Un viaje interior. Por Antonio Ramírez

Un viaje interior.

«El Alquimista de Paulo Coelho se trata de una magistral historia contada desde los dictados silenciosos del corazón, más allá de las palabras»

Hay relatos elegidos que una vez salen a la luz y al escrutinio de su lectura se convierten de manera inmediata en clásicos. Este, «El Alquimista«, lo es ya de nuestro tiempo. Se trata de una magistral historia contada desde los dictados silenciosos del corazón, más allá de las palabras. Lo que comienza como un periplo, atravesando el estrecho de Gibraltar, de un pastor andaluz (Santiago) en la búsqueda de riquezas, de un tesoro, en el desierto egipcio, se convierte en un descubrimiento en su interior que le sirve para salvar los no pocos obstáculos que el camino le pone a prueba.

 

Convertida, por méritos propios, en una de referencia en la literatura universal y pese a la gran dosis de espiritualidad que contiene, esta obra es profundamente amena e incita a una lectura contínua amén del interés que hace mantener en quien se adentre en sus páginas.

 

Relato del más importante escritor en lengua lusa de todos los tiempos, Paulo Coelho, supuso para este escritor dotado de una sensibilidad y forma de narrar excepcionales, agrandar su reconocimiento en todo el mundo. Ha sido multipremiado por prestigiosos galardones, publicado en 170 paises y traducido a 83 idiomas. Algo difícil si no le acompañara siempre ese aura, ese don, de mover los sentimientos y la reflexión. El Alquimista debe estar los anaqueles de cualquier biblioteca pública o particular.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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