«MUY BUENOS DÍAS»
Jueves, día del lector y del acompañamiento. Un día especial, en donde los protagonistas, sois uno de vosotros. Hoy, tengo el honor de colaborar con Palmira.
La obra que os presentamos tenía tanto significado para mí cuando la escogí, y sin embargo, después de leer a Palmira haciendo una descripción tan detallada de ella, me he quedado en blanco. ¡Ya!, sé de sobra que eso es imposible, pero así ha sido.
Suelo trabajar con este artículo el último día o incluso el mismo jueves antes de que salga en rotativa y no sé cómo cogerlo. Algo saldrá, gracias a que para eso estáis vosotros. Me quedo en segundo plano. Vamos a la lectura.
Arthur Braguinsky . Mukachevo (Ucrania)1965. Graduado en la escuela de Arte de Mukachevo. Exposiciones individuales y colectivas. Pintor figurativo.

«Tarde» Por Palmira»
El artista nos muestra a una niña sentada, suponemos que delante de la puerta de su casa, el sol de la tarde se proyecta sobre ella iluminando sus cabellos y parte de su vestido, de esta forma el autor centra toda la atención sobre la pequeña, la cual, absorta en su juego, parece ajena a todo aquello que no sea su pompero, de hecho ya no parece tener interés ni por la burbuja de buen tamaño que se conserva a su lado.
Esta imagen de la pequeña nos muestra cómo con un objeto sencillo, y gracias a la concentración, la creatividad y al interés por lograr un objetivo determinado, se puede disfrutar de un momento de paz interior e incluso de un instante de felicidad.
El autor que pretende en su obra, pintar el cuerpo para que «éste sea el alma misma» nos refleja a través de la chiquilla, un alma hermosa. serena y sencilla, al tiempo que la imaginamos feliz con las pequeñas cosas.
Contemplando a la criatura, he comparado la niñez de la que disfrutaban, no hace tanto tiempo, los niños, con la que viven en la actualidad y he sentido pena al ver cómo se les está hurtando a nuestros pequeños, de forma vertiginosa, este periodo tan entrañable para la mayoría de los seres humanos. Deberíamos hacer todo lo que estuviera en nuestras manos para prolongárselo el mayor tiempo posible, oponiéndonos con fuerza a todas esas actuaciones exógenas que quieren arrebatársela.
Por otra parte, los adultos que hace tiempo hemos dejado atrás esta etapa de la vida, aunque sólo fuera de vez en cuando, deberíamos volver la vista atrás, y por unos instantes, recuperar ese momento infantil para rescatar esa inocencia, esa ilusión, esa nobleza y esa limpieza de corazón que en su día tuvimos.
Mi agradecimiento a Milagros y a Manuel Artero, responsable de La Paseata.
«Tarde» Por Mila Soyyo
Aunque no haya amigos con los que jugar
salir a la calle después de un día en la escuela, es lo ideal
sentarse en la puerta sol naciente llegará
y entre los reflejos, con mi pompero, también soñar.
Moverlo, sujetarlo fuertemente y ponerme a soplar
una pierna que doblo, para las pompas no dejar escapar
y aún así se marchan, volando a su compás
cayendo el jabón al suelo, empapando mi vestido, .eso da igual.
Cada burbuja es un sueño, quererme en ella reflejar
y por más que soplo, cada una de ellas, tan desigual
no tengo consciencia de la realidad
tan solo del juego, hermosa verdad.
La puerta se abre…
¡Mila! Entra en casa. Una ducha calentita y a cenar.
***
Aquí doy por finalizado el saludo de esta mañana de jueves y, aún resultando cargante debido a que me repito como un lorito, quiero agradecer a Palmira esta colaboración tan especial en la que con su notable delicadeza nos ha trasmitido lo que le ha sugerido esta obra, agradeciendo también a Manuel Artero su predisposición a hacer permisible este encuentro de los buenos días.
A vosotros queridos lectores, daros las gracias por estar aquí y desde vuestra revista digital La Paseata desearos que tengáis un maravilloso jueves impregnado de gotitas de felicidad e ilusión.
MMB

