Falconeti empuñó su fusil y siguió de gira. Por Antonio de la Torre

Falconeti empuñó su fusil y siguió de gira. Ilustración de Linda Galmor

«Y Falconeti salió disparado al Falcon para iniciar otra de sus giras, esta vez con tres etapas, su actividad preferida para rellenar su agenda, la 2030»

Olvidada ya una moción de censura que, como era previsible, acabó sin pena ni gloria, nuestra política vuelve a su preocupante rutina y a ese guion no escrito de querer esconder los verdaderos problemas con las alharacas de lo sonoro, que distrae más.

Fue terminar el show de autocomplacencia sanchista y yolandista, propiciado por VOX y, a toque de rebato, nos encontramos con la “sorpresa” de la dimisión/cese de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, subdelegada del gobierno en Málaga cuando fue elegida para dirigir a la Institución, en enero de 2020, para mayor gloria del desgobierno del abrazo. Tres años largos de carga en el cargo, que se pueden resumir en el cese arbitrario del coronel Pérez de los Cobos –que parece que se le ha atragantado con la última sentencia del Tribunal Supremo al respecto–, no “haberse enterado” de las prolongadas andanzas del, ya famoso, Tito Berni canario y una dudosa gestión en contrataciones en el caso cuarteles, que empaña otra vez al reputado Cuerpo. Anunciaba su “dimisión”, en el aperitivo de la comida, escoltada por cuatro generales de la Benemérita, que siempre dan cierto empaque, pero que parecía más sobreactuación forzada, y se comenta que con poco agrado en el seno del Instituto Armado. Y se despedía tras una “gestión” que para su cada día más tocado jefe, el ministro del Interior, Fernando “Pequeño” Marlasca, merecía el calificativo de la mejor directora general de la historia. Seguramente quería que se entendiese en general, Duque de Ahumada –su fundador– incluido, pero sin duda correspondía porque, hasta ese día, había sido la única mujer en ostentar ese puesto. Es difícil no ser, “la mejor”, siendo la única, pero con estos socialistas, todo es posible. Lo cierto es que se cierne sobre ella la larguísima trama de los ERE andaluces, en los que su marido aparece como investigado en una trama de blanqueo de dinero, desviado, al parecer, por empresas creadas junto a su hermano. Siempre con “la famiglia”, que diría algún capo de la mafia napolitana del más rancio recuerdo. Que todo quede en casa, que pensarían algunos clásicos. De la sucesora, la periodista Mercedes González, sólo se sabe que ha sido delegada del desgobierno en Madrid, desde la que ha demostrado su aversión con los números y que confunde la suma con la resta, en función de contar manifestantes próximos a la causa sanchista o contrarios, es decir, médicos de la MUMEMA podemita o españoles descontentos con la deriva del Estado español en manos del socialcomunismo. También se dice que tiene alguna sombra judicial, en relación con un posible caso de prevaricación, pero ya nos iremos enterando.

Mientras esto ocurría, y sin tiempo de despedirse del “candidato CUR” –ya saben, el de “último recurso” que encontró Santiago Abascal para sacar un poco la cabeza– el jefe y “elector único”, Pedro Antonio el “histórico”, salió disparado al Falcon para iniciar otra de sus giras, esta vez con tres etapas, su actividad preferida para rellenar su agenda, la 2030 que, casi siempre, luce en la solapa. Se iba primero a “sentar cátedra” en el Consejo de Europa y, a renglón seguido, a la Cumbre Iberoamericana de la República Dominicana, en la que no sé si habrá tenido algún encuentro, “cumbre” también, con dos distinguidos nuevos residentes en la isla, José Bono y Felipe González –por riguroso orden de antigüedad–, que marcan un posible camino a seguir a tanto socialista “honrado”.

Pero, en esa vorágine viajera, tuvo tiempo el doctor Plagio cum Fraude para hacer una escala en Madrid, antes de salir para el otro lado del continente euroasiático. Y fue para coger su sesgado fusil y cargar contra dos de sus ministras, que ya llevaban tiempo sobrando –no son las únicas, sin duda–, Reyes Maroto en Industria y Carolina Darias en Sanidad. Parece que no se atreve con Marlasca, tal vez porque le proteja de algo, ni, tampoco, con Irene Montero, que no depende de él, obviamente, sino del socio. Las dos cesadas están nominadas para nuevos destinos, municipales en este caso, ya que encabezarán las listas de las próximas elecciones a los ayuntamientos de Madrid y Las Palmas, respectivamente. Para sustituirlas, dos hombres –curioso, pocos días después de alardear de la nueva ley de paridad (otra parida de ley)–. Los sustitutos, el canario Héctor Gómez y el gallego José Miñones. Sobre el primero, cabe destacar su paso, sin pena ni gloria –duró once meses–, como portavoz del grupo socialista del Congreso –parece que no se expresaba del todo bien, no como el actual Pachi Nadie–, cada vez más “de los disputados”, vistas las grietas entre los socios del abrazo de 2019 y, a su vez, entre las dos facciones podemitas, encabezadas por la “chulísima” Yolanda Díaz y la heredera de PabLenin de Galapagar, Ione Belarra. Y al que, algún malpensado, llama “Tito Héctor”, por su presunta relación con su homónimo Berni, pero al que todavía no se le conocen “sobrinos”. Del gallego, se sabe que era el delegado del desgobierno en Galicia y que, por fin, supone la llegada de un profesional del sector –Miñones es farmacéutico– a un ministerio sin competencias, salvo en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Tras esos ceses y sustituciones, en otra oportunidad perdida de descargar el tan abusivo como inútil gasto público, suprimiendo el excesivo número de carteras, de nuevo al Falcon rumbo a China. En un adelanto unilateral de los próximos seis meses de la tan ansiada “presidencia” de turno, nuestro “presimiente” se arroga la representación europea, en su asistencia a otra Cumbre económica, que ese es el verdadero motivo del viaje, vendido por Moncloa como una especie de “llamada” personal del presidente chino, Xi Jinping, sin duda nervioso ante la llegada de tan alto dignatario europeo. Se dice menos que la reunión con el mandatario chino coincide con el 50 aniversario del comienzo de las relaciones diplomáticas entre el Reino de España y la República Popular China. Y, por supuesto, nadie recuerda que, si en 2023 se cumple el 50º aniversario, quiere decir que estas relaciones se inician en 1973, es decir duranta la dictablanda franquista.

Mientras tanto seguimos a la cola en la recuperación del PIB preplandemia y los españoles somos los europeos más empobrecidos desde 2019, según  datos del Eurostat, con una pérdidad del 2’3% de poder adquisitivo. Sigue subiendo la inflación, pero como sube menos, sin considerar que se trata de una subida acumulativa, todos contentos en el desgobierno. Y mientras los presos etarras completan el traslado a cárceles vascas, que ya se encargará el PNV de su posterior liberación, la fugada Clara Ponsatí hace un chulesco viaje de ida y vuelta a Barcelona para regodearse de su situación tras la eliminación del delito de sedición, que PinócHEZ regaló al independentismo golpista. Y en la penúltima contradicción judicial, el mismo Tribunal que condena a la política separatista Laura Borrás a cuatro años y medio de cárcel, el TSJC, pide al gobierno un indulto parcial para dejar la pena de cárcel en 2 años y medio para evitar que entre en prisión«, añade en su sentencia. Pero todo eso son “cosas menores” frente a la enésima gira presidencial.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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