Entrevista a Don Quijote. Por Alonso de Madariaga

Dedicado a toda la carne de cañón. A todos aquellos pardillos que, agradecidos de haber sido privados ilegalmente de sus derechos fundamentales, diariamente aplaudieron desde sus balcones a las 20:00 horas… mientras con nocturnidad y alevosía se ejecutaba la gran escabechina con nuestros mayores en las residencias de ancianos. 

Entrevista a Don Quijote

De nuevo, el intrépido e irredento Alonso viaja al más allá, en esta ocasión para encontrarse con el ilustre hidalgo don Quijote de la Mancha. Halla el otrora caballero andante, callado, pensativo y meditabundo mientras escribe una tercera parte del famosísimo libro donde figura como protagonista principal y expresa cómo debería comportarse un caballero andante en el siglo XXI donde los verdaderos monstruos son los autores intelectuales de las políticas globalistas con su Agenda 2030. Una élite cuya principal ambición es la riqueza y a la que le sobra a espuertas mano de obra. Esta vez la amenaza no son imaginarios molinos de viento sino reales amenazas al bienestar y supervivencia de los superfluos de entre la raza humana. No te hagas ilusiones y te lleves a engaño encandilado por la agradable y pegadiza música interpretada por periodistas y políticos mercenarios sin más patria ni bandera que el dinero, raíz de todo mal… el superfluo eres tú. 

ALONSO 

     De un Alonso a otro Alonso, cuatrocientos años dan para mucho, ¿no?

DON QUIJOTE

     Depende. Si vives cuatrocientos años viendo la TV, chateando con emoticonos y comiendo platos precocinados, congelados y elaborados, atiborrándose de grasas trans y aditivos infinitos y como único deporte practicas el sillón ball… el resultado es el mismo si vives un año que mil. Es indiferente estar vivo que estar muerto, tu vida tiene el mismo significado que la vida de un percebe. Estos soldados de fortuna –los lacayos de la élite– te ofrecen pan y circo mientras te despojan de tu más valioso recurso: la identidad individual y colectiva. Minan tu determinación y fuerzas para resistirse y enfrentarte con valor, no contra enormes monstruos imaginarios sino a desafíos enormes, como molinos de viento. Te capan, te quieren manso y pastoreable, huevón.

ALONSO

     Al llegar te he visto reflexionando, ¿en qué pensabas?

DON QUIJOTE

     En Lepanto, esa histórica batalla naval donde hundimos el poderío del Turco, “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”. Tiempos cuando un hispano prefería morir peleando valientemente por Dios y por España a dejarse someter por un poder extraño y extranjero. Actualmente, sobre el pardillo integral, el mileurista, se cierne un horizonte tenebroso que le induce al pragmatismo del género lanar. El prosaísmo es una trampa mortal y sí, es cierto, hace falta estar loco para enfrentarse a la monumental amenaza que supone a nuestra identidad individual y colectiva la gigantesca apisonadora globalista con su Agenda 2030. Cada mañana, al levantarnos debemos mirarnos ante el espejo y hemos de susurrarnos al oído: “Yo sé quién soy, y sé que puedo ser”.

ALONSO

     Nuestro enemigo es poderoso, ¿hay lugar para la resignación?

DON QUIJOTE

     Antes muerto que sencillo. Somos los herederos de quienes descubrieron el Nuevo Mundo y de aquellos que lucharon en los heroicos Tercios. Mostramos al mundo que Napoleón no era invencible. Por tanto, no podemos claudicar y aceptar pasivamente que nos engarganten otro mundo, otra estética, otra lógica, otro código moral donde la conservación de la vida humana desde su gestación hasta su muerte natural deja de ser el bien supremo primando la comodidad o los intereses económicos de la élite. Como nos enseña la historia, signos de decadencia de una civilización antes de su ocaso definitivo. No necesitamos pseudopensadores impostados, tenemos a los nuestros, la Escuela de Salamanca.

