Pedro Sánchez, ‘El Caudillo’. Por Guirong Fu

Pedro Sánchez, ‘El Caudillo’

«Muchos recordarán, dentro de siglos, no a un tal ‘Paco’ o Francisco Franco, sino a Pedro Sánchez El Caudillo, que se hartó de hablar de lodo y barro»

(A)

En la historia macabra del sanchismo

es, todo, hasta tal punto vomitivo,

que no habrá de tener perdón ni olvido.

Muchos recordarán, dentro de siglos,

no a un tal ‘Paco’ o Francisco Franco,

sino a Pedro Sánchez El Caudillo,

(B)

que se hartó de hablar de lodo y barro

mientras sus jefes, capos y ministrillos

pisoteaban a gusto todos los charcos,

buscaban ‘sobrinas’ en cualquier antro

y ‘se lo llevaban’ bien caliente a su bolsillo.

(C)

No hay MAL, sin embargo, que dure cien años

(bien que alguna SOLEDAD sí lo ha conseguido)

y, nuestra robusta democracia, de él se hartará, al cabo

-su propio ‘Manual de Resistencia’ siempre, ella, ha tenido-,

y ni un palmo más habrá de darle ya, de cuartelillo:

(D)

Hundirá su testera en La Charca de Los Sapos

y ya no más del ‘Príncipe’ se sabrá, ni del ‘Padrino’.

Y si una ‘princesa’ diera en besarle, por un raro acaso,

con un perfecto asno se topará, en el mejor de los casos.

(E)

En el peor, claro, con un marrano o un tocino,

que tampoco tiene uno que ser adivino;

solo que sin duda sería entonces espécimen tan raro,

que, muchísimo me temo, ni siquiera sus ‘andares’

habría de hacer en él aprovechable, El Destino.

Pero quién sabe, magnánimo es El Poder Divino:

(F)

quizá para ahormar mazos… golpeando en sus costillares.

Sé de OTRO, en cambio, que a la diestra de Dios yace

ha muchos siglos y para todas las Eternidades

dado que, POR HUMILDAD, a morir en La Cruz un día vino;

y dispuesto habría estado a lavarle las pezuñas… hasta a un gorrino!

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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