
«En España el futuro de nuestros hijos no esté nada claro. Hay titulados superiores en múltiples campos que no trabajarán nunca como no emigren»
Ahora en España el futuro de nuestros hijos no esté nada claro. Hay titulados superiores en múltiples campos que, no trabajarán nunca como no emigren a otros lugares de Europa o del mundo. Porque aquí, parece que es más propicio ser camarero para cuidar este remanso de sol para extranjeros, con más dinero, procedentes del norte de Europa, que hacer cualquier otra cosa. Lo malo es que como Bruselas lo sabe intenta acrecentar esto de modo que España no pueda competir con, la agricultura del Magreb por precios, ni con los países nórdicos en producción de lácteos. De la pesca y la agricultura ni hablamos.
Total que Europa quiere que seamos su California vacacional. Pero tampoco quieren que hagamos sombra a Italia como productores de aceite y al parecer prefieren que talemos olivos para colocar entre árbol y árbol paneles solares. Y nada, que ningún presidente del gobierno está decidido a acabar con esta circunstancia.
Además resulta patético, por encima de esto que la inmigración africana venga a sustituir a los Españoles en los trabajos que se supone que no quieren. Pero que tampoco harán los inmigrantes con paguitas que les permiten vivir muy bien sin dar palo al agua. Por eso el anuncio de Sumar de otorgar una única paga de veinte mil euros a veinteañeros, para montar un negocio o estudiar, resulta un poco patético y un poquito parche y medida electoral. Para montar casi cualquier negocio hacen falta muchos más recursos que esos cacareados veinte mil euros. Para estudiar valen, pero ¿Qué estudiar? ¿Qué trabajos pueden ofrecer sueldos como los similares que pueda haber en Europa?
Además, quién quiere ser empresario si se supone que hay partidos que quieren hacer a éstos los “paganinis” de sus experimentos sociales, a base de obligarles a tributar más sobre sus beneficios. Vamos, en resumidas cuentas que parece que España no acaba de dejar de ser la famosa España de charanga y pandereta, de cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma inquieta… Pero la verdad es ¿Qué panda de personal y partidos tenemos por aquí?
Yo diría que España es el paraíso de los vagos, de los maleantes ya queda claro sin decir nada, tanto nacionales como importados, de los que jamás dirán sus nacionalidades en los diarios no vaya a ser que el “populacho” empiece a bullir de rabia y salga todo ardiendo como en la “grandeur” de Francia. Aquí quemar banderas del país, pisotearlas, no enseñar en el idioma oficial, el Español, montar revueltas separatistas o anti capitalista, está bien visto, incluso hasta por algunos diarios y telediarios, pero cualquier intento de punir comportamientos solidarios por muy delictivos que sean, bien.
Se que hay muchas personas en España que están hasta la gorra de su propio país, pero que no lo dicen, por no quedar mal o por no sentirse señalados. Mucha de esta gente vota partidos que están en la extrema derecha, y como nadie enderece la nación, vamos de culo y cuesta abajo. Luego se quejan de aquella ley de la república de vagos y maleantes, pero es que ¡oiga por Tutatis! Aquí si los vagos volaran… ya saben lo que pasaría. Hay asuntos que rayan en la bobería más absurda de niñatos de bachillerato y de idealistas universitarios que aunque empiecen ya a peinar canas, todavía creen en las soluciones milagrosas de los crece pelos comunistoides esos estados que siempre han acabado con revueltas y guerras, vamos que han dejado a sus gentes como putas por rastrojo. Seguro que alguien lo desmentirá, pero lo siento, pintan bastos.
Ahora en España el futuro de nuestros hijos no está nada claro. Hay titulados superiores en múltiples campos que, no trabajarán nunca, por lo menos en España, como no emigren a otros lugares de Europa o del mundo. Porque aquí, parece que es más propicio ser camarero para cuidar este remanso de sol para extranjeros con más dinero procedentes del norte de Europa, que hacer cualquier otra cosa. Como sigamos así, seguiremos siendo los esclavitos de Europa. Al futuro me remito. Más brío, más ganas de trabajar y más confianza en nuestros empresarios y trabajadores de verdad, lo demás es filfa.