     Los globalistas nos han comido la merienda, nos han empujado a un pequeño reducto como lo fue Covadonga mientras preparan el asalto final. Nos han aislado, nos tienen cercados, nos han dejado sin voz ni voto. Estamos sumidos en la más tenebrosa de las noches sufriendo una amnesia inducida que nos impide saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Nos tienen sitiados, donde ellos quieren… hemos perdido el orgullo de pertenecer a un imperio donde no se ponía el sol. 

ALONSO

     ¿A qué tiene miedo el populacho?

DON QUIJOTE

     Ya nos advirtió Unamuno: “Es el valor que más falta nos hace: el de afrontar el ridículo”. Miedo a ser estigmatizado de loco, de conspiranoico… de facha. El acobardamiento, la aprensión a ser objeto de burla, a afrontar estoicamente el ridículo te hace mimetizarte con el paisaje para recibir la gratificación del grupo en forma de agradable calorcito del género lanar. Procuran nuestra rendición y sumisión incondicional a la teología de lo políticamente correcto a través de las armas del desprecio y el ridículo. Nos imponen la neolengua orwelliana inspirada en el nazismo y el comunismo. Caemos de hinojos frente a nuevos dioses que pretenden inspirarnos temor como si fuesen gigantes monstruosos: la huella de carbono, el cambio climático, la Cuarta Revolución Industrial y la Inteligencia Artificial al servicio de las grandes corporaciones transnacionales.

     El miedo patológico nos priva de la dignidad y amor propio. Nos paraliza e impide a que actuemos y reaccionemos con lógica. Nos desgasta mentalmente. En definitiva, el miedo nos impide ver que el político y tunante de turno nos está llevando el huerto, nos está dando unos capotazos antes de rematar con la puntilla. Por último, en las presentes circunstancias, el miedo es una trampa mortal. “¿Qué te parece desto, Sancho? ¿Hay encantos que valgan contra la verdadera valentía? Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible”.

     En palabras de don Miguel de Unamuno, son tiempos agónicos, de lucha agónica. Una extenuante guerra interna para preservar nuestra identidad individual y colectiva, nuestro yo interno, frente a la intolerante cultura woke que como una poderosa riada pretende arrollarnos. Somos la reserva espiritual y cultural de occidente… no podemos fallar a nuestros antepasados, a todos aquellos que libraron esas memorables batallas que alejaron de una vez por todas la amenaza de la cimitarra musulmana y que, gracias a su sacrificio, hoy el cuscús no es el plato típico en Europa.

ALONSO

     ¿A qué gigantes nos enfrentamos hoy?

DON QUIJOTE

     Los gigantes sagrados que tenemos como enemigos son: el cambio climático, las emisiones de CO2, la cultura de la cancelación woke con su ataque permanente al hombre blanco y a la historia y civilización grecorromana y judeocristiana, la sacralización de las especies animales y la banalización de la vida humana con leyes a favor del aborto y la eutanasia, la disolución de la identidad personal y nacional… o sea, la Agenda 2030.

ALONSO

     ¿Qué hacer ante la agresión de semejante monstruo como lo es la Agenda 2030 y su rémora de cultura woke?

DON QUIJOTE

     Don Miguel nos dio la respuesta: 

“¿Qué vamos a hacer en el camino mientras marchamos? ¿Qué? ¡Luchar! ¡Luchar!, y ¿cómo?

¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara: ¡mentira!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que roba?, gritarle: ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos!, y ¡adelante! ¡Adelante siempre!”.

