
«¿Es esto una democracia o es el “eso de la Bernarda”, según los intereses diarios de alguno o alguna que solo piensan en chupar del bote'»
El ordenador se me ha colgado. Además ha perdido entero el trabajo que llevaba hecho durante la mañana. Culpa mía, no guardé oportunamente el texto escrito. Hacía tiempo que no me pasaba esto, desde que cambié mi PC por un Mac. Al final hay que reconocer que el refrán “Fíate de la Virgen y no corras” va a resultar completamente cierto. Por esto, como nunca llueve a gusto de todos no nos podemos quejar, si somos pragmáticos, de nada de lo que pueda ocurrir día a día en esta España nuestra, que es la misma de la que hablaba Eva Sobredo (Cecilia). Esta España nuestra en la que algunos siguen su santa siesta, caiga la que caiga, esta cada día más desnortada por la múltiple variedad de regiones, comunidades y personajillos que quieren acomodar la Constitución, que por cierto yo voté en el setenta y ocho, a sus particulares intereses.
¿Quién iba a pensar en el setenta y ocho, la locura territorial que padecemos en la actualidad? Vamos que si yo lo llego a saber vota esta Constitución mi prima la de Cuenca y con reparos. Pero aquí somos todos muy acogedores, muy comprensivos, muy dadivosos, con los otros, los no Españoles, pero casi nunca con nuestros connacionales sean de donde sean. Que llegan cientos de pateras con inmigrantes africanos, pues eso, les dejamos entrar y que salga el sol por Antequera. Pero si se trata de ayudar a los millones de parados que hay en el propio país, en eso, ya renqueamos.
Hay un refrán que dice que “la caridad bien entendida empieza por uno mismo” y pienso que tiene toda la razón. Si tu no te encuentras bien, como demonios vas a encargarte del bienestar de los demás. Esto que parece de cajón, no parecen entenderlo nuestro servidores políticos, y digo servidores porque eso son, o debieran ser, por muy baratos que tengan los platos combinados en el Congreso de los diputados.
Hay personas muy bien intencionadas en la política sí, pero no tantas como debiera. La mayor parte de las personas que entran en ese negociado lo hacen a beneficio propio y no, como debiera ser, a beneficio de sus representados, que somos el resto de españoles. Esto pasa en España, porque como se decía en tiempos de Franco, África comienza en los pirineos. Cada día lo creo más y más, porque aquí tal como en el continente de hombres de color, para ser políticamente correcto… correctísimo, le das una gorra de plato a cualquiera y ya se cree el capitán general de todas las cosas, personas y ejércitos, habidos y por haber.
Por eso en España debiera estar prohibida, para algunos, la palabra porque la utilizan a modo de arma arrojadiza. Querer incendiar una manifestación en la plaza de España, promovida por el Partido Popular, me parece de una intelectualidad rastrera, de sainete tosco y algo totalmente fuera de lugar cuando se utilizan palabras como ataque a la democracia, etc. Cómo ¿Qué no tenemos derecho en nuestro país a poner en tela de juicio las decisiones del gobierno?¿Es esto una democracia o es el “eso de la Bernarda”, según los intereses diarios de alguno o alguna? ¡Asquí da! O ¡Basta ya!, que esta democracia no la han traído la mayor parte de políticos que ponen sus posaderas a descansar en el, como yo lo llamo, porque se lo merecen sus muchos de sus ocupantes, Hemicirco.
Algunos votamos la Constitución en aquel lejano año del setenta y ocho y lo hicimos con la mejor voluntad de concordia y unidad y no es de recibo que hoy día algunas cabras montesas quieran irse al bosque a descuajeringar, lo que tantos años ha costado conseguir para nuestro país. Al parecer hay Comunidades Autónomas que creen ser más que otras, por tener mas capital o negocios o industria que las demás. Esa es la razón oculta que nadie desvela, que no quieren compartir con el resto de Españoles sus ventajas, ahora eso sí chupar del bote, todo lo que se les permita y más allá.
Por eso aludía a que mi ordenador se ha colgado, porque cada día mi Mac que iba como una bala se va transformando como España en un vagón de segunda categoría, por culpa de sus políticos diversos y multiregionales, a los que les pones una gorra de plato y se transforman en honorables hombres de color del Gabón, pero no por serlo, que para ellos sería un honor, de boquilla pero honor, si no por llevar gorra de jefecillo de tres al cuarto.
Debe ser que como los cuelgues de ordenador España y los Españoles no tenemos arreglo, somos erre que erre. Al final hay que reconocer que el refrán “Fíate de la Virgen y no corras” va a resultar completamente cierto, pero hasta en Gabón.

