Entrevista a don Francisco de Quevedo. Por Alonso de Madariaga

Dedicado a los que persiguen la excelencia, la belleza, el mérito, a los constantes, los esforzados, los perseverantes, los disciplinados, los que trabajan duro, a los que no buscan excusas, a quienes persiguen la excelencia moral en un mundo zafio y amoral, a todos aquellos que ni se han rendido ni se han dejado atraer y seducir por los mediocres vocacionales ni por maestros y políticos que premian la ociosidad y penalizan el sacrificio… a los irreductibles.
Entrevista a don Francisco de Quevedo

Recién entrado el otoño Alonso se desplaza al Real Monasterio de El Escorial para entrevistar a don Francisco de Quevedo. Llega de buena mañana. Hace rasca, algo más de lo que marca el termómetro. Antes de cruzar el umbral, en el bolsillo interior de su americana echa mano de una pequeña petaca y se pega un lingotazo de brandy de Jerez. Carraspea y se dirige al salón de manuscritos donde se encuentra a don Francisco, sentado, ocupado hojeando el Beato de Liébana. Utiliza el Apocalipsis de san Juan para identificar al Anticristo, la mayor amenaza actual a esa España cristiana otrora reserva espiritual de occidente.

ALONSO

     ¿Qué tal don Francisco?

QUEVEDO

     La miopía me fastidia más que la cojera. Por otra parte, bien, por estar retirado en el ultramundo. Mal al observar –después de una extenuante y larguísima Reconquista- mi España atomizada en reinos de taifas y en manos de una clase política rapaz, cainita y con menos escrúpulos que el Dr. Hannibal Lecter. El Diablo se ceba con España.

ALONSO

     ¿Yolanda Díaz?

QUEVEDO

     “Érase una vez una viceministra a una nariz pegada / érase una nariz superlativa”. Yolanda tiene la piel muy fina y los modelitos muy caros. Se olvida que son los españoles quienes con sus impuestos sangrantes le pagan el sueldazo y sus caprichos, dándoles a éstos todo el derecho a criticarla por su espléndido tren de vida. En cuanto los Presupuestos Generales del Estado se lo han permitido, ha sufrido la metamorfosis propia de toda revolucionaria de boquilla: de chavista convencida vistiendo con pantalón tejano y camiseta de mercadillo… a chica Vogue. La naricísima ha cometido el pecado imperdonable de todo revolucionario que se precie: ha gustado y se ha dejado seducir por el irresistible magnetismo de los dulces placeres de la perversa burguesía, consolidando el divorcio entre la ética marxista y la praxis. Su peregrinación por peluquerías y centros de estética le han hecho merecedora de la condenación eterna al renegar con alevosía y nocturnidad de la conciencia de clase. La buena sintonía que tiene la archinariz con los sindicatos de clase –“Dime con quién andas, decirte he quién eres”, le dice don Quijote a Sancho– la ha manifestado con esa pasión desenfrenada por langostinos, el buen comer y el buen beber en general… cuando todo va a cargo del erario público, al encargar 200 kilos de langostinos y 4000 botellas de Rioja para su Ministerio de Trabajo. La repeiná dice que la vida es muy corta como para andar comiendo bocadillos de chóped y bebiendo vino en tetrabrik. Ha dado el salto exponencial de obrera consciente a burguesa vocacional. Parece que su estoicismo revolucionario no era por convicción sino por imposición presupuestaria. Un verdadero peligro, como decía Séneca: «Cuando tórnase costumbre lo que fuera vicio, ya no cabe remedio alguno«.

ALONSO

     ¿Por qué crees que Pedro Sánchez tenía su tesis guardada bajo siete llaves en la Universidad Camilo José Cela y no estaba colgada en la Base de Datos de Tesis Doctorales (TESEO)?

QUEVEDO

     Perico el Zascandil, el larguirucho y psicópata narcisista, quería ser él la primera persona en leerla antes de colgarla. 

ALONSO

     ¿Hay democracia en España?

