Conversaciones en el andamio ¿O subida salarial o bronca; en que quedamos? Por Francisco Gómez Valencia

¿O subida salarial o bronca; en que quedamos?

«El primero de mayo los chupópteros del erario público y del capital privado, se felicitaron por serlo y hacerlo»

Vamos a ver, aquí huele a muerto y yo no he sido. ¿La subida será antes o después? Jajaja. A saber, que más dará…

En todo caso amenazar es gratis por lo que presentar bronca queda hasta bien. A Pedrete le quedan dos telediarios si Dios y el capital quieren, por lo que ya se les ve venir a los de las alertas antifascistas muy mermados gracias al sanchismo. Los zarrapastrosos de siempre, son cuatro gatos metidos en un estudio de televisión, así que el descojone general, es general…

En cuanto al resto del los ofendidos por los efectos del cambio climático, ya no saben ni manifestarse por las cosas del comer, así que lo de las molestas manifestaciones de antaño, a la clase empresarial les produce risa. Solo por esto, ya no habrá ni 100 días de cortesía, pues por un lado, la bronca sindical se reducirá a conseguir más pasta para callar bocas y desatascar sus retretes otra vez.

En clave política, sus amenazas de huelga debidamente informadas, cabrean mucho a cierta derecha 360°, pues estos prefieren cortar las principales calles en domingo, para suplantar a los progres sacando sus bicis de paseo. Así pues, la bronca con los progres será un coñazo.

La peña del PSOE (mas lista que una ardilla), aunque jodida, se quedará quieta pues, ¿para qué hacer ruido? si serán mínimo cuatro añazos o más si no hay corrupción a la vista que lo impida. Total; los sociatas esperarán sentados ya que para eso se han inventado Sumar.

Para dar el tostón ya estará Yoli y su infantil chupipandi. Reclamar a todas horas lo del clima, que los arbolitos recién plantados por el PP no den sombra, que los carriles bicis estén vacíos de bicis, que falten eléctricas de los dispensadores puestos por los ayuntamientos, que las empresas no tengan guarderías para perrijos, que sus papás trabajen haciendo calor, y demás gilipolleces percibidas por la cámara térmica de Mónica García, es agotador, así que los de Ferraz, harán lo que saben, es decir; guardar fuerzas, lamerse las heridas, cambiar de líder y reorganizarse, mientras el resto de cafres comunistas caviar hacen el moñas.

En fin; la hiperactividad atrófica de estos mermaos se da por descontada, aunque como no han parado quietos para justificar su pleitesía al PSOE, no se notará demasiado la ‘periactividad’, como diría Sánchez; más conocido
últimamente como: “la nueva plaga de los israelitas”.

De donde salga la pasta a la parte de la sociedad que se auto percibe como los del servicio, le importa una higa, así que si el Gobierno progresista se endeuda hasta las trancas, pues bien; y si el nuevo propicia las condiciones para que los empresarios hagan lo mismo, pues también.

Ya se sabe, a mayor crédito, mayores cotas de empleabilidad; y los sindicatos lo saben de sobra así que: toca apretar de boquilla los machos al gobierno débil y quebradizo, galante gastador de lo ajeno, pues eso de cara a los muy cafeteros, siempre procede.

Con el cambio; con cotas de paro a medio plazo menores, para ellos significará recibir exactamente las mismas atenciones, aunque queden mal al aceptarlas como donde no gobiernan sus primos, hoy por hoy.

Ayer todos los políticos cutres y los sindicalistas variopintos de todo pelaje, nos invitaban a celebrar la fiesta de su democracia, o lo que es lo mismo: la festividad del primero de mayo otra vez de la mano del actual Gobierno, el cual avisa con su amable presencia de lo que llegará de no estar ellos pagando el marisco a sobrecoste, cosa que es cierta pero solo a medias.

El primero de mayo es ese día en el que quien no curra y puede, se pira otra vez después de Semana Santa (pero solo si cae en puente), para disfrutar unos días más de los amigos, la familia, la soledad o simplemente para disfrutar de un cambio de aires antes del verano y previo pago; ¡y a qué precios!

En las grandes ciudades, miles de liberados y demás casta social que viven de parasitar al Estado o de ejercer de intermediario del mismo, es decir; los chupópteros del erario público y del capital privado, se felicitaron por serlo y hacerlo.

El sueño español: ya saben, además de ser funcionario o influencer, es ser liberado sindical para hacer de influencer.
Asistir a su fiesta sin estar invitado es un acto irresponsable per se, del mismo modo que lo es asistir a la Feria de Sevilla sin ser socio de ninguna caseta, o presentarte en los aledaños del Bernabeu un martes de Champions sin entrada, es decir; cosa de tiesos.

Claro, ante tal disyuntiva; uno es libre de ir o no a meter el cazo en fiestas ajenas. El riesgo de auto invitarse haciéndose un Bolaños (como en la conmemoración del 2 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid), tiene sus
cosas, aunque luego que no te extrañe si te ponen caritas.

Negociar convenios colectivos, discutir condiciones de seguridad y prevención laboral, cerrar despidos colectivos, reducciones de jornadas, reajustes de plantillas, da lo mismo. Antes de sentarse, se pactan sus propias condiciones personales mejorando su calidad de vida antes de iniciar las reuniones, básicamente para que no den ni al abogado de empresa ni al ejecutivo encargado, la turra correspondiente en plena reunión.

Con el tiempo y la experiencia, he llegado a la conclusión de que las negociaciones con ellos no son muy diferentes a las llevadas a cabo con cualquier otro colectivo o empresa, pues al final los intermediarios son protagonistas únicamente cuando son necesarios, y los sindicatos de clase cada vez lo son menos a tenor de las políticas llevadas a cabo por la metomentodo clase política actual. Ya sé, alguno dirá ¿y los convenios sectoriales? Jajaja ¿Se refieren a los de antes o después de las huelgas y las mordidas? En las empresas serias, ya cuentan con ellas y están hasta
programadas anualmente en los presupuestos, como un gasto corriente más.

Nunca me importaron y jamás me aportarán, intentaron joderme en su momento y solo sirvió para reforzarme personal y profesionalmente. Así que… ¡Dios me libre de no elegir a un sindicalista como compañero de
mus!

El día que en este país se supriman las subvenciones públicas a partidos políticos, sindicatos y asociaciones de cualquier tipo, se para. Así que entonces si quieren; me avisan y encantado me sumaré a la fiesta del caos. Y el día que se suprima la categoría profesional de liberado sindical, hasta pago una ronda.

Mientras tanto, con ellos a nivel de empresa yo voy a la grande y envido lo que haga falta, paso del órdago a la chica habitual, pares si pero paso, y juego también aunque paso igualmente, ¿por qué? Porque siempre son mano, ya que es lo que interesa al establishment, y a este quien pague el marisco, las tarjetas black, o mi variable anual, les es indiferente.

Conversaciones en el andamio ¿O subida salarial o bronca; en que quedamos?

Feliz dos de Mayo, también celebración por ser día de San Atanasio.
Españistan 02|05|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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