
«Los bilduetarras y los independentistas catalanes, de manera orquestada reconocieron que sin ellos no habrá Gobierno progresista sencillamente, porque los números no dan»
“Cambiar de opinión no es mentir”, igual que “bailar pegados no es margrear”. Pues eso, que de los mismos de “eso lo dijo el Presidente antes de serlo, y como ahora lo es puede decir lo contrario”, han llegado a sus pantallas este fin de semana las salidas por la tangente de otros dos ilustres sanchistas y algunos pánfilos más.
Zapatero en La Sexta dijo sin despeinarse, aunque con cara de loco, “que los cambios de opinión de Sánchez, no significan que nos haya mentido, y que por eso mismo es injusta la caza de brujas que desde las derechas se ha emprendido contra él, ya que además no se le puede atribuir a su Gobierno ningún escandalo”. Se ve que lo de los contratos que desde el Ministerio de Sanidad se hicieron a cascoporro sin controles –siendo responsable Salvador Illa y sus amiguetes beneficiarios–,o el encuentro de Ábalos y Delci Rodríguez –y sus maletas–, o la falsificación de los datos de fallecidos por COVID, o los parados del SEPE o de la cara “B” de las subidas del salario mínimo, o de las pensiones, o las muertes de cientos de inmigrantes ilegales en la valla de Melilla, o la trama del tito Berni, o lo de que Griñán siga en la calle –entre otras lindezas–, lo hemos debido soñar.
La otra ilustre fue la ministra de economía – Nadia Calviño– a la que se la puso en un serio aprieto al hilo de las declaraciones (foto principal) –también de este mismo fin de semana–, de los bilduetarras y los independentistas catalanes, cuando de manera orquestada reconocieron que sin ellos no habrá Gobierno progresista sencillamente, porque los números no dan. Ante la pregunta de los medios en el mitin del domingo, la ministra simplemente contestó diciendo que “ella ignora esas afirmaciones, además de que no contempla esos pactos”; tratando de esa manera tan poco creíble de desmarcarse de sus indeseables socios, dándoles carpetazo aunque sólo sea durante la campaña electoral.
En Castellón mientras tanto los buenos (ya sabrán que es uno de los primeros ayuntamientos con el PP y Vox en comandita), andan prestos suprimiendo concejalías de igualdad, retirando banderas LGTBI, reduciendo sus asignaciones en forma de subvenciones a dedo, y para colmo: comenzando los trámites necesarios para ir eliminando los molestos carriles bici que inundan las calles de la ciudad, lo cual ha levantado en armas a los defensores del cambio climático hasta límites argumentativos muy nauseabundos. Al mismo tiempo, la ciudad, amaneció plagada de carteles anónimos con el lema “que te vote Txapote”. ¡Bravo por Castellón! Desde Presidencia, ya han dicho que estudiarán medidas legales contra quienes las hayan mandado colocar. Jajaja.

En otro orden de cosas, en el bando de los malos, Yolanda Díaz quiere ser la primera presidenta “verde” porque hace calor. De hecho afirmó que la ola de calor es culpa del cambio climático y que por eso quiere reducir la jornada laboral para que al menos además de calor, haya justicia social aunque la paguen los de siempre, es decir, los empresarios con los que apenas se negocia.
Uno que no pudo reprimirse, la contestó que las olas de calor, son masas de aire caliente arrastradas por corrientes desde el Sahara que provocan subidas de temperatura a niveles extraordinarios. También la dije que el cambio climático solo es una cuestión semántica, pues el clima siempre esta en continuo cambio y este, no depende del ser humano. Terminé diciéndola, que lo que si que no cambia es la cara dura que se gastan gente como ella para hacer negocios a costa del calor del verano, el frio del invierno, las lluvias del otoño y el polen de la primavera.
Bueno, pues la marabunta progre me acosó más que a Cristina. Si mujer… la “trans” de Málaga que se ofendió porque una cajera del Lidl le llamo tres veces “caballero”, al tener aspecto de maromo.
Uno de ellos me llamó la atención pues me acusó de ignorar a los científicos, a lo que le contesté con una foto de Fernando Simón diciendo “que habría entre uno o dos científicos” si acaso. No le hizo gracia claro, y me preguntó que si para calentar mi casa en invierno la pensaba prender fuego. A lo cual le contesté, que los fachas negacionistas quemamos paneles solares y nos comemos al técnico que los montó y a sus hijos. El progre reaccionó rápidamente y me llamó gilipollas. Y ahí terminó nuestra breve pero intensa relación de sábado noche.

En fin, que andan muy preocupados por la que se avecina aunque Sánchez le haya dicho a Évole: “lo guapo que es y el culito que tiene” pese a que lleva toda la semana quejándose de que para sus cuentas le faltan tertulianos progres en las tertulias o entrevistas (para muestra un botón), más aún cuando Ayuso en su primera entrevista tras su proclamación, señaló sin tapujos que hay que encontrarse con Vox pese a discrepar y más, después de conocer los audios xenófobos contra Vox y Abascal, del asesor político de la extremeña María Guardiola.
Feijóo: ¿oído cocina?


Feliz día de San Pelayo.
Españistan 26|06|23

