Conversaciones en el andamio: Inaudito. Por Francisco Gómez Valencia

Inaudito

– ¿Viste lo que dijo ayer Sanchinflas?

– ¿No, qué dijo?

– Que le parece una falta de respeto que la oposición (por Cuca), diga que las 14.000 viviendas de la Sareb de viviendas sociales estén okupadas. Y pide que no se falte el respeto a las familias vulnerables que están en esas
viviendas y que «están regularizando su situación».

– ¿Cómo, que están regularizando la situación de los ‘inkiocupas’?

– Así es…

– Entonces, si están regularizando su situación, están ocupadas y aun así ¿se las va a entregar con pleno derecho después de haberlas ocupado?

– Claro, esto es España.

– ¡Ah claro! El mundo al revés.

– Por cierto, ¿explicó lo del cambio de posición de España bajo su responsabilidad y sin contar con nadie en el Sahara?

– ¡No fastidies…!

– ¿Entonces, para que solicita un pleno para dar explicaciones sobre política exterior?

– Para hacer campaña electoral y hablar de todo menos de lo que anunció que iba a hablar voluntariamente.

– Inaudito.

– Eso, inaudito.

Conversaciones en el andamio. Inaudito.


Feliz día de Santa Inés de Montepulciano.
Españistan 20|04|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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