
«Muy poco se está hablando, en los nada sectarios medios de la izquierda de que Félix El Sapo aferrase a la Ayuso con fuerza por el brazo»
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Muy poco se está hablando,
en los nada sectarios medios de la izquierda,
de que el ilustre ministro Félix El Sapo
aferrase a la Ayuso con fuerza por el brazo,
como quien agarra un simple ‘brazo de gitano’
para endulzarles a los niños la merienda.
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Gran suerte hubo, sin embargo,
de que no fuese el brazo de Ayuso un pastel:
dio en aferrárselo, El Sapo,
con tan resuelto ánimo,
que me temo no habría quedado
sino un amasijo informe de él;
al punto que fue auténtico milagro
que no le soltara, a ese tarado,
un merecido sopapo Isabel.
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De todo lo cual se concluye, como es natural,
que no llegaría noticia de ello a la ministra del ramo;
me refiero, claro, del ramo… de Igualdad;
que el magreo que a Félix El Sapo le dio por realizar,
a la insigne pepera, era para una regañina muy seria:
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a otros, por menos, de los pelendengues los quiso ella colgar.
¿O es q acaso consintió, Isabelita, en que El Sapo
la aferrara y sobara su brazo de linda y grácil princesa,
a la espera, como en el cuento, del tierno beso que resolviera
en gallardo príncipe… su nauseabunda fealdad?