     Sí, no hay lugar para el pragmatismo sanchopancesco. Andar por la vida enderezando entuertos no fue un camino fácil ayer, no lo es hoy ni lo será mañana. Implica lucha, resistencia… y muchas veces sufrimiento mientras se denuncia la insensatez de la mayoría. Es como nadar contracorriente. En los espectáculos Disney se sustituye el “Buenas noches, damas y caballeros. Niños y niñas” por un lema inclusivo woke “Buenas noches, soñadores de todas las edades”. El objetivo tras la ideología de género es diluir la propia identidad. En la película Baymax, con la excusa de una urgencia urinaria, se mete la cuña y se muestran baños inclusivos. O sea, desde el entretenimiento someter a las mentes más maleables a un adoctrinamiento inmersivo en la cultura woke

     Desde una presunta defensa de la diversidad se impone una ideología de la cancelación a machamartillo: la educación de los hijos por sus padres, la familia biológica entre un hombre y una mujer, la civilización judeocristiana, el hombre blanco hetero… valores universales y atemporales pasan a ser conceptos retrógrados censurados en el debate público y académico. El debate libre y abierto ha sido condenado a muerte. Se orquestan campañas de acoso y derribo especialmente contra personas de relevancia pública que libremente expresan sus ideas contrarias a este movimiento excluyente. ¡Curioso! Un movimiento social que se dice inclusivo es una máquina represiva contra la diversidad de opiniones, ¡digno lenguaje orwelliano! El Estado, los medios de comunicación de masas compuestos por ese ejército de mercenarios y paniaguados sabelotodo unido a esas untadas agencias de verificación de noticias que te dicen qué debes pensar y qué debes creer, qué es la verdad y qué es la mentira… esa tarea no puede quedar en manos del ciudadano porque es incompetente por naturaleza. El monopolio de la verdad y la mentira, del bien y del mal, ha quedado atado y bien atado.

     Una corriente de opinión perversa que está influyendo en nuestros legisladores dejando al margen a la mayoría de la población y a los expertos en las materias: “Francia quitará la patria potestad a los padres que se opongan al cambio de sexo de sus hijos”. Colectivos de médicos, psicólogos y psiquiatras infantiles se quejan de que tras la promulgación de estas leyes ya no podrán tratar a menores que padecen disforia de género. Están robándoles la infancia a los niños. El objetivo de este tipo de leyes lo clavó el diputado francés Xavier Breton: “«dividir a las familias para dejar solo al niño o adolescente frente a sus problemas». De modo que, la ley está permitiendo que menores de edad asuman una capacidad de obrar selectiva que les permita tomar decisiones irreversibles y de extrema gravedad por sus posibles repercusiones físicas y psicológicas. Los jóvenes carecen de capacidad para horadarse las orejas para colocar unos pendientes sin el permiso paterno pero pueden abortar o cambiar de sexo sin dicho permiso… y como meta final en un futuro más cercano que lejano la despenalización del sexo “consentido” entre niños y adultos.

ALONSO

     ¿Qué podemos hacer a nivel personal y colectivo para defendernos de quienes desean despojarnos de todo lo que somos y tenemos?

DON QUIJOTE

     Imbuirnos de ese espíritu de lucha, de sacrificio quijotesco y cristiano. Recobrar el libre albedrío. Un espíritu redentor que nos ayude a recuperar nuestra herencia espiritual e histórica. Esa es la herramienta esencial que posibilitará resistir y vencer. Como los galeotes, necesitamos una liberación de la teología globalista de lo políticamente correcto: “me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres”. Hay que renunciar a mimetizarse con el paisaje y disfrutar el agradable calorcito que nos proporciona el rebaño que nos lleva directo al despeñadero, haciendo caso omiso al miedo paralizante sanchopancesco cuando nos susurra al oído: 

“Señor, yo no sé por qué quiere vuestra merced acometer esta tan temerosa aventura. Ahora es de noche, aquí no nos vee nadie: bien podemos torcer el camino y desviarnos del peligro, aunque no bebamos en tres días; y pues no hay quien nos vea, menos habrá quien nos note de cobardes”.

