
¡MUY BUENOS DÍAS!
Martes y os traigo una obra en la que la interpretación juega, según la vista de cada lector. Como anécdota contaros que en 1820, El pintor Friedrich recibió la visita del futuro Zar de Rusia, el Gran Duque Nicolás, que encargó al pintor un lienzo en el que se exaltase la belleza nórdica. Aceptó. Se produjeron unos sucesos en los que una expedición al mando de los navíos “Hecla y “Griper”, intentando encontrar paso por las aguas heladas entre Groenlandia y Canadá, quedó atrapado el “Griper” entre las masas de hielo groenlandesas, estos acontecimientos hicieron que se inclinase a pintar sobre ello.
Se produjo una crítica nefasta, ya que estaban acostumbrados a ver la belleza en las obras y esta no les producía esa sensación, por lo que no consiguió comprador. Una vez muerto, su obra alcanza valor, ya que Friedrich había descubierto lo trágico del paisaje. “El mar helado”. 1823-1824. Óleo sobre lienzo de 97,7 cm x 127 cm. Museo Hamburger Kunsthalle.
Gaspar David Friedrich. Greifswald (Pomerania Sueca) -Dresde (Sajonia) 1947. Pintor. Romanticismo.
Si observase de lejos, podría imaginar
Pero no es lo que me sucede, veo un barco roto ya
Un cielo azulado, que me gusta contemplar,
El resto es otra historia ya que no encuentro ese mar.
Pedazos de mi se rompen, confundidos con la escarcha
Y ese hielo que no se va
Es tristeza, por un barco que no me produce paz.
Veo muros que se alzan, témpanos que no son cristal
Y mis ojos confundidos lloran por no encontrar
Ese atisbo de esperanza en un barco que se va.
***
Desde La Paseata os deseamos un feliz día, y a pesar de todo
MMB
