La elección de la libertad. Por Antonio Ramírez

La elección de la libertad.

«Edith Eger, protagonista y autora del libro, encontró en Desmond Tutú, premio Nobel de la Paz, la mejor definición de su experiencia contada»

Esta es la sobrecogedora e interesante historia de una mujer superviviente de los campos de exterminio nazis, de Auschwitz. En una semana en la que en el mundo se celebrará, como cada año, el «Dia Internacional de Conmemoración del Holocausto«, recordamos esta obra como el testimonio duro e ilustrativo de lo que fue la Shoa en la figura de una bailarina; Eger, que salvó su vida precisamente por su virtud en la danza. Pero, igualmente, salvaguardó siempre su libertad de elegir ante los acontecimientos que sufrió y a los que fue sometida.

 

Este relato, en primera persona, vivido por ella misma, y que posteriormente utilizó al decidir que la necesidad de contar el horror vivido, romper el largo silencio de tres décadas, le ayudaría y ayudaría a otras personas en ese proceso de difícil sanación ante unos hechos que se encuentran a la cabeza de los más cruentos de la historia humana.

 

Edith Eger, protagonista y autora del libro, convertida en discípula del universal Viktor Frankl, autor de la monumental «El hombre en busca de sentido«, encontró en Desmond Tutú, premio Nobel de la Paz, la mejor definición de su experiencia contada: «Este libro es un regalo para la humanidad. Una de esas historias únicas y eternas que nunca quieres terminar de leer y que te cambian la vida para siempre«. Excepcional lectura.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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