     Como nación, padecemos una amnesia inducida. No sabemos quiénes somos ni de dónde venimos… ni adónde nos llevan. España, que lo ha sido todo en la Historia universal, paradójicamente sufre de Alzheimer crónico. Somos un país sumido en la noche de los tiempos. Deliberadamente nos mantienen desorientados fomentando la falsa leyenda negra de España desde todo estamento público o privado. Todo empeoró cuando se concedió la competencia en Educación a las Comunidades Autónomas. Éstas, previsiblemente y a traición, han eliminado nuestra historia común como nación histórica para suplantarla con una ficticia de rimas y leyendas creada ad hoc para sus regiones-naciones. Llevan cuarenta años moldeando cerebros generación tras generación, desde las escuelas inculcando odio a: España, a los españoles, a su himno, a su bandera, a su religión, a su historia, multando a quien rotula su comercio en español o negando el derecho a millones de alumnos a estudiar en español mientras se persigue y acosa a quien decide reclamar su derecho. Y ahora nos llueve sobre mojado con el globalismo masónico de la Agenda 2030 potenciando esta leyenda negra con su objetivo de eliminar la identidad nacional (y por tanto también la individual) con el fin de que sumisamente el pueblo español ceda su soberanía nacional a entes supranacionales en manos de unas archimillonarias y anónimas élites mundiales.

ALONSO

     Si queremos salvarnos y salvar a otros, recuperar nuestra identidad perdida, ¿por dónde y cómo empezamos?

DON QUIJOTE

     Don Miguel de Unamuno me escribió unas palabras donde yace la clave: 

«Si te empeñas en empozarte y hundirte en la sima de la tradición de tu pueblo para escudriñarla y desentrañar sus entrañas, escarbándola y zahondándola hasta dar con su hondón, se te echarán al rostro los grandísimos cuervos y grajos que anidan en su boca y buscan entre las breñas de ella abrigo […]. Con el machaqueo de sus graznidos han hecho creer al pueblo que cree lo que no cree, y es menester empozarse en las entrañas de la sima para sacar de allí el alma viva de las creencias del pueblo […]. Cuando lo hagáis os dirán que queréis cegar la cueva y taparla y ahogar a los moradores en ella; os llamarán malos hijos y descastados y todo cuanto se les ocurra. Haced oídos sordos a graznidos tales».

     Los primeros interesados en mantenernos sumidos en la ignorancia histórica son los políticos, el poder legislativo, con sus sucesivas leyes educativas deliberadamente mediocres cuando no fatales para nuestra identidad colectiva como nación. Los españoles hemos de organizarnos como los primeros cristianos en conventículos, reunirnos en las catacumbas. ¿Con qué fin? Primero, para contrarrestar esa nefasta influencia. Segundo, con el de enseñar a nuestros hijos, adolescentes y jóvenes qué significan nuestros monumentos, nuestras estatuas, los pintores y escultores, los cuadros y tapices, sus músicos, nuestros literatos e intelectuales universales, nuestros científicos, nuestros militares y sus hazañas, nuestra cultura grecorromana y judeocristiana, el descubrimiento del Nuevo Mundo y nuestro mestizaje con sus habitantes, nuestros reyes y gobernantes que posibilitaron la forja de esta gran nación que es España. En suma… nuestra Historia.

     En España llevamos más de cuarenta años padeciendo una hambruna de Historia. Tenemos el capital humano necesario, un ejército de profesores frustrados por las sucesivas leyes educativas y sin libertad de cátedra, de catedráticos y licenciados en todas las materias que voluntaria y altruistamente podrían impartir clases físicas o virtuales desde todo rincón de España. Nosotros tenemos la responsabilidad de organizar la Resistencia. Se lo debemos a las generaciones más jóvenes. O lo hacemos, o una ola woke arrasará con nosotros y todo lo que queremos. En su pormenorizado análisis sobre la caída de Grecia, el historiador Will Durant nos dio la clave para el ocaso de una gran nación:

“La causa esencial de la conquista romana de Grecia fue la desintegración de la civilización griega desde dentro. Ninguna gran nación es jamás conquistada hasta que se haya destruido a sí misma” (The Story of Civilization II: The Life of Greece. p. 659).

