¡MUY BUENOS DÍAS!
En esta mañana de jueves, no podía faltar la colaboración de un lector. Para este día cuento con la aportación que nos brinda Julián Huete Hereder, médico honorífico.
Además, no veréis sólo una obra de pintura, os vamos a mostrar dos. Tiene una explicación. El dicho de : -el orden de los factores no altera el producto- me viene a dedillo, para presentarlas. La obra del maestro Giovanni Bedini es simpática, agradable y evidentemente hay una distancia en tiempo con la de la artista pintora Isabel Guerra de algo más de un siglo.
La pintura de Isabel Guerra, data del año 2008 y nos muestra la muerte de Santa Teresa en brazos de Ana San Bartolomé, ubicadas en el huerto del Convento de Alba de Tormes (Salamanca). Detrás hay un almendro que llevaba mucho tiempo sin dar frutos y milagrosamente floreció.
Ni corta ni perezosa, así lo he hecho y ahora veréis el resultado. Comenzamos….
Isabel Guerra Peñamaría. Madrid 1947. Pintora y monja. A los 23 años (1970) ingresó en el convento cisterciense del Monasterio de Santa Lucía en Zaragoza.
Giovanni Bedini (Paolo). Bologna (Italia) (1844-1924). Óleo y acuarela.

«Y el almendro floreció» Por Julián Huete Hereder
Santa Teresa es el prototipo de la mujer española.
No tiene que ver con su fe sino con su manera de vivir.
Entramos en una era de protagonismo de la mujer,
(independientemente de lo que piensen los hombres),
y todos nos tenemos que adaptar a esa mujer autosuficiente
que expresa su amor, aunque algunos hombres no lo entendamos.
Y no tiene que ver -¿O sí?- , con las creencias.
Hablamos de la mujer del futuro.
«Y el almendro floreció» Por Mila Soyyo
Se dice de una monja que su vida está dedicada
a la fe, entrega siempre sus votos, es así consagrada
y no obstante tiene alma y sentimientos ocultos
son los que la hacen humana, son sentidos, son profundos.
Y sale de mi una canción, de la que no sé la letra
sencillamente unas notas al observar, y algo comienza…
Qué te diría yo, si estoy presente
tú te marchaste lejos, sigues ausente
sabiendo que estás bien, he de aceptarlo
pero en mi corazón queda un espacio.
Fue una decisión que un día hiciste
te entregaste a una ropa y yo no quise
detrás de ese acto había miedo, temor
de una equivocación y no lo viste.
Una cofia tapó tus cabellos
túnica que tapa, bajo el calor de un rezo
escapulario que dice, religiosa así me muestro
una moda que no pasa, son esos zapatos negros.
Ahora sé, tu decisión fue la más triste
mi alma en pena se quedaba y sin embargo
para ti, no fue así, tú la quisiste.
Un lugar, hermoso y bello
un almendro sin frutos, no tiene dueño
una vida se aleja, marcha a ese cielo
unas flores que nacen diciendo eterno.

«Una pausa durante las tareas diarias». Por Julián Huete Hereder
Me recuerda
(Pasado de uno, y de dos)
Nací en un huerto.
Mi abuelo cuidaba la huerta de las hermanas
y me casé ya mayor con una pelirroja
a quién provoque su genio.
Mi vida marcada por mujeres
y alguna de ellas monja.
A veces bordeamos el vacío
y a mí siempre me salvó una hermana
(Dedicado a Mila)
«Una pausa durante las tareas diarias». Por Mila Soyyo
Una carta recibida, una amiga bien hallada
unos ojos de alegría mostrados en sintonía,
tu felicidad la mía, estamos hechas así.
Y el trabajo esperará, una escoba parará
de recoger, lo que hay en el suelo,
sin candil, la luz yo veo
la regadera descansa, el júbilo es lo primero
las noticias que se aprecian se merecen ese esmero.
***
Finalizo ya, dándote las gracias Julián Huete por tu aportación en este día, espero
que te guste. También te doy las gracias a ti, Manuel Artero por permitirme hacer lo
que me parezca, ¡muchísimas gracias!.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso
jueves y por supuesto, gracias a todos por estar ahí.
MMB

