Cuerpo y alma de España. Por Antonio E.

Cuerpo y alma de España.

“Es evidente que atravesamos un tiempo largo de postración moral. Y que esta postración moral es en España demasiado rica en consecuencias sociales”

Mariano Vidal Tolosana

La frase pertenece a un libro que se editó en Méjico en la imprenta “La Ideal”, el día 20 de octubre de 1935. Se hicieron 1.000 ejemplares en papel Malinche. Su autor Mariano Vidal Tolosana. La frase que encabeza estas líneas es una de entre las muchas que deberían estar presentes en la mente y el quehacer diario de los políticos, y de los ciudadanos que eligen de entre esos políticos a los que deberían gobernarnos, con honradez, dignidad y responsabilidad.

El libro está repleto de sabiduría, sensatez y bonhomía, traer a colación el trabajo de Don Mariano estriba en que muchas de las frases que contiene su libro son tan actuales que todo aquél que pudiera leerlo terminaría por estar de acuerdo con mi aseveración. Es el libro del que cualquier escritor se sentiría orgulloso de ser su autor, sencillo, elegante, ameno, profundo y humano, aunque la palabra que mejor le definiría sería, imprescindible o esencial, para todo aquél que aspirase a ser un buen ciudadano, o un honorable gobernante.

La actualidad nos lleva inexorablemente a centrarnos en nuestros días, en el problema que nos acucia ensombrece y angustia, la presencia en la presidencia del gobierno de un sujeto llamado Pedro Sánchez Pérez Castejón, y su gobierno. Un elenco de saltimbanquis repleto de fracasados, entendiendo por fracasado a todo aquél que fracasa en su quehacer diario.

El dicho “Piensa mal y acertarás” se escribió para calificar a este grupo de insignes embusteros. Que nadie me tache de reiterativo, o de simple vocinglero, la actualidad no la dicto yo, la dicta el tirano con sus continuos atropellos y embustes, los cuales cada uno puede calificarlos como le plazca. Mejor cualquier crítica que permanecer mudo ciego sordo, o ausente.

El que se produce y maneja como un tirano, es un tirano, lo digo por aquellos que discuten mi lógica, y no la del sujeto que la realiza. También podría llamarle trilero, pero no lo haré por no herir la sensibilidad de tan dignos engañabobos.

Escribía Tolosana: – “Ser viejo no es más que ser lento en el giro del espíritu. La muerte es la inmovilidad definitiva del concepto” -. En la España de hoy, ¿Cuántos muertos siguen respirando su propio hedor? ¿Cuántos inmóviles están entre nosotros? Salgan a las calles y observen a esas personas angustiadas por no poder girarse a tiempo, mientras contemplan lo viejo que es su espíritu, aunque tengan treinta años. No pretendo ser duro, pero sí claro.

De aquellos malos tiempos para la lírica, hemos pasado sin solución de continuidad al despertar de la decadencia, la de esta clase de políticos, cuyo único afán es destruir los sueños y los anhelos de aquellos a los que vinieron a servir. Si se pudiera condenar a muerte la insensatez, la idiocia, la maldad y la traición, algunos partidos quedarían arrasados para siempre. Tenemos lo que nos merecemos. O quizá sería mejor decir, tenemos lo que somos capaces de soportar, o peor aún, somos tan cobardes que hasta la mugre ha osado ennegrecer nuestro futuro, con su fétido manto de indignidad, mientras miramos sin verlo cómo tantos hijos de puta y mantenidos, confeccionan nuestras esquelas. El lenguaje nunca puede ser ofensivo, si se usa de forma clara y coloquial para definir lo obvio, no hacerlo sería como untar de mantequilla, una rebanada que sólo existe en nuestra imaginación. En este caso va de suyo, dado que a los que va dirigido no tienen miramiento alguno con aquellos que sufren sus decisiones.

El déspota de la Moncloa

El déspota de la Moncloa nos está empobreciendo, nos está esquilmando, mientras una pléyade de sicarios vocea y berrea loas a su amo desde sus púlpitos reconvertidos en cadalsos. Prensa infecta y despreciable, dedicada a lamer la entrepierna del que les hace ricos, a sabiendas de que su soldada proviene de la miseria causada al pueblo.