ALONSO

     ¿Qué tiene que ver nuestra historia y cultura con todos estos desafíos a los que nos enfrentamos tanto como nación como individualmente?

DON QUIJOTE

     Para enfrentarnos con éxito a todas estas amenazas que se ciernen sobre nosotros, primeramente, hemos de rearmarnos histórica y culturalmente. Tenemos que saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde queremos ir. La familia tradicional (XY; XX) tiene la clave, es la transmisora de la cultura y de la fe. Hemos perdido nuestros valores, nuestra esencia, la brújula que nos orienta, los que nos enseñaron nuestros padres y abuelos. Como consecuencia, estamos sumidos en la perplejidad. Desconocemos qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. En este estado de desorientación perpetua estamos indefensos, somos manipulables, permanecemos a merced de los charlatanes, timadores y archimillonarios neomarxistas de la Agenda 2030. El fin es dividirnos, debilitarnos para finiquitarnos, “por lo civil o por lo militar”, en palabras del Sr. Anchoas.

     La ancianita de cara amable, etóloga, Jane Goodall, amante de los chimpancés, pero no tanto de la raza humana, en el World Economic Forum, Davos 2020, (40:17) a la chita callando dejó caer el siguiente jicarazo:

“Necesitamos comer menos carne, es necesario dejar de utilizar la tierra en la ganadería y agricultura para alimentar a los miles de millones de animales alimentados en nuestras granjas industriales. Finalmente, no podemos olvidarnos del crecimiento de la población mundial por que de ahí se derivan muchos de los otros problemas. Todo esto de lo que hablamos no sería un problema si la población [humana] fuese la que había hace quinientos años”.

     O sea, que si la población humana fuese de 500 millones en lugar de 8000 millones todo estaría resuelto. De nuevo y por enésima vez, tiene que venir una agencia de verificación de noticias (AP) a explicarnos a los cortitos, pardillos y desconfiados apoquinantes qué es lo que debemos entender y qué no de las clarísimas palabras de Jane Goodall en el foro de Davos cuyos integrantes se caracterizan por señalar día sí y día también que el problema de la humanidad es la humanidad… o sea, tú y yo, ¡no la élite!

     Otro frente que tenemos es el de la pretensión globalista de debilitarnos física y emocionalmente a través de la imposición de una dieta pobre en carne. Nuestra salud y rendimiento físico, capacidad mental y estado emocional está vinculado a una dieta en la que se incluya la carne como ingrediente fundamental. Esto se ha estudiado mucho en el terreno tanto militar como deportivo donde tanto el cuerpo como la mente se llevan al límite y se precisa una pronta recuperación. De ahí el interés de las élites porque dejemos de comer carne: la debilidad física y anímica es el estado óptimo para la manipulación. Cada vez con más frecuencia, los mandamases mundiales y sus lacayos bien pagados, asoman la patita y nos revelan sus objetivos a pesar de todos los desmentidos por las archiuntadas agencias de verificación de noticias. 

     El Dr. S. Matthew Liao, filósofo estadounidense especializado en bioética y ética normativa, nos daba una muestra clara de su ética particular en una conferencia TED con el tema “¿Abordar el cambio climático a través de la ingeniería humana?”, el 20 de noviembre de 2017. Él está empeñado en “mejorar” a los humanos vía ingeniería genética para que reduzcamos nuestra huella de carbono por lo civil o lo militar… me reitero. ¡Vamos, un integrista de tomo y lomo –sin turbante— del cambio climático! Menciona cuatro aspectos de esta modificación genética biomecánica en los seres humanos: 

