
«Histórica condena en Argentina: seis años de prisión para Cristina Kirchner por corrupción. También es inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos»
Vocifera, La Gran Chillona de Galapagar,
que es mú mala la justicia en Argentina;
toda vez que, en su mezquindad, decidió empurar
a la vicepresidenta Fdez. -para más señas, Cristina-,
señora estupendísima toda bondad y humildad.
Cierto que se probó su corrupción hasta las cachas;
pero hizo tanto por los pobres de solemnidad,
que, de moverles la fe cristiana, la hacían santa
y, en el salón de su casoplón, le alzaban un altar.
¿Que se lo llevó crudo en un embudo? ¡Ná de ná:
según Belarra, aún debieran darle las gracias!
El rasero ‘podemitero’, ya lo ven, resulta de lo más original.
Al cabo, si en España se apaña el Código Penal
a medida y conveniencia de la delincuencia separata,
en Argentina, cuya democracia anda peor que mal,
bien se le puede, a ella, recortar pelín las patas,
a fin d que Cristinita pueda darse un buen baño de impunidad.
¿Acaso no hizo constante uso de ella mientras gobernara?
¿Por qué debiera ser distinto, pues, en la actualidad,
cuando sigue siendo una jodida ‘mandamasa’
con más jeta que espalda, para decirlo pronto y mal?
Y quién sabe si en esas mismas ‘impunes aguas’
-en las que Sánchez no deja de defecar-
en el futuro también los ‘podemiteros’ se querrán bañar.
Por cierto que del intento de magnicidio yo me río;
no en vano me sigue sonando a cuento chino:
De saber, ella, que fuese más que un simple motaje,
encerrada ‘bajo siete llaves’ permaneciera,
para los restos, en su pedazo residencia,
en vez de salir a la puerta, tan campante,
para saludar a sus palurdos simpatizantes.
Por mí, que la encierren ya en la trena.
O, en su defecto, ¡váyase a la mierda!