QUEVEDO

     Lo que posibilita una democracia es una potente clase media y la independencia del Poder judicial de los otros poderes del Estado. Sin clases medias el populismo alcanza el poder y se perpetúa en él. Hay un esfuerzo deliberado por parte de las élites por esquilmar, empobrecer y finiquitar unas clases medias autárquicas, con la libertad y suficiencia que les proporciona su independencia económica haciéndoles invulnerables a la compra del voto a cambio de la paguicas, limosnas y subvenciones diversas. El elemento fundamental que distingue al Antiguo Régimen de una democracia es la fiscalización de los actos y disposiciones del poder ejecutivo y el legislativo por parte del poder judicial. O sea, hace falta una institución dentro del Estado que contenga al poder. Por eso, se le denomina el tercer poder o el más alto poder de decisión en el Estado, ante cuyas resoluciones “callan todos los poderes, la última palabra ha de ser pronunciada por el Judicial; ni los parlamentos ni el Poder Ejecutivo alcanzan a alterarla”, en palabras de Gómez de la Serna. 

     Sin embargo, la tunante, granuja y desvergonzada casta política, coloca a una institución ad hoc –ajena al Poder Judicial y sobre éste– para anular al Poder Judicial como la institución más alta del Estado… al controlable y manipulable Tribunal Constitucional. Mientras que para ser miembro del Poder Judicial se ha de ser juez de carrera, para ser miembro del Tribunal Constitucional lo pueden ser magistrados, fiscales, profesores de universidad, funcionarios públicos o abogados, o sea… casi cualquier hijo de vecino, un fulano, mengano, zutano o perengano que le deba algún favor al político putrefacto de turno. De modo que, en última instancia el tercer poder del Estado, el Judicial, en la práctica deja de serlo abdicando a favor de un Tribunal Constitucional altamente politizado. Recientemente, toda una autoridad en el mundo del Derecho, catedrático de Filosofía del Derecho, Juan Antonio García Amado, habló en román paladino sobre esta institución clave del Estado: El Tribunal Constitucional ya es un órgano partidista y políticamente subordinado, a lo que se suma que hay indicios serios de que algún magistrado o magistrada ha perdido la cabeza o padece severos trastornos de sus capacidades cognitivas. No hay esperanza; o al menos yo no la tengo ya”.

     Hoy en día, en España no hay democracia porque no hay una efectiva separación de poderes. Punto final. Votar por sí solo no significa nada de nada. A través de la historia y actualmente existen multitud de regímenes dictatoriales y autoritarios donde se celebran votaciones periódicamente. Además, por si esto fuera poco, ya lo advertía quien perdió la guerra con Franco, Stalin: “No importa cómo se vota ni quién vota, ni dónde ni a quién. Lo importante es quien cuenta los votos”.

ALONSO

     ¿Cómo se puede enmendar este entuerto?

QUEVEDO

     Seré parco. Primero, con carácter urgente el Tribunal Constitucional debe incorporarse el Poder Judicial y ser una Sala más del Tribunal Supremo. No puede permitirse que una institución eminentemente política anule de facto al más alto poder del Estado, el judicial, que ha de fiscalizar a los poderes ejecutivo y legislativo. Segundo, reforma de la Ley Electoral: un hombre un voto. Es ilógico e injusto en una democracia, donde debe primar la mayoría, que partidos minoritarios regionalistas supremacistas tengan una sobrerrepresentación en el Parlamento y la mayoría de las veces la llave para gobernar, de modo que, el Gobierno de España esté sometido a un chantaje permanente. En España se vive en una pseudodemocracia donde la voluntad de las minorías se imponen sobre la mayoría. Como en la Francia republicana ha de celebrarse una segunda vuelta entre los dos partidos más votados. Tercero, los diputados y los senadores han de ser elegidos en sufragio directo por los electores y no por un intermediario u órgano del partido en el que milita. Hay que acabar con la disciplina de partido. Cuarto, todo ciudadano acreedor de un subsidio o paguica por la magnanimidad de su graciosa majestad política debe quedar inhabilitado para ejercer su derecho al voto en tanto en cuanto reciba la limosna del cacique político. El voto cautivo es una lacra letal para la democracia.

