La Buena Noticia: Mi barrio. Por Manuel Montes Cleries

Mi barrio

«Hace más de un año que decidí mudarme a un barrio desconocido para mí y reconozco que soy un enemigo acérrimo de los cambios»

         Reconozco que soy un enemigo acérrimo de los cambios. Le cojo gran aprecio a las casas en las que habito y a las cosas que utilizo. Pero hay dos circunstancias que me enervan especialmente. El cambio de vivienda y el de vehículo. 

 

      Las necesidades logísticas de mi familia, me obligaron a tomar la determinación de abandonar la vivienda que había disfrutado durante los últimos cuarenta años. Con gran alborozo de mis familiares decidimos mudarnos a un precioso ático en medio de un populoso nuevo barrio de la periferia malacