El arte de Goya y su trascendencia pictórica. Por Susana del Pino

Francisco de Goya, retrato de Vicente López

«Un genio indiscutible de la pintura de su época, y no es exagerado referirnos a él como el primer pintor moderno. Genial Francisco de Goya»

Una de las características del arte de Francisco de Goya es la ruptura con la tradición, el artista, a lo largo de su larga vida en la que fue testigo de numerosos acontecimientos históricos y cambios sociales que marcarían enormemente su vida y su obra, nos deja un legado artístico en el que somos testigos de una evolución constante. Abandona las normas establecidas creando un mundo propio en el que que la fantasía y la crítica tienen un papel fundamental, más importante aún que la realidad visual.

La concepción del arte de la pintura que posee el pintor responde a la idea de transformar y dar testimonio más que representar, esto sitúa a su obra en un lugar privilegiado. Fue un gran conocedor de la naturaleza humana y el estudio de esta condición evolucionó hasta llegar a plasmar escenas terribles en las que el hombre muestra su peor cara, el egoísmo, la venganza o la tortura.

Nacido en una familia de artesanos en Fuendetodos, provincia de Zaragoza, Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) se interesó desde muy joven por la pintura. Su formación en el taller de José Luzán Martínez (1710-1785) donde conoció a Francisco Bayeu (1734-1795) con cuya hermana se casó, le facilitó el contacto con la alta sociedad, comenzando a trabajar bajo la dirección del maestro Anton Raphael Mengs (1728-1779), en la realización de carteles para tapices en los que plasma escenas amables y apacibles con temas donde los juegos de niños o la galantería están presentes, siempre siguiendo las normas academicistas aunque esto irá evolucionando con el tiempo en cuanto al color, la temática y la estética como se puede apreciar en obras como La vendimia o La nevada en las que se advierten esas diferencias.

La vendimia

Sus buenas relaciones con la aristocracia y la protección de la Duquesa de Osuna le permiten entrar en contacto con la familia real, convirtiéndose en pintor del rey Carlos III (1716-1788) y posteriormente de su hijo Carlos IV (1748-1819), para quien realizó la conocida obra del retrato de familia. Goya se convierte así en un asiduo de las reuniones de la alta sociedad y sus retratos, refinados y elegantes, serán muy admirados por lo que en poco tiempo el artista se convierte en un pintor muy solicitado. La Condesa de Chinchón o sus famosas Majas serán buen ejemplo de retratos femeninos, ya que sentía una especial predilección por las mujeres. Mantuvo una buena amistad con intelectuales de la época como Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) o Juan Agustín Ceán Bermúdez (1749-1829) a los que también retrató con gran distinción y elegancia.

La familia de Carlos IV. Por Francisco de Goya

Sus trabajos en la Corte así como los numerosos encargos, le permitirán llevar una vida holgada económicamente. Sin embargo, en 1790, como consecuencia de una enfermedad neurológica perdió la audición lo que tuvo una influencia decisiva en el desarrollo de su carrera y de su vida personal.

La enfermedad y el sufrimiento en muchos casos motivan y realzan la espiritualidad y en el caso de Goya, este padecimiento físico produce una verdadera transformación a lo que se unirá años más tarde el dolor por los acontecimientos sociales y sus consecuencias. La sordera le lleva al aislamiento y se vuelve una persona introspectiva, su mundo interior aturdido y turbado lo plasmará en Los Caprichos, aunque continuará con los encargos oficiales.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) supone una experiencia dolorosa que hará que su arte ya no vuelva a ser lo mismo intensificando su pesimismo y su lado más crítico, las obras El dos de mayo, conocido también como La carga de los Mamelucos y Los fusilamientos del tres de mayo están dotados de gran expresividad y enigmáticos efectos de luces y sombras; en cuanto a Los fusilamientos es interesante apreciar el dramatismo y el foco de luz en la figura central con camisa blanca y de rodillas, si nos damos cuenta, el personaje no podría ponerse en pie ya que sería una figura gigante en contraste con el resto de las representadas, sin embargo resulta perfecta en la composición. Goya nos impresiona con este lienzo que será inspirador en la expresividad del miedo, la crueldad o la brutalidad que plasmarán posteriormente artistas contemporáneos. La fuerza expresiva y el simbolismo son formidables.

Los fusilamientos del 3 de mayo

Goya, junto a Alberto Durero (1471-1528) en quien se inspiró y Rembrandt (1606-1669) constituyen los mejores representantes de la historia del grabado, Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates son sus cuatro grandes series en las que utilizó esta técnica.

La serie Los Desastres de la Guerra constituyen la máxima expresión del dolor de un pueblo, en ellos Goya muestra la crueldad, el hambre y el sufrimiento pero de forma colectiva, lo que lo diferencia de los caricaturistas británicos y franceses que ensalzarán en mayor medida lo individual.

El coloso

El coloso se cree que fue realizada al principio de la Guerra contra los franceses y aunque ha habido cierta polémica en torno a su autoría, es uno de los más enigmáticos cuadros del pintor que sitúa la acción en una llanura por la que un pueblo huye precipitadamente y en el que hay enfrentamientos, sobre él aparece la figura de un gigante que avanza en posición contraria, por lo que bien podría tratarse de la representación del poder absolutista o del protector de España ante las tropas francesas, que constituye la opción más probable ante la similitud del coloso pintado por Goya con el personaje del poema de Juan Bautista Arriaza (1770-1837) llamado Profecía del Pirineo de 1808 en el que el gigante aparece como defensor del país contra las tropas enemigas. Por su tonalidad oscura y la pincelada, esta obra es un claro antecedente de las Pinturas negras.

La lectura. Pinturas negras

Poco a poco fue evitando el trato con el mundo que le rodeaba, descontento, sorprendido, cansado de la falsedad se refugiaba en sí mismo y será en este periodo cuando realizará las Pinturas Negras que plasmará en los muros de la que será su casa conocida como La Quinta del Sordo. Asmodea, Lucha a garrotazos, Las parcas, La Romería de San Isidro, El aquelarre o La lectura forman parte de esta serie. En la Lectura, Goya representa a varios hombres en torno a un libro que leen en penumbra y son varias las interpretaciones sobre ella, quizá sea una clara reprobación a la Inquisición, una crítica al absolutismo ante las prohibiciones impuestas, o una recriminación a las tramas e intrigas protagonizadas por la clase política.

A pesar de los avatares políticos fue retratista de José I (1768-1844) y también Fernando VII (1784-1833) lo solicita para ser pintor de cámara. Para él realizará diversas obras, pero el artista maño ya no se sentía cómodo con la realidad que vivía, los excesos del absolutismo le llevarán a abandonar España y trasladar su residencia a la ciudad francesa de Bourdeos donde permanecerá hasta su muerte en 1828.

Su extensa obra, si la analizáramos sin conocer al autor, bien podríamos pensar que es de distintos pintores. El optimismo vital de su primera época da paso, como consecuencia de la enfermedad y de los acontecimientos históricos y sus consecuencias, a una actitud excesivamente crítico y con un mundo interior lleno de fantasía y figuras monstruosas.

Muchos de los movimientos artísticos posteriores se inspirarán en su obra. Los artistas románticos ven un estímulo en el arte del pintor aragonés en cuanto al color, el dinamismo de las composiciones, la luz y la exaltación de la libertad. Los impresionistas, como Édouard Manet (1832-1883) destacado representante de la primera generación de este movimiento, estudió con gran interés la obra de Velázquez y Goya, rindiendo homenaje a este último con su obra Majas en el balcón.

Dos viejos comiendo sopa

En el siglo XX, los pintores del movimiento expresionista, tras la crisis producida por la Primera Guerra Mundial, plasmarán el dolor, el terror y el miedo de seres consternados. En la obra de los integrantes de este movimiento nacido en Alemania, encontramos los sentimientos que ya se aprecian en la obra de Goya, como por ejemplo en la obra Dos viejos comiendo sopa, en el que, no es el retrato de estos personajes lo relevante, sino la vejez, la decrepitud o la fealdad.

Saturno devorando a un hijo llega a la culminación del horror, más allá del tema mitológico que narra como el dios acaba con todos sus hijos menos con Júpiter, que será quien se enfrente a él y lo destronará. La obra representa la fase culminante de las pinturas negras que provoca un fuerte impacto emocional por la escena elegida y en la que hay que destacar la técnica, ya que con pocas pinceladas traza la figura del protagonista.

El movimiento surrealista desea expresar el mundo de los sueños y en este sentido enlazan con lo que artistas como Goya o El Bosco (circa 1450-1516) ya habían desvelado anteriormente.

Su última obra, de muy pequeñas dimensiones La lechera de Bourdeos, representa la obra de un pintor de avanzada edad, con una vida llena de experiencias, que vive tranquilo en una bella localidad francesa y que sólamente desea mostrar la figura amable de una campesina.

La lechera de Bourdeos

La obra de Francisco de Goya merece siempre un capítulo aparte, ya que nos muestra a lo largo de su longeva vida en la que pintó incansablemente, una evolución sorprendente. El estudio de su obra constituye un interesante trabajo que permite ver la evolución pictórica en una continua búsqueda de nuevas formas desde sus primeras obras hasta inicios de la modernidad en un único creador.

Sin duda un genio indiscutible de la pintura de su época, y no es exagerado referirnos a él como el primer pintor moderno. Genial pintor Francisco de Goya.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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