     Curioso: para optar a cualquier empleo en la administración pública hay que presentarse a una convocatoria donde deberás competir y medirte con miles de personas y acreditar tus conocimientos y méritos que demuestran tu idoneidad para el cargo. Sin embargo, para ser concejal, alcalde, presidente de una comunidad autónoma, ministro o presidente del Gobierno de España… no se exige capacitación académica y profesional alguna para desempeñar el cargo, o sea, ningún mérito. Así que, en España tenemos que conformarnos con acudir a votar en unas elecciones y elegir entre una caterva de impúdicos, malandrines y trileros que dirigirán el destino de nuestra vida y hacienda. 

     Quien se presente a candidato debe demostrar una idoneidad académica y profesional para el cargo. Hemos de poder votar y elegir entre las personas más cualificadas para ocupar ese cargo. No es admisible que para ministro de Sanidad se seleccione a un Salvador Illa, filósofo de obra ignota. O que para ministro de Deportes se elija a un Miquel Iceta, a la antítesis de la práctica deportiva, cuyo único deporte que practica y mérito académico y profesional que se le conoce es bailar como una peonza en los mítines políticos. Tenemos a Celestino Corbacho, ministro de Trabajo con el tarugo y apesebrado de Zapatero, que como única referencia académica aparece un escueto y enigmático “profesional del comercio”, o sea, sus labores. Luego está el bachiller José Montilla, quien llegaría a presidente de la Generalidad de Cataluña y senador, empezó motivado matriculándose en dos carreras, Economía y Derecho… sin acabar ninguna. Con estos mimbres no se puede hacer más que este cesto. España y los españoles nos merecemos que gestionen nuestro país los mejores… ¡requetepagamos los servicios! Existe una imperiosa necesidad de redefinir la democracia y si no lo hacemos nos despeñaremos. 

ALONSO

     ¿España sufre una maldición divina?

QUEVEDO

     Sufre la maldición, la enfermedad de los mediocres con su pereza congénita. Amadores de placeres en busca de la gratificación instantánea y la perpetua comodidad y que en el mejor de los casos se sacaron (les regalaron) una carrera en el bar de la Facultad entre cubatas y porros. Salvo honrosas excepciones, el Congreso de los Diputados me recuerda una reunión de piratas en Isla Tortuga, repartiéndose el botín. Un cónclave compuesto por bellacos y cínicos amorales en el mejor de los casos cuando no psicópatas. Una pandilla de berzotas, ágrafos, catacaldos y paniaguados que presumen de ignorancia y de carecer de vergüenza. De capitán tenemos a un zote como la copa de un pino al mando del timón, al cerbatana Perico el de la Tesis, de ahí que España sea como un imparable cayuco sin timón ni remos que desciende velozmente por el río Iguazú y está a punto de precipitarse por las cataratas. Estamos en manos de unos guías ciegos –sumidos y atascados en el lodazal de la concupiscencia y que entre bacanales y puticlubes llegan con resaca al escaño— que conducen a la nación y al pardillo integral derechos al precipicio, cayendo en el vacío. No hay futuro con ellos. Hay ruina y miseria.

     Hemos de dar una patada allá donde la espalda pierde su casto nombre a la contemporánea Edad de la Mediocridad e iniciar una nueva Reconquista, la de la excelencia, tal como en nuestro Siglo de Oro, una época y esplendor sin paragón en las artes, la ciencia y la política… nos va el patrimonio y la vida. Desde el Estado y su lacayo –la mediocracia– se penaliza el mérito, el esfuerzo y la excelencia. Deliberadamente se sofoca y sacrifica la potencialidad de la persona desde su más tierna infancia con el fin de crear un ser dependiente de las bondades y magnanimidad de la ralea política. Se busca la putrefacción del ciudadano para que de sus cenizas resurja el súbito que ceda a la presión y que como ambición tenga la de alcanzar la mediocridad necesaria para formar parte del rebaño y mimetizarse con el paisaje. Renunciando a alcanzar el orgullo y satisfacción de lo que pudo llegar a ser, satisfaciendo así los bajos instintos de la aristocracia política. Constriñen en la mediocridad la potencialidad del ciudadano para que malviva sin conocer la excelencia. El Konsomol progre sacrifica la individualidad que nos distingue de los demás –ya desde la escuela– en favor del grupo y priva al individuo de sus sueños o metas en la vida.

     En la búsqueda desenfrenada por la gratificación instantánea se desprecia la superioridad de la gratificación a largo plazo que se alcanza con la constancia, el mérito y el esfuerzo. El pardillo, el limón a exprimir, es la víctima propiciatoria ofrecida ante la inmisericorde apisonadora de la cultura de la cancelación woke. Está inspirada en la filosofía neomarxista que penaliza y criminaliza el hincar codos, el esfuerzo, el mérito, la iniciativa privada, el trabajo duro, la excelencia… como si de una grave enfermedad se tratase, una de fachas. Ve en el esfuerzo y la meritocracia un elemento contrarrevolucionario burgués que obstaculiza la creación de su mundo pretendidamente igualitario con su proyecto de ingeniería social para transformar al Homo sapiens en Homo mediocris. De modo que, se consagra la mediocridad, el mundo de las tinieblas. 

ALONSO

     ¿Algún ejemplo ilustre del triunfo de la mediocridad?

QUEVEDO

     He mencionado con anterioridad a Perico el de la Tesis, un psicópata narcisista, así que lo dejamos de lado. Tenemos a Gabriel Rufián el Simplón –Juanga para los amigos– convertido en el príncipe de la elocuencia por sus sutilezas dialécticas en la Carrera de San Jerónimo. De joven quería ser periodista de guerra, como Arturo Pérez Reverte, pero no pasó la nota de corte, no dio la talla… ¡las noches son cortas! Así que, tuvo que consolarse con cursar un grado en Relaciones Laborales. Pero el destino del frustrado periodista de guerra tampoco sería el mundo de la Relaciones Laborales, previo a la entrada en la política profesional, fue despedido de una empresa por absentismo laboral: “No venía a trabajar. Fue despedido porque estuvo dos meses sin venir”. ¡Un fenómeno!

     Juanga, en una entrevista que concedió en 2015 a Roger Xuriach, prometía una estancia corta en Las Cortes, de 18 meses:

En cualquier caso, si Catalunya logra la desconexión, ¿dejará su escaño?

Ese mismo día, de forma inmediata, todos los diputados de ERC. No tendría ningún sentido quedarnos y la imagen sería muy potente. Los diputados que iremos a Madrid seremos una especie de delegación diplomática en defensa de la República Catalana. Irnos cuando la logremos, sería una imagen hermosa.

Entonces prevé una estancia corta en Madrid…

Sí, sí, 18 meses. Lo que está pactado. Y vamos a cumplir los tiempos.

ALONSO

     En agosto de 2017 debería haber dejado su acta de diputado, ¿no? Ha pasado un lustro desde la fecha límite…

QUEVEDO

     El charnego santacolomero y monaguillo de Oriol Junqueras se ha adherido como un percebe a la poltrona del Congreso. Se queja de la brevedad de la vida y de lo cruel que ha sido la Naturaleza con él al otorgarle una vida tan efímera como para alcanzar tan excelso objetivo catalanista, de modo que, los plazos fijados previamente le acaban alcanzando fatídicamente haciéndole objeto de la befa y recochineo de propios y extraños. Fanático predicador del estoicismo y la vida espartana exhibe públicamente su señorío manifestando desdén y desprecio por las cosas vanas. Fervoroso seguidor de la máxima bíblica: “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastés 1:2, 3). Ha aceptado con agrado todos los padecimientos y sufrimientos que le supone vivir lejos de su amada Republiqueta catalanista, exiliado motu proprio en la capital de su archienemiga España. Sólo encuentra consuelo espiritual entre mesas y manteles, en el excelente yantar –¡como si no hubiese un mañana!– mientras se atiborra en restaurantes de lujo de la capital del Reino. Tiene asumido que en el sector privado sería un mileurista y que la empresa privada nunca sabrá valorar su talento, ¡patología de tantos y tantos diputados y senadores! Las noches son cortas para él, pierde el día en expectación de la noche y como buen revolucionario pata negra… la cama le tira y pasa del madrugón jornalero y de comerse el bocata junto a compañeros del movimiento obrero en el bar de un polígono industrial del cinturón rojo barcelonés. El ahorro en cuchillas de afeitar es su aportación al planeta, la biodiversidad y el combate contra el cambio climático con las perniciosas emisiones de carbono. ¡Por 127 000 euros de sueldo está dispuesto a sacrificarse por la independencia de las provincias catalanas o por la de las islas Chafarinas! Aceptando como un castigo más y con resignación cristiana el sueldazo que le proporciona el Estado enemigo y que le posibilita el disfrute de ese espléndido tren de vida. Otro más encandilado e hipnotizado por las prebendas inherentes al cargo, por un buen comer y un mejor beber. Se deja arrastrar y seducir por la holgazanería y el dulzor irresistible de los vicios propios de la clase capitalista y complacido sufre la transmutación de proletario sin rasurar a burgués descamisado.

