Se nota a la legua que es sabedor de que está falseando la verdad y nos está intentando engañar para seguir en el poder y perpetuarse si es posible.
Conversaciones en el andamio. Cara de cemento. Por Francisco Gómez Valencia

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Se nota a la legua que es sabedor de que está falseando la verdad y nos está intentando engañar para seguir en el poder y perpetuarse si es posible.

En Europa y en concreto en Francia siguen los atontados buenistas descubriendo que África por muy de tercera generación de que se trate no cabe en Europa.

Pitas, pitas… para que sus franquiciados y leales servidores, lo propaguen noche y día por todas las tertulias ¡Qué la gallina tiene hambre y necesidad!

La ausencia del periodismo de investigación resulta clamorosa. Los periodistas hodiernos andan a otras aventuras más remuneradoras y que dan menos trabajo.

La banda de Sánchez está que trina ante el batacazo electoral de Su Persona. Muchos beneficios pueden esfumarse.

Las personalidades políticas y mediáticas de la izquierda, ya no saben que inventarse para tratar de frenar el cambio que se avecina.

Pedro Sánchez, el economista y profesor universitario, Juan Ramón Rallo y los medios. Extracto de sus declaraciones al respecto.

Cada vez queda más patente la diferencia existente entre el veraneo de unos pocos y las vacaciones para todos. A disfrutarlas. Aun queda sitio.

El problema de Pedro Sánchez es que arrastra una pesada carga en su mochila, que no es otra que su falta de credibilidad personal.

El «Snchz World Tour» pasa por Bruselas: Todo muy Sánchez: Falcon, sectarismo y engaño. – ¡¿Si saben cómo soy pa qué me llaman?!

No entienden que no se trata de restringir sus derechos individuales, sino de que nos dejen en paz. ¡Suélteme el brazo señora!

En memoria de Audrey Hepburn, una mujer elegante, sencilla y carismática para quien lo más importante en la vida era ser feliz y dar amor.

Han salido los salvadores de los “desfavorecidos” a justificar su violencia, no sea que se les tache de fascistas si defienden el orden y la autoridad.

Detrás de la máscara, de los velos que cubren la realidad, se permiten todas las vulneraciones, las ofensas, los ataques más hostiles y perversos