Un 18 % de las emisiones de gases invernadero procede de las explotaciones ganaderas de modo que, si reducimos significativamente nuestro consumo de carne reduciremos la emisión de gases invernadero. No obstante, mientras que algunas personas aceptarían de buena gana reducir el consumo de carne… les faltaría la fuerza de voluntad. Es aquí donde la ingeniería genética puede echarles una mano: tal y como algunas personas son intolerantes a la leche o al marisco –yo lo soy–, podemos inducir artificialmente una selectiva intolerancia a la carne por medio de estimular nuestro sistema inmunológico contra determinadas proteínas y de esta manera generar una intolerancia a comerla o reducir dicha ansiedad tal y como se hace con los parches de nicotina para dejar de fumar […]. El segundo aspecto: nuestro impacto ecológico está correlacionado con el tamaño de nuestro automóvil. Un automóvil gastará más combustible para llevar a una persona más alta y con mayor peso que a una persona más pequeña […] de modo que, otra posibilidad es crear a seres humanos más pequeños y respetuosos con el medioambiente. Una reducción en el tamaño de 15 a 17 centímetros en la estatura significaría una reducción un 23 % masa para los hombres y un 25 % para las mujeres. ¿Cómo lo podemos hacer? El diagnóstico genético preimplantacional es algo que ya se utiliza en las clínicas de fertilidad para detectar embriones con enfermedades genéticas, podríamos utilizar esta técnica para seleccionar a niños que sean más bajitos. Tercer ejemplo: podemos reducir las emisiones de gases invernadero por medio de menores tasas de natalidad”.

     Uno de los instrumentos fundamentales de esta Agenda para dar pasaporte a los supérfluos, lo señaló Jacques Attali –otro de los teóricos omnipresentes del World Economic Forum— en una entrevista que concedió a Michel Solomon y que apareció reflejada en el libro Future Life (1983):

Michel Salomon

     El mundo futuro, «liberal» o «socialista», necesitará una nueva moral «biológica», un código ético que incluya, por ejemplo, la clonación o la eutanasia.

Jacques Attali.

     La eutanasia será uno de los instrumentos esenciales de las sociedades futuras. La lógica socialista se basa en la libertad, y el ejercicio de la libertad más elemental es el suicidio. El derecho a suicidarse, directa o indirectamente, es un valor absoluto en este tipo de sociedad. En una sociedad capitalista, las máquinas para matar, los dispositivos protésicos [procedimientos médicos] que permiten eliminar la vida cuando ésta se ha vuelto demasiado insoportable o demasiado costosa de mantener, se utilizarán de forma rutinaria. La eutanasia, ya sea como una expresión de libertad o como una mercancía, será uno de los hechos del futuro. (p.186)

     Nos enfrentamos al tridente teológico de la Agenda 2030: el aborto, el control de la natalidad y la eutanasia… síntomas de una civilización en su ocaso. Así que, estos son los molinos de viento a los que nos enfrentamos actualmente. Podemos hacernos los suecos y disimulando mirar silbando para otro lado… o planificar la defensa de nuestros intereses y de nuestras personas. 

ALONSO

     La verdad es que no esperaba menos de un intrépido don Quijote del siglo XXI. Audaz y comprometido. Por otra parte, ¿por qué desde la política legislativa, medios de comunicación y centros educativos en los últimos lustros se han obcecado tanto en diluir el concepto de la familia tradicional?

DON QUIJOTE

     Los medios de comunicación y los centros del saber están todos en manos de la élite globalista. No tenemos altavoz, no tenemos voz. Quieren hacer de nosotros seres solitarios y estigmatizarnos como de inadaptados. De hecho, la soledad es un castigo. Incrementa significativamente el riesgo de fallecer prematuramente, aumenta las posibilidades de que desarrolles demencia una enfermedad cardíaca o un accidente vascular cerebral. Mayores tasas de depresión y de suicidio. Por último, la soledad mata y el individualismo acaba destruyendo al grupo.

