistiría, en general un estudio serio con el cerebro en la mano izquierda y los libros de derecho en la derecha. Para eso están los juristas, los catedráticos de derecho y por último los diputados del Congreso, asesorados por especialistas acerca del asunto de que se trate.

 

 

Las leyes se elaboran en el Parlamento y previamente, máxime si son penales, deben ser refrendadas por la mayoría de la cámara. Someter las leyes a cambios de humor y temporadas o a según sople el viento político, no es tolerable y menos en una democracia como la que tenemos en España. Esto también afecta a temas de moda como la prevaricación. Buscar apoyos incondicionales, en partidos, que podrían considerarse «border line» de la organización del país, y que podría disgregarlo en cientos de pedacitos, no es de recibo. Algunos debieran recordar que muchos españoles juraron en su momento por un estado constituido en Comunidades Autónomas pero todas como entidades sujetas a la unión nacional, este es España y no ningún otro. Que haya individuos que quieran lucir plumaje de jefe indio de periferias, es lícito, pero no cuando quieren ser el más emplumado gallo del corral y que les rindan pleitesía como si fueran el no va más. Porque la forma de conseguirlo, es crearse un Estado propio. Y para eso hace falta preguntar primero a todas las personas que constituyen el pueblo español.

 

 

Es inmoral, por mucho que la mentira esté de moda, dejar por perjuros a aquellos que juraron defender la unidad de su país con la última gota de su sangre, pero esto no esta de moda es mucho mejor cruzar una estancia abanderada, con camisa casi violeta y bordada, acompañado de su señora vestida de largo en amarillo casi dorado. No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos? En todo caso es una ocasión especial la cumbre del G20 en Bali indonesia.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: