Con VOX, seguirá gobernando Pedro “Antonio”, el rey de la petanca… y él lo sabe (II). Por Antonio De la Torre

Con VOX, seguirá gobernando Pedro. foto El Confidencial

«Cierto que VOX, pasada su travesía del desierto, de casi cuatro años, sorprendió a propios y extraños, incluso a sus propios dirigentes»

Dejaba la primera parte diciendo que no podía afirmar la relación causa-efecto entre la llegada a Moncloa del presimiente PinócHez y este resurgimiento “casual” o, en su caso, “causal”, de VOX, que me suscita muchas dudas. Pero ya sabemos que del maquiavelismo de este personaje y del que durante más de tres años fue su asesor, Iván Redondo, un auténtico mercenario del oportunismo político, se puede esperar cualquier cosa. Incluso que pudiera utilizar a los verdes –cuyo líder creo que tampoco anda lejos de ese método conseguidor–, como ariete, por eso de que “no hay peor cuña que la de la misma madera”, con lo que remataba.

Mi tesis sobre Santiago Abascal, se resumía en la frase con la que despedí la carta, aún sin respuesta, por cierto, que le dirigí el 14 de Junio de 2014: “La ambición en política, como en la vida en general, es legítima, siempre que no se convierta en un fin en sí mismo”. Carta que no fue de despedida, todavía, pero sí, obviamente, de ruptura con su facción, tras el cisma que, su entonces DENAES de Valladolid, inició a la mañana siguiente de no conseguirse el, para alguno –y los que creímos de verdad en el proyecto–, ansiado escaño europeo. Y si a la ambición desmedida, se le une una formación cultural no muy destacable y la absoluta falta de experiencia profesional, fuera del arte de la trepa política, el cóctel estaba servido a falta de agitación. Trepa, bien aprendida, como buen cachorro, en esas inútiles Nuevas Generaciones –con alguna escasísima excepción, léase Isabel Díaz Ayuso o Juanma Moreno– que el Partido Popular creó en su día con una estructura paralela, cual partidito dentro del partido, vamos, y que ya he dicho, muchas veces, que debería simplificarse en una simple plataforma para jóvenes, sin cargos orgánicos. Pero eso no toca hoy.

Y la baso también en otra de esas “casualidades” que nos ofrece a veces la política. Me refiero a aquella carta que dirigió Abascal a Mariano Rajoy el 24 de Noviembre de 2013, publicada en El Mundo al día siguiente y saltándose el guion previsto en el programa de salida de VOX –otra historia en la que no me voy a extender ahora–, todavía en gestación. En ella, se “despedía” del partido que le cerraba su último chiringuito, el denunciado por el diputado de UPyD, Alberto Reyero –de triste paso después por Ciudadanos–, en la comparecencia del 5 de Noviembre anterior, cuyo vídeo dejaba en la primera parte. Una carta cargada de tópicos como, “Me voy con tristeza del partido al que me afilié con 18 años” –a los 23 era concejal de Llodio– o “Me voy, presidente, con un sentimiento de desgarro interior”, explicando que “Una decisión así no se toma en dos días. Acumulo meses de penosas reflexiones, e incluso años, desde el Congreso de Valencia de 2008”. En 2 días no, pero sí en 19, los transcurridos entre el 5 y el 24 de Noviembre. Intervalo en el que se habían producido la patética comparecencia citada; el ofrecimiento a Alejo Vidal-Quadras para “unirse” al proyecto de VOX, eso sí con sueldo –que le debió aliviar bastante ese “desgarro interior”–, porque de algo hay que vivir y se acababa el chollo de la Fundación para el Mecenazgo y Patrocinio, cuyo cierre era inminente; y la carta de despedida, cuando su porvenir en el PP presentaba un negro horizonte. Eso de “adelantarse” al inminente futuro político, ya conocido por el afectado, es muy propio de no pocos políticos, ¿verdad, doña Cayetana Álvarez de Toledo?

Cierto que VOX, pasada esa travesía del desierto, de casi cuatro años y medio –Mayo de 2014 a Septiembre de 2018– y la eclosión de Vistalegre el 6 de Octubre de ese año, sorprendió a propios y extraños, incluso a sus propios dirigentes, con el inesperado resultado de 12 escaños en las elecciones andaluzas a las que, en esos primeros días de Octubre, no pensaba ni presentarse. Y lo hizo, poniendo de nuevo, al frente de su candidatura, al juez Francisco Serrano, expulsado de la carrera judicial por el Tribunal Supremo, en 2012, por un delito de prevaricación de 2010.  Serrano ya había fracasado estrepitosamente en 2015, en su primer intento electoral, cuando redujo a 18.000 los 32.000 votos andaluces de las elecciones europeas, diez meses antes. Por cierto, otro recurso de última hora de VOX, porque no encontraba candidato en Andalucía –parecido a lo sucedido con Ramón Tamames ahora para la moción, que comentaré en otro momento– y en el que confluyeron los intereses de las dos partes: conseguir un candidato imposible, unos, y reivindicarse ante la sociedad, otro.

Pero el supuesto “aliado natural” del PP, ya empezó entonces a mostrarse más bien como una piedra en el zapato. A trancas y barrancas, especialmente porque de no haberlo hecho y haber forzado la repetición de elecciones, hubiera significado, probablemente, su final sin estrenarse, acabó claudicando y apoyó el gobierno PP-Ciudadanos. Ya apuntaba maneras de “socio fiel”.

No fue ese primer “éxito” de VOX en Andalucía, precisamente, un camino de rosas entre sus miembros. Lo cierto es que, seis meses después, Francisco Serrano, presidente del grupo parlamentario en la asamblea andaluza, sorprende a todos solicitando una baja “superior a 30 días”, para, según consta en su escrito, “recuperarse anímicamente, junto a su familia, que ha vuelto a sufrir las consecuencias del linchamiento en prensa y redes sociales«. Finalmente, un año después, el flamante candidato abandonaba definitivamente el partido, después de que el TSJA abriera una investigación por “indicios de un delito de fraude en subvenciones públicas por su actuación como promotor e inversor en una fábrica de pellets” https://www.elmundo.es/andalucia/2020/07/01/5efc7808fc6c83ba7e8b456e.html que, de momento, sienta al juez prevaricador en el banquillo por el presunto desvío de 2’5 millones de euros. O sea, los que llegaban para regenerar, parece que se “regeneraban” primero sus bolsillos.

En estos años, no han dejado de aparecer escisiones de VOX en Andalucía y otras regiones, con problemas en Almería, Jaén, Málaga o Sevilla, por citar sólo algunos. Así, hasta llegar al dulce envenenado que le prepararon desde Madrid a su valor más cotizado a nivel nacional, Macarena Olona, sobre lo que tal vez escriba algo más tarde y que acabó también con la baja del partido de la Abogada del Estado, tras renunciar a su escaño de diputada cunera por Granada, en el Congreso.

Y siempre, con numerosas “pruebas de apoyo” a las iniciativas del gobierno de coalición PP-C’s o demostrando la exquisita honorabilidad de algunos de sus candidatos. Y, créanme, hay muchísimo más, que se puede encontrar sin demasiado esfuerzo en las diferentes hemerotecas.

Dejo para una tercera parte las repetidas demostraciones de los “apoyos” de VOX a su “socio natural”, como a veces dicen ellos, a lo largo de 2019, todos traducidos en victorias socialistas, tanto en las dos llamadas a las urnas nacionales de Falconeti Plagio cum Fraude como en las autonómicas y municipales de Mayo intermedias, de ese año. Pero iremos por partes.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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