     El ser humano es un ser social, decía Aristóteles. Tal como necesitamos comer y beber, también necesitamos amar y ser amados. Es esencial para nuestra supervivencia. Por otra parte, existe un paso previo antes de entrar a fondo con los conventículos y catacumbas, hay que hablar de la familia, la unidad básica, el átomo del que se compone la sociedad. La familia transmite a la siguiente generación las normas y los valores básicos de una sociedad. Es el último refugio que le queda al individuo cuando por sí solo no puede enfrentarse a una crisis existencial. No quieren que recurras a la familia, quieren que acudas a ellos, al Estado, para poder controlarte. Por esta razón, los políticos al servicio de las élites globalistas intentan por todos los medios diluir su influencia elaborando leyes que paulatina y progresivamente van vaciando de contenido la patria potestad de los padres. Además, en un ejercicio de intrusismo profesional, ejerciendo de sociólogos y torciendo el lenguaje, estos politicuchos –muchos de ellos con menos papeles académicos que un conejo de monte— nos imparten teología woke indicando que hay tantos de tipos de familias como a ellos legislen. Enfrentan a hombres y mujeres para crear a ser solitarios e indefensos.  Afortunadamente, la supervivencia de la humanidad ha sido un éxito sin necesidad de Echeniques ni Monteros, tenemos voces autorizadas que detallan el concepto a las mil maravillas, como el sociólogo George Peter Murdock que nos define la familia nuclear:

“La familia es un grupo social caracterizado por la residencia común, la cooperación económica y la reproducción. Incluye adultos de ambos sexos, de los cuales al menos dos mantienen una relación sexual socialmente aprobada, y uno o más hijos, propios o adoptados, de los adultos que conviven sexualmente” (Social Structure. p. 1).

     Bajo este dictadura teocrática-globalista que nos asfixia y que pretende mantenernos aislados, precisamos contrarrestar esa influencia letal sintiendo el apoyo, la compresión y el cariño de la familia. No estamos solos… nunca. ¡Hay que cerrar filas y fortalecer el vínculo familiar! 

ALONSO

     ¿Un último consejo para los españoles levantiscos?

DON QUIJOTE

     Resumo lo dicho. Sistemáticamente hay que ir a la contra, si la Agenda 2030 nos dice que hemos de marchar en una dirección… ¡nosotros por la opuesta! ¡Sin pestañear, sin miedo a ser estigmatizados o a sufrir la burla de los bien untados bufones mediáticos globalistas! Volver a nuestras raíces en busca del reencuentro con los auténticos valores por medio de conocer y profundizar en nuestra Historia. Empezar por una visita a la inspiradora Covadonga, el origen de la Reconquista, sería un comienzo ideal. Será un método de afianzamiento de una nuestra identidad colectiva como paso previo para conservar nuestra identidad individual. Por último, la defensa y el fortalecimiento de la familia tradicional donde los cromosomas XX y XY están presentes y posibilitan la reproducción del ser humano, garantizando la supervivencia –en todos los sentidos– de la especie humana. Vivimos en una era donde nos enfrentamos a peligro existencial, como especie humana, como nación y como individuos, ¡sepamos estar a la altura de nuestros antepasados y defendamos nuestra vida e identidad, nuestros valores y creencias con uñas y dientes!

Alonso de Madariaga

Natural de una Barcelona maravillosa, abierta y cosmopolita que ya no existe. Exiliado lingüístico, hui de la dictadura del KKK catalanista. Heredé el humor de mi padre, Cervantes y Quevedo. Me gusta entrevistar (in absentia) a personajes públicos inaccesibles e importunarlos con preguntas políticamente incorrectas aderezadas con un puntito de ironía y de sarcasmo. ¡Vamos, que les ajusto las cuentas! Graduado en Criminología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, mención o especialidad en Psicología de la Delincuencia.

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