De la España que habla Tolosana no queda ni el polvo, pues aquel polvo descansa eternamente mezclado con el polvo de nuestros antepasados. No me cabe ninguna duda, somos peores que los que nos antecedieron, infinitamente peores, sin discusión. No hablo de lo que hoy día nos sobra, materialismo, hablo de valores, de integridad, de todo aquello que forma al hombre para que se convierta en lo que se espera de él, lo contrario a lo que es hoy día. Qué difícil es definir con pulcritud lo que antes se hacía con naturalidad.

Volviendo a Tolosana y su magistral modo de ver la realidad intemporal de España, aquella y esta. Decía: – “El político o acaso el burgués que ha elegido ya unos pensamientos definitivos como almohada de su razón y que de pronto se ven turbados por hechos o ideas imprevistas, que le quitan sentido lógico a su vida, miran al espíritu con irritación e intentan desconocer sus leyes. Entre tanto, otros hombres-los pobres de la víspera- le abren sus brazos como a amigo y bienhechor. Otras formas nuevas despiertan bajo su soplo. La historia va tejiendo su tela. Y todas las mañanas, al abrir nuestra ventana, nos encontramos que algo ha cambiado; no sabemos si en las cosas o en nuestro pensamiento: que somos más ricos o más pobres de Verdad” -.

La vigencia de aquellas palabras se hacen patentes en nuestros días, pues sólo desde la incultura, la zafiedad y el sectarismo se pueden despreciar, o ningunear, aun después de haberlas leído. Cuando nos gobierna la insensatez y el totalitarismo asoma su fea cara, entre el Falcon y el Real Decreto Ley, sólo toca aguantar y soportar la indecencia y la maldad del despreciable miserable monclovita, o gritar ¡basta! y realizar frente a tanta infamia y despotismo, el deseo de echar a patadas (votos) al infame traidor.

La defensa propia, cuando de la Patria y su pueblo se trata, está más que justificada. Cada día que pasa vemos como el tirano se aprovecha hasta la náusea de lo público, y de lo privado. De lo público cuando programa actos de partido y usa los medios que sólo están previstos para actos de estado. De lo privado cuando legisla que nuestras casas serán susceptibles de ser ocupadas, con todo lo que exista en su interior: muebles, recuerdos de toda una vida, medicinas, ropa, enseres y todo lo que ha costado años de sudor y esfuerzo juntar. Toda nuestra vida, en lugar de ser ellos, el gobierno o quién corresponda, los que construyan viviendas de renta baja o de precio asequible para el que la necesite tenga donde morar. Hacer demagogia con los bienes de los demás, es más propio de un dictadorzuelo corrompido, que de un político decente. ¿Es o no es un motivo lo suficientemente importante como para tachar con cien, o mil epítetos a estos sinvergüenzas?

Este gobierno ha legalizado el robo de viviendas, la corrupción ladronera de los políticos golpistas catalanes, y el blanqueamiento de los criminales nazionalistas vascos, la ETA de siempre, la ETA cuyo comportamiento siempre se pareció al de una puta barata, que cambió muchas veces de chulo, pero no de cama. Es en ellos, y sólo en ellos, en los que asienta su pestilente poder el fulano que nos dicta.

Qué mejor que concluir con otra perla de Tolosana, escribió Don Mariano: – “Democracia es aquel estado moral de un pueblo en el que todos sus ciudadanos están ligados por los lazos materiales y morales a un patrimonio tradicional común. El país donde todos los hombres, aún los más humildes, se sientan ligados a la tierra con un hilo tenue de pensamientos, será el único país preparado moralmente para la democracia” –

Mi recuerdo más respetuoso a aquel maravilloso escritor, Don Mariano Vidal Tolosana, por el espíritu con el que impregnó este ensayo, libro que tengo entre mis manos, CUERPO Y ALMA DE ESPAÑA (Ensayos Políticos) 1935.

Y mi agradecimiento más sincero y entrañable a Patricia por habérmelo regalado, sin él estas líneas que pretenden ser un artículo no hubiesen sido posible. Muchas gracias amiga.

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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