«Sentido y sensibilidad». Por Teresita Ávila

«Pero mientras la gente se deje arrastrar por su imaginación para formarse juicios errados sobre nuestra conducta y la califique basándose en meras apariencias, nuestra felicidad estará siempre a merced del azar».

Jane Austen, Sentido y sensibilidad

Sentido y sensibilidad: La actriz Florence Pugh, con el vestido de Valentino por el que fue criticada en redes. Foto El País en su artículo «Violencia estética: el precio de ser guapas»

«El recorte de libertades, o de recursos de la cada vez más exigua clase media, no se sustenta en ninguna raíz noble, ni cristiana ni humanista»

Está de moda vivir en la contradicción —una cosa es predicar, y otra dar trigo, mostrar ostensiblemente qué y quiénes pueden aplicar la exención a cualquier regla comúnmente aceptada. Al igual que los piratas de antaño, los actuales ‘conseguidores’ tienen patente de corso. El Poder — ese atinado director de orquesta que lleva la batuta de la acción y la omisión— se visibiliza en ese neologismo, la posverdad [1], que sirve para sus fines, se retuerce y se usa de una manera tan hipócrita como eficaz, según en qué casos. Las manipulaciones forman parte de la historia de la humanidad: el brujo, el cacique, los gurús de los años 60 y 70, los carismáticos líderes políticos… Todos ellos han empleado los métodos de persuasión a su alcance para lograr la adhesión a sus propósitos. No hay magia alguna. Simplemente, se trata de creer. La infancia no ha desaparecido del todo. No hay persona —ni la más recia— que no desee ser acunada en ese abandono, en ese dejarse llevar acompasado por alguien que nos cuide, que se desvele y que piense en nuestro bien.

Los incómodos somos muchos, hacemos ruido y molestamos. Somos cada vez más —un pequeño ejército de infantería— los que no nos conformamos con las narrativas y discrepamos de ellas, o señalamos los rastros de baba que dejan a su paso prestos a rebatir sus incongruencias. Del dicho al hecho hay un gran trecho es una gran verdad. Recordaremos todos sin duda el caso que afectó al entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, cuando aterrizó en Barajas la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien tenía prohibido el acceso al territorio europeo dado que

La libertad de fronteras y circulación no se aplica a la vicepresidenta venezolana porque es una de las 25 autoridades de su país que tiene prohibida la entrada o el paso a territorio europeo. Es así porque la Unión Europea considera que Rodríguez participa y ha participado de las “violaciones o abusos graves de los derechos humanos” en Venezuela. También de la “represión de la sociedad civil y la oposición democrática” que se da allí.

Tal como leímos en Cope.es ¿Qué es el Espacio Schengen en el que Delcy Rodríguez, según Ábalos, no entró? Conocedores de todos los atajos, este suceso ocurrido en 2020 —archivado por el juez Antonio SerranoArnal [2]—ahora carece de importancia, recibida la vicepresidenta como ha sido en Bruselas, con todos los honores, para su participación en la III Cumbre UE-CELAC, amparándose en una excepción legal, tal como lo recoge El Periódico de EspañaLa UE permite la entrada de la vicepresidenta de Venezuela a pesar de las sanciones con una excepción legal.

Y para que veamos cómo ahora todo se redefine o, mejor dicho, oscurece su sentido en la indefinición, aparecen las nuevas violencias, las heridas o heriditas por cualquier sentimiento de ofensa percibido. Ni cintura ni callo que valgan. Escoceduras que no se tapan con tiritas y que posiblemente alimentarán rencores que irán de colina a montaña (elpais.comViolencia estética: el precio de ser guapas).

Los giros del discurso no obedecen a casualidades. El manejo de las sensibilidades, de los sentidos, a estas alturas, se sabe impulsado y visibilizado en su punto exacto de maduración, creando la polémica adecuada, ganando terreno y, a ser posible, ha de mostrarse en los actores convenientes —mujer, racializada, minoría y demócrata, por poner un ejemplo— para surtir un efecto mucho mayor. Así sucedió en el Congreso de Representantes de los EE. UU. cuando una congresista demócrata, Ilhan Omar, se abstuvo en la votación del proyecto de ley que reconocía la responsabilidad de los turcos otomanos en el genocidio armenio. La congresista defendió su decisión emitiendo un comunicado en el que decía que el reconocimiento del genocidio no debería usarse “como garrote en una lucha política”, y que Estados Unidos también tenía que reconocer primero las matanzas masivas de nativos americanos y esclavos. [3] Esa retórica no es desconocida, por desgracia, en nuestro propio país, y de ella se sirven infames personajes que ostentan cargos relevantes y reciben sueldo público.

