La vuelta al mundo en un dedal: Y nos trajeron la ley trans (Capítulo 7). Por Guirong Fu

Ya nos trajeron la ley trans

 

«La vuelta al mundo en un dedal (Capítulo 7): Y los que dicen democracia ya nos trajeron la ley trans. Qué cara la vamos a pagar»

(a)

En consonancia con la ley del ‘sólo sí es sí’,

la Sra. marquesa, con su boquita de fresa,

su ceño fruncido y su fluido verbo de pitiminí,

nos trajo la ley trans y de seguido la del aborto,

(b)

como si se tratara, al cabo, de una misma remesa,

que el ministerio de Igualdad nunca se queda corto

cuando es para bien del sublime universo femenil.

Con todo, «cuando los demás vienen, España apenas va.»

Justo lo que está ahora ocurriendo con la ley trans:

(c)

Suecia y Reino unido van camino ya de enmendar

una ley del mismo corte que está resultando fatal:

depresiones a gogó e intentos de suicidio sin cesar,

consecuencia de un complejo tratamiento hormonal

que es un puro ‘contra natura’ con el que nunca se debió de jugar.

(d)

Y es que ‘Igualdad’ y ‘Feminismo’ equivalen, hoy en día,

a que un púber trans use bragas en vez de calzoncillos

mientras se va pidiendo una linda vagina

porque le va estorbando ya demasiado el pito.

O que se deje succionar, una jovencita,

el feto que su maternal entraña cobija,

(e)

a espaldas de su familia o ‘aconsejada’ por sus ‘amigos’.

Y todo ello, naturalmente, a fin de ‘prepararles’

-tiernas mentes camino del desquiciamiento-

para cohabitar libremente con ‘tode aquelle’ que le agrade,

que, a partir de los 12, la sexualidad no tiene freno!

(f)

Hemos alimentado, sí, a unos perversos palurdos sin el menor sentido ético

y que escupen, con suma altivez, sobre toda suerte de moral;

de suerte que nos está quedando un mundo tan horrendo y simiesco,

que para sí ya lo quisiera… el puto hombre de neandertal!

(g)

Y lo más jodido del caso, la terrible vergüenza secular,

es que, para dar gusto a politicastros tan paletos como perversos

-que no muestran tener sino una máquina ‘tragaeuros’ en su cerebro-,

serán los más inocentes, de nuevo, quienes el pato tendrán que pagar:

Inicuamente, van a cebarse en la inocencia de nuestros propios nietos

(h)

¡Inicuamente, van a cebarse en la inocencia de nuestros propios nietos;

justo aquello que es más sagrado… que el Cristo de un altar!

¿Y saben, señores míos, ahora lo más bueno?

Resulta que quienes compartimos dicho razonamiento

no somos más que unos putos ultraderechistas

(i)

-y pese a que nos importe ya un pijo ir o no a votar:

¿a quién le apetece apoyar a simples jumentos?

En fin, amigos; es lo que tiene ‘el progreso’:

a chufla se toma, él, lo más sagrado y lo más serio;

y como un mero juego, poco más o menos,

su siniestro ‘derecho’ a una vida humana abortar

(j)

Y ello al punto que no puede ya

uno menos que preguntar:

«¿Qué diantre hará Dios con tanta ALMA

que al estercolero o al sumidero va?»

Quién sabe; a lo mejor hay,

a lo largo del multiverso,

algún bendito universo

en el que no triunfen tanto

los jodidos ‘Ministerios de Igualdad’.

(k)

¿No te parece… EGÓLATRA Pedro?

Señora marquesa: ¿No piensa Ud. igual?

¡Malditos mamarrachos

que, con vuestro veneno,

emponzoñáis el Congreso,

la Cámara Alta del Senado

y al resto de la sociedad!

¿Decís vosotros DEMOCRACIA?

¡Pues qué cara la vamos a pagar!

Cuando los demás vienen, España apenas va

 

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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