Conversaciones en el andamio. Los “Rafitas”. Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio: La nena de “la Rosi”

 

A veces, aunque tarde las cosas pasan porque sí. La semana pasada va y salta Rafita…

– ¿Habéis visto lo que ha dicho la melones?

– ¿Quién es “la melones”?

– La que manda ahora en Italia “macho”.

– …

– Que dice que quien esté cobrando el paro y no quiera currar, a “TPC”.

– Bueno eso es muy relativo: ¿no te parece?

– ¿Relativo? Lo tenían que hacer aquí tambien. Pones a unos cuantos a mover árboles y a los demás a recoger hojas del suelo y “arreglao”.

Y le dice Piluca (la ex del “fiti”):

– ¿Si listo y los árboles gordos como los van a mover…?

– Pues que se suban como los monos y muevan las ramas. ¡Vagos NO! ¿Sabes?

Ayer me manda un “guasap” y me dice que le han echado del trabajo por llevarse los puntos de la travel con la tarjeta del gasoil. Y que debe ser improcedente porque su jefe también lo hace.

Le he contestado que ahora podrá mover los árboles, recoger las hojas del suelo o subirse a las ramas como un mono.

Ya no me sale su foto en el “guasap”. Igual me ha bloqueado…

Feliz día de Santa Nina.

Españistan 15|12|22

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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