ALONSO

     ¿Qué opinas del multiculturalismo woke con el que nos quieren hacer comulgar día sí y día también?

QUEVEDO

     La canciller de Alemania, Angela Merkel, dijo en 2010: “El intento de crear una sociedad multicultural ha fracasado por completo”. En 2011, el primer ministro británico, David Cameron, afirmó que el multiculturalismo había fracasado en Reino Unido. En el 2021 más de mil militares franceses, entre ellos veinte generales, advirtieron a Macron que la fractura social en Francia concluirá en una guerra civil. Actualmente, Suecia tiene el ejército desplegado en las calles porque la policía se ha visto superada por la extrema violencia de bandas criminales de origen inmigrante. Ana Ortiz, analista en inmigración y seguridad interior, del Grupo de Estudios Estratégicos, ya hace trece años que alertaba contra la demagogia de salón:

El multiculturalismo es ineficaz porque una sociedad abierta y libre no es compatible con otras que niegan valores fundamentales, como es la libertad de opinión y expresión la igualdad del hombre y la mujer, la igualdad ante la ley, la libertad de Credo.

Por un complejo de inferioridad de las sociedades occidentales, se ha permitido que se formen islas multiculturales que han perjudicado la estructura social. Hay que fabricar la diversidad dentro de un fondo común, que incluya las leyes, su conocimiento, el origen las mismas, así como la identidad de los valores occidentales. No se trata de un fracaso a nivel local en Alemania. Se trata de un fracaso a nivel europeo, aunque el caso alemán sirve como muestra.

     Pierre Brochand, exjefe de los servicios secretos franceses, advierte (2023) que la inmigración en Francia pone a este país al borde de una guerra civil: «Hace cincuenta años teníamos los mejores servicios públicos del mundo. Estábamos orgullosos de ello y todo el mundo los envidiaba. Hoy son despreciados por todos y nos quejamos de su bajo nivel. La pregunta es: ¿qué ha pasado en este tiempo? Nos enfrentamos a 450.000 personas cada año que no han contribuido ni un céntimo a la infraestructura que usarán desde el primer día. Hemos acogido a 2,6 millones de personas en los últimos cinco años. ¿Cómo se puede esperar que estas personas, que luego se convierten en consumidores netos y contribuyentes deficitarios no ejerzan una presión insoportable sobre los servicios públicos?». «Y mientras digo todo esto estoy pensando en mis hijos, mis futuros nietos y el futuro que está reservado para ellos, especialmente cuando se supere el punto de inflexión cuando la población con una migración antecedentes y la religión musulmana supera la marca del 50%».

     El pasado 11 de octubre de 2023, en una entrevista que concedió Henry Kissinger (4:51) al periodista alemán Mathias Döpfner, confesó su dolor al contemplar las muchedumbres de árabes celebrando y repartiendo dulces en las calles de Berlín por el asesinato en masa de israelíes por parte de la organización terrorista Hamás: “Ha sido doloroso. Fue un grave error admitir a tantas personas de culturas, religiones y creencias totalmente diferentes, ya que se crean grupos de presión dentro de los países«.

     En Occidente se parte del error woke de que toda cultura es buena y supone un enriquecimiento per se. Sin embargo, hay culturas, civilizaciones que están acostumbradas –con justificación teológica de por medio– a resolver los conflictos intersubjetivos y sociales por medio de la violencia. Por ejemplo, la cultura azteca, una civilización, tenía la costumbre de hacer sacrificios humanos arrancando el corazón en vivo… sin siquiera un paracetamol. ¡Por no mencionar a las culturas donde el canibalismo está bien visto! Nuestros políticos sorosianos están participando en un proyecto de ingeniera social obligándonos a convivir con el caos al fomentar la inmigración masiva y descontrolada de un tipo de personas con costumbres propias de la Edad Media y que no están dispuestas a aceptar nuestros valores democráticos y lo que entendemos por derechos humanos. Cuando los recursos son limitados empieza la lucha sin cuartel por hacerse con ellos, una lucha despiadada, una lucha a muerte. Está en la naturaleza animal y humana. No hace falta ser un Séneca para vislumbrar el caos social que se avecina… o que ya está aquí, entre nosotros.

ALONSO

     ¿Cuál sería el objeto de esta inmigración masiva y descontrolada que está desestabilizando y confrontando a las sociedades occidentales?

QUEVEDO

     El fin último es la dictadura global. ¿Cómo lograr que una sociedad acostumbrada a disfrutar de derechos y libertades, no sólo acepte sino que exija un recorte de estos derechos y libertades? Provocando una crisis de seguridad, sembrando el caos. Violencia e inseguridad generalizadas. Las élites globalistas saben que acabaremos pidiendo a grito pelado seguridad a cambio de nuestras libertades y derechos, y como aliciente adicional les ofreceremos el derecho de pernada a modo de gratificación. ¡Objetivo alcanzado! La dictadura como resultado del libre ejercicio de la soberanía popular. ¡A partir de entonces que nos pillen confesados! En el mejor de los casos nos espera la colectivización neomarxista-globalista junto con la inmersión en el adoctrinamiento integral woke en los nuevos Gulag. ¿Qué hacer con los disidentes? En 1918, Grigori Zinóviev, Presidente del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado, señalaba la marca distintiva del comunismo: «Tenemos que ganarnos a 90 millones de personas de los 100 que habitan la Rusia soviética. Con el resto no hay nada (de) que hablar: hay que aniquilarlos» (Svetlana Aleksiévich, El fin del Homo sovieticus. p. 11).

     Todos aquellos que cuestionamos los beneficios del multiculturalismo y la teología globalista woke sufrimos la estigmatización propia de los seres antisociales, fachas, enemigos del pueblo. Es una estrategia de ingeniería social la deshumanización del enemigo para generar la necesaria rabia y odio social como paso previo a la ira y de ésta el paso a la violencia que justifique –sin que se genere ningún sentimiento de culpa– la extinción y fumigación de esta amenaza social que suponemos los disidentes… un indeseable e insolidario producto subhumano. De modo que, la ejecución del indeseable, su muerte social en primera instancia suponga un enorme placer para quienes participan de su linchamiento público y mediático. Incluso, encontrarán una justificación bíblica en la advertencia de Jesucristo: “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios” (San Juan 16:2). Como los cristianos primitivos, estamos siendo sacrificados social y mediáticamente, arrojados a las fieras en los circos romanos mientras una plebe convenientemente adoctrinada, y entre extasiada y enardecida pide más sangre…

ALONSO

     ¿De qué salud goza la libertad de expresión en este siglo XXI?   

QUEVEDO

     Hoy no podría escribir, me costaría la cárcel. Estaría en el trullo. Tiempos tenebrosos donde se penaliza el humor, donde no puedes llamar gorda a una gorda porque te forman un consejo de guerra y donde un piropo te puede llevar a la cárcel pidiéndote la perpetua revisable. La hipersensibilizada Pam me metería un puro por escribir Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, Montón de Carne, Mujer gorda por arroba”. Mientras tanto, curiosamente hay un silencio sepulcral mediático y por parte de todos los colectivos, asociaciones y chiringuitos ultrafeministas y ultrasubvencionados con respecto a las 1205 reducciones de condena y 121 excarcelaciones (a fecha de 18 de septiembre de 2023) de agresores sexuales como consecuencia de la aplicación de la ley Montero del “sólo sí es sí”. ¡Y el delincuente y agresor sexual es quien dice un piropo! ¡Ironías de la España woke!

     Lo políticamente correcto se ha convertido en una teología y como tal incuestionable, afectando incluso al debate académico. La perniciosa ideología de género es una de las doctrinas de esta neotelogía. El 25 de septiembre de 2023, la Asociación Estadounidense de Antropología y la Asociación Canadiense de Antropología, cedieron a la presión política y cancelaron una conferencia, a cargo de seis científicas, que tenían programada para hablar sobre la importancia crucial del sexo biológico en el estudio de la antropología. El título de la conferencia era: “»Hablemos de sexo, niño: Por qué el sexo biológico sigue siendo una categoría analítica necesaria en antropología«. ¿La razón para la supresión de la libertad de expresión académica? 

El tema del panel entraba en conflicto con los valores de sus organizaciones, ponía en peligro «la seguridad y la dignidad de nuestros miembros» y erosionaba la «integridad científica» del programa. Afirmaron además que las ideas del panel (es decir, que el sexo es una variable biológica real e importante) “causarían daño a los miembros representados por las personas trans y LGBTQI de la comunidad antropológica, así como a la comunidad en general”. 

     Elizabeth Weiss una de las científicas que iba a participar en el evento, profesora de antropología en la Universidad Estatal de San José, expresó una frustración mayoritariamente compartida en el mundo académico: 

Solíamos decir que hay sexo y género. El sexo es biológico y el género no. Entonces no, ya no se puede hablar de sexo. El sexo y el género son uno, y separarlos te convierte en una persona transfóbica, cuando por supuesto no es así. En antropología y en muchos otros temas, los postes se mueven continuamente [cambiar las reglas de juego]. Y, por eso, debemos levantarnos y decir: «No me mudaré de mi lugar a menos que haya buena evidencia científica de que mi lugar es incorrecto«. Y no creo que haya buena evidencia científica de que haya más de dos sexos.

     Sobre la libertad de expresión en el mundo artístico nos encontramos como en el académico. Albert Boadella se lamentaba así: 

Yo creo que hay situaciones que han provocado mucha autocensura. Nos encontramos con que la propia sociedad ha ido montando un sinfín de tabús: hoy es el cambio climático, mañana son los animales, después son las mujeres y los problemas del sexo, etcétera. Y, si uno ironiza sobre ellos o hace una crítica, se puede ver masacrado en las redes.

    Así que, nos han impuesto una dictadura global en nombre de la libertad, se nos mean encima y nos dicen que está lloviendo… con cachondeo incluido. Sufrimos una cacería de brujas donde se pretende meternos el miedo en el cuerpo, caparnos, hacer de nosotros unos huevones para que a través de la autocensura perdamos nuestra capacidad de expresarnos. Esto nos coloca frente a un dilema: tragar, acatar y someternos a la dictadura… o alzar nuestra voz resistiéndonos a la dilución de nuestra identidad individual y colectiva como nación. La libertad de expresión nunca ha sido gratis, es un derecho que tenemos, que si lo apreciamos, hay que defenderlo. Muchas veces pagando un alto precio. 

ALONSO

     ¿Cómo te gustaría acabar la entrevista?

QUEVEDO

     Con unos versos míos:

No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Alonso de Madariaga

Natural de una Barcelona maravillosa, abierta y cosmopolita que ya no existe. Exiliado lingüístico, hui de la dictadura del KKK catalanista. Heredé el humor de mi padre, Cervantes y Quevedo. Me gusta entrevistar (in absentia) a personajes públicos inaccesibles e importunarlos con preguntas políticamente incorrectas aderezadas con un puntito de ironía y de sarcasmo. ¡Vamos, que les ajusto las cuentas! Graduado en Criminología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, mención o especialidad en Psicología de la Delincuencia.

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