Jubilandia y el país de las maravillas. Por Francisco Gómez Valencia

José María Aznar de perfil

«El Estado no quiebra salvo que sea fallido políticamente y el nuestro, no es fallido sino elefantiásicamente socialista»

En las redes que todo lo confunden andan revueltos con un supuesto titular de “Lo Mundo” con José María Aznar de perfil (a saber de cuando y en caso de serlo…) abogando por una jubilación necesariamente a los 70 tacos. Adjunto foto, meme o lo que sea, del diario socialdemócrata, aunque servidor no ha encontrado la noticia y lo más parecido, es que en febrero cumplió los 70 y esta muy bien para la edad que tiene, lo que se mueve y lo que manipula.

No voy a entrar en si es cierto o no tal necedad sino al meollo del asunto… ¿Cómo será eso de llegar a los 70? Claro, los que ya han llegado me dirán que llegando y los que no han llegado, me dirán que con mucho cuidado teniendo en cuenta como están las cabezas.

¿Qué si el sistema es factible tal y como está? Pues miren, cuando me enseñaron el asunto a fondo allá por los noventa, los catedráticos socialistas de la facultad de políticas y eso, nos decían que el modelo español era im-pre-sio-nan-te, y parece que tenían razón porque sencillamente no lo revientan ni queriendo, básicamente porque el Estado no quiebra salvo que sea fallido políticamente y el nuestro, no es fallido sino elefantiásicamente socialista, lo cual lo hace inquebrantable, es decir, que persiste sin quebranto.

¿Crees que un trabajador debe jubilarse a los 70 años?

¿Y por qué persiste al quebranto? Porque nuestros políticos tienen un espíritu también inquebrantable. O sea que no se lo rompemos ni queriendo porque generación tras generación nos tienen cogida la medida. Por eso me encanta ver París ardiendo a la luz de la luna y a los franchutes quebrantados por su “Le petit Napoleón” de allí, que más o menos es como el de aquí pero el nuestro a los mandos de la mansedumbre congénita también conocida y mal llamada, paz social española.

Me consuela, fíjese… ¿Bueno y la deuda? ¿Y el déficit? Por favor señores… me sorprende su simpleza. ¡Somos españoles, o qué somos! ¿A estas alturas nos vamos a preocupar por semejante nimiedad? ¿Acaso usted se lee los prospectos de las medicinas o los manuales de instrucciones de los electrodomésticos?

Les podría soltar un tocho (como diría Tamames) pero me da pereza. Total: que si tira para adelante con los últimos 25 años cotizados, o de los 29 últimos descontando los 4 peores incluidos el tiempo transcurrido en el paro, o que si a los 67 indexados al IPC según se pueda o quien gobierne irresponsablemente, en vez de indexarlos a los salarios que es como debería ser, o que si hay otros modelos muy fantásticos y muy liberales como el de la mochila austriaca, como si en España fuéramos liberales y tal; pero miren… me aburre enormemente este asunto. Lo importante es que haya más trabajo. Más trabajo así de simple, me da lo mismo que sea de calidad suprema, de luxe o gourmet. Que haya trabajo como sea y del tipo que sea para cuantos más, mejor. Todo lo demás; “chiau chiau”, ruido, y más en año electoral.

Este ‘finde’ me he levantado pro-pensionista. De hecho para quien quiera también hablo del tema en mis conversaciones de a diario porque con el “solete” los jubilados han vuelto a tomar las calles y me parece entrañable.

Más trabajo así de simple

Decía una amable jubilada que no lo hacían por ellos sino por los 47 millones restantes. Se ve que según ella 47 más los 9 de los jubilados hacemos 56 millones y yo sin saberlo… en fin; da lo mismo, el caso es que ¿igual resulta que los 47 nos vamos a jubilar a la vez? No lo veo… será el sol que en la mañana de ayer en Madrid picaba a base de bien y transcurrido un rato afecta y nubla el ‘sentio’.

¡Ay como están las cabezas…!

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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