Para las Naciones Unidas, como organismo global, es muy conveniente prestarle atención al tema de la violencia, sugiriendo una escalada de tensiones que tendrá otros escenarios, otros frentes abiertos, como cito a continuación a partir del documento enlazado Una nueva era de conflictos y violencia:

La naturaleza de los conflictos y la violencia ha cambiado mucho desde que se fundaron las Naciones Unidas hace 75 años. Los conflictos son menos mortíferos, y con mayor frecuencia se libran entre grupos nacionales en lugar de entre Estados. Los homicidios son cada vez más frecuentes en algunas partes del mundo, y también está aumentando el número de ataques por razón de género.

Por otra parte, se han producido avances tecnológicos como la utilización de los bots, los drones y las retransmisiones en directo como armas, los ciberataques, los programas secuestradores y el hackeo de datos. Al mismo tiempo, la cooperación internacional se ve sometida a presión y esto merma el potencial mundial de prevención y solución de los conflictos y la violencia en todas sus formas.

La solución a los numerosos problemas que trastocan la existencia pacífica de una gran parte de la humanidad, problemas en su mayoría creados o impulsados por una minoría que obtiene evidentes beneficios a partir de la aplicación de medidas moralmente reprobables —tales como el recorte de libertades o de recursos de la cada vez más exigua clase media— no se sustenta en ninguna raíz noble, ni cristiana ni humanista. Entre las misiones a las que nos debemos, creo más necesaria que ninguna otra la de conectar los puntos menos visibles para defender nuestro bastión particular. Con pocos recursos, es verdad, pero sin fatiga. Con el paso expedito, con los claros que se vislumbran, podemos atinar a predecir sus proyectos en los que la ausencia de sentido y sensibilidad son palpables. Imaginen cómo a partir de un mundo envuelto en llamas, en desorden, en caos, la propuesta de una ‘cura’ en forma de control mental sería acogida positivamente, aplaudida por oportuna. ¿No me creen? Ya está en vías de desarrollo, y me atrevería a insinuar que muy avanzada. Un par de noticias muestran que no se trata de ninguna novedad. La primera, trata sobre la figura del neurocientífico José Manuel Rodríguez Delgado, que fue pionero en la aplicación de técnicas de control mental: El Doctor Frankestein españolEl profesor Delgado llegó a controlar el cerebro de toros y enfermos mentales. Para algunos era un genio y, para otros, un científico muy peligroso.

Y la segunda información, de 2014, atañe nada más y nada menos que a la Universidad Rockefeller (El laboratorio de neurobiología de Rockefeller recibe una subvención de la iniciativa BRAIN de primera ronda) inmersa en el desarrollo de un proyecto sobre el control remoto de células cerebrales para el que habría recibido financiación a través del proyecto BRAIN, bajo el mandato del entonces presidente Barack Obama:

El proyecto utilizará una técnica denominada radiogenética que combina el uso de ondas de radio o campos magnéticos con nanopartículas para activar o desactivar neuronas.

Se trata de abrir un nuevo campo que permitirá la modificación del comportamiento en pacientes La responsable del proyecto es Sarah Stanleyinvestigadora asociada en el Laboratorio de Genética Molecular de la Universidad Rockefeller, dirigida por Jeffrey M. Friedman. Si una institución muestra un interés específico para anular o activar, a demanda, las conexiones neuronales de los individuos, no es algo que debiéramos dejar de lado, entretenidos en un espectáculo infinito concebido precisamente para eso, para impedir escapar de la trampa.

 

«La humanidad ha perdido todo control sobre su futuro -No lo ha tenido jamás, en realidad. Estuvo siempre a merced de unas fuerzas económicas y sociológicas que no entendía, de los caprichos del clima y de los azares de la guerra».

 Isaac Asimov, I, Robot.

Notas______________

[1] El origen del término post-truth, en inglés, de acuerdo con el diccionario de Oxford, se empleó por primera vez en 1992. Lo hizo el dramaturgo serbio estadounidense Steve Tesich, en un artículo publicado en la revista The Nation. En el artículo, Tesich decía “Lamento que nosotros, como pueblo libre, hayamos decidido libremente vivir en un mundo en donde reina la posverdad.” Tesich reflexionaba en este texto sobre el escándalo Irán-Contra y la guerra del Golfo Pérsico. (Wikipedia).

https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/la-era-de-la-posverdad-la-posveracidad-y-la-charlataneria

 

[2] El juez declara que Delcy Rodríguez no entró en el espacio Schengen en enero.

https://www.lainformacion.com/espana/juez-declara-delcy-rodriguez-no-entro-schengen-enero/2820811/

 

[3] https://english.alarabiya.net/features/2019/10/31/US-congresswoman-Omar-criticized-for-refusing-to-back-Armenian-Genocide-bill

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

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