
«Sánchez Pretende permanecer en el puesto de forma vitalicia y ha comenzado a volar como Buzz Lightyear: Hasta el infinito y más allá»
No sé si lo que pretende el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez es permanecer en el puesto de forma vitalicia, no sé, pero parecerlo, lo parece. Vamos que un tipo como Franco, “ese hombre”, subscribiría esa pretensión, pies juntilla y hasta el infinito y más allá, como Buzz Lightyear. Y no es por la devoción que parece tenerle al ex dictador, que ha movido de la tumba ocasionalmente, y no por nada, ¡no, que va! Está tocado Sánchez por esa creencia en su propio relumbrón, figurado y ficticio, que creen poseer los presidentes de gobiernos socialistas, con ramalazos totalitarios, disimulados, por lo menos aquí en España y todos los individuos pagados de sí mismo, que, por desgracia aquí y en el mundo, son legión.
Parece que la mentira mueve realmente el mundo como dice Jean-François Revel en su libro el “Conocimiento Inútil”. Si no lo ha leído, léalo por favor merece la pena. También creen tenerlo los personajes animados de ayer y de hoy, como Porky o como el Pato Donald, Helmer Gruñon y otros seres de ficción, para que no podamos decir, que la realidad no supera la ficción. Más aquí, en España, en que se vota más por ideología casposa que por la valía, la calidad y la inteligencia de las personas elegidas.
Si hiciéramos un repaso por el hemiciclo; ya saben que me gusta llamarlo hemicirco, por los juegos malabares que allí se desarrollan, es más que posible que los parlamentarios, que no sean de relleno en las listas, o sea, los parlamentarios de verdad, hasta pudieran hacer valer sus opiniones y no las de sus grupos. ¡Cuánto daría porque los votos de los parlamentarios, fueran suyos y no de sus grupos políticos!
Regir un país a expensas de los bienes y derechos de los ciudadanos, haciendo oídos sordos a las pitadas que como presidente, cosa inaudita, se puedan recibir en la calle, debería ser una llamada de atención. Llamada casi de advertencia de que se está dividiendo al pueblo en buenos y malos, sembrando cierto odio entre unos y otros y fomentando la violencia, aunque sea verbal, entre unos y otros. Este hecho debería estar siempre controlado por la posibilidad de que alguien, pudiera querer erigirse en árbitro de la elegancia, nuevamente, como Petronio. Claro que en el país de los ciegos siempre el tuerto es rey. Pensar que casi se es tan guapo como un piojo puesto en limpio, tiene sus peligros. Podría ser que alguno te quiera pasar por un lavado con vinagre o con algún producto anti piojos.
Si estás rodeado de gente que te anda blanqueando los fondos fotográficos con “mentiras seleccionadas de ayer y de hoy”, frente a la oposición, ten cuidado, porque los enemigos de dentro de tu propio grupo pueden estar buscando un flash que les ilumine en su buena dirección, no en la tuya Presidente. Ese relumbrón, de presidente auto iluminado, con piel casi siempre bronceada, por otra parte no lo exhiben o carecen de él los presidentes de centro y de centro derecha.
Una de las razones que explican esta proliferación de melatonina es que estar en el cargo significan contactos y posición, que cuantos más años perduren, más beneficios a futuro proporcionaran, entre ellos la posibilidad de un buen bronceado en una máquina de solárium.
Es por todo esto por lo que he empezado diciendo que no sé si lo que pretende el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez es permanecer en el puesto de forma vitalicia, no sé, pero parecerlo, lo parece. Vamos que esa pretensión llenaría de gozo a un tipo como Franco, “ese hombre”, la subscribiría pies juntilla y hasta el infinito y más allá, como Buzz Lightyear. Y no es por la devoción que parece tenerle al ex dictador, que ha movido de la tumba ocasionalmente, y no por nada, ¡no, que va! Está tocado Sánchez por esa creencia en su propio relumbrón, figurado y ficticio, que creen poseer los presidentes de gobiernos socialistas, con ramalazos totalitarios, disimulados, por lo menos aquí en España.

