Conversaciones en el andamio: Las mentiras de Sánchez tienen las patas muy cortas. Por Francisco Gómez Valencia

Las mentiras de Sánchez tienen las patas muy cortas.

«Lo de los mítines finales y sus últimos argumentos desesperados será algo baladí ya que la realidad de la calle ha decidido que no podemos seguir así»

Tanto Sánchez como Yolanda Díaz saben que se les acaba su Gobierno de la mentira, sin embargo como aún queda calderilla, de forma coordinada de la mano de sus altavoces mediáticos, han iniciado una triste campaña de desprestigio personal contra el líder del PP, para pretender morir matando.

RTVE, Prisa, el diario Público, Infolibre, los de la cultura de la ceja, Zapatero, Cuatro, La Sexta, etc., etc., intentan convencernos de que el candidato Feijóo miente todo el rato, a diferencia de quien lo ha hecho durante los últimos cinco años. Comparar las inexactitudes de uno con los cambios de opinión de otro, es vergonzante pues hay que recordar que los auténticos profesionales de la mentira, son Sánchez y su Gobierno corrupto en el que recordemos que está Yolanda Díaz e Irene Montero.

Desde los medios de comunicación están haciendo hincapié en la foto de Feijóo con el narco. En algunas entrevistas el tono es exacerbado como vimos en la entrevista de la periodista Silvia Intxaurrondo en TVE1,  cuando le dijo a su invitado que era un mentiroso en toda la cara, demostrando un sesgo ideológico bastante repugnante, conocido por cierto por los madrileños ya que anteriormente fue despedida de TeleMadrid por lo mismo. 

La Federación de Asociaciones de periodistas la ha felicitado por haber hecho muy bien su trabajo contra Feijóo, pero no la ha reprendido cuando no ha hecho lo mismo con el resto de candidatos. Tampoco la reprendieron cuando se deshizo en elogios con un ex líder de la banda terrorista ETA al que entrevistó, por lo que parece que a esta federación sólo la falta hacernos a los españoles de bien el gesto de la ceja.

En todo caso da la sensación de que son movimientos coordinadamente  desesperados, pues que todos los ministros salgan de manera organizada en diferentes medios de comunicación con el mismo mensaje, hay que reconocer que es una estrategia bastante seria, marrullera, y muy costosa pues el presupuesto de la broma asciende casi a 500 millones en publicidad más los 221 que cuestan las elecciones, sin contar los gastos en Correos y la Junta Electoral. Afortunadamente las prisas de Sánchez para huir hacia adelante colocando el 23J, demuestra el agotamiento del régimen.

Como solemos decir, la calle manda y ver las enormes colas de ciudadanos en las puertas de las oficinas de Correos, sacrificando horas de descanso de sus vacaciones para ejercer el derecho a votar, da la grata sensación de que la ciudadanía se ha tomado muy en serio estos comicios, y como a buen entendedor pocas palabras bastan; pues no hace falta que expliquemos que quién se traga una cola de esas dimensiones a altas temperaturas varías horas; no lo hace para que continúe el que te ha molestado, sino más bien parece un voto de castigo hacia quien se ha permitido tomarse las instituciones y el destino de España a pitorreo, con tal de permanecer en el poder algo más.

Hablando de mentiras, la más gorda que ha pasado en estos últimos días ha sido cuando el diario El País, sacó una noticia en la que decían que Úrsula Von der Leyen había dicho “en petit comité” que el presidente Feijóo no tenía ni idea de como sacar a España de la actual crisis.

Ander Gil

Ander Gil, que es el presidente del Senado, se hizo eco de la noticia y la comentó y aceptó como buena mientras que desde la propia Unión Europea se ha desmentido tal información. El zasca ha sido descomunal y una vez más, vemos como los medios de comunicación tienen gran parte de culpa de lo que está sucediendo en España.  Confiar en una noticia falsa de El País, el cual resulta que también lanza bulos es lo que tiene.

Entonces ¿Qué es lo que nos debe quedar claro? Que los medios de comunicación supeditados al poder son cómplices de facto. De hecho, Pedro Sánchez a las 48 horas de ser presidente del Gobierno, ya tenía comiendo de su mano a todo los medios mencionados al principio y algunos más que no pensábamos. 

Durante la legislatura ya vimos que el resto también sucumbieron al poder de las subvenciones al sacar al unísono las portadas de “salimos más fuertes” después de la pandemia. Todos vimos lo que había y después todos supimos que era mentira, lo cual demuestra que el asunto de la prensa y los medios de comunicación, es otro tema al que habría que darle una vuelta, igual que a las casas demoscópicas o al voto por correo.

El mismo Abascal ha venido a decir en una entrevista en Europa Press que efectivamente, son generadoras de opinión, pero claro; es que la política es un negocio donde los actores principales como los partidos políticos o los sindicatos son empresas financiadas por el Estado. Todo está podrido, todo está conectado y no descubrimos nada nuevo al decirlo. Lo curioso, es que dentro de toda esta basura, nos tengamos que acoger a aquello que nos molesta menos. Cada uno tenemos nuestra ideología obviamente, y cada uno tenemos nuestra manera de pensar a la derecha del caos, faltaría más pero; lo que está claro es que España después de cinco años de radical socialismo, está más fragmentada que nunca. 

Las izquierdas al dar altavoz mediático a las minorías secuestrando su iniciativa con legislación hecha exclusivamente para ellas, hace que tengan una posición predominante sobre la mayoría y eso no puede ser. Y aunque la colectivización general esta lejos, el nuevo comunismo woke en occidente nos debilita a pasos agigantados. Esta nueva cultura autodestructiva, es un paso previo a la nada más absoluta. La sobredimensión de la diversidad los termina convirtiendo en grupúsculos molestos y algunos acaban siendo aceptados solo por agotamiento, lo cual es un paso previo a la alienación colectiva para conseguir posteriormente anular al individuo.

Aquí nos quedaba poco para el colapso absoluto al ritmo que vamos y parece que lo hemos visto claro. El esfuerzo ya está hecho solo con haber resistido. Todo lo que pase (salvo atentado o pucherazo), será anecdótico. Lo de los mítines finales y sus últimos argumentos desesperados, más la basura que se vierta a través de las redes sociales, será algo baladí ya que la realidad de la calle ha decidido que no podemos seguir así. 

El mercado laboral está estancado, el mercado financiero está expectante ante la posibilidad de que nos afecte la recesión en Alemania, las inversiones extranjeras andan paradas, la clase empresarial está muy mermada y mosqueada con el poder político y los autónomos y las pymes están machacadas a impuestos. La deuda es descomunal y se han falsificado, todos los datos que las instituciones públicas nos tienen que ofrecer al ciudadano y para colmo, somos más pobres y dependientes de la UE y China; y toda esta infamia, se ha hecho delante de nuestras narices y en beneficio de un único partido político más lo que le cuelga y eso, es antidemocrático, inmoral y merecedor de que todos los españoles una vez que hayamos pasado el trago, le demos una pensada muy seria para que esto no vuelva a suceder jamás.

De momento; el próximo 23J, cerremos la puerta al radical socialismo, al comunismo y al nacionalismo en el Congreso y el Senado, a lo que sumado al trabajo ya hecho el pasado mayo nos ofrece un pequeño respiro de cuatro años.

Hagámoslo posible. Y el próximo domingo… ¡Echemos a Sánchez de la Moncloa! Después, ya exigiremos las derogaciones.

Conversaciones en el andamio. Las mentiras de Sánchez tienen las patas muy cortas.

Feliz día de San Arsenio.

Españistan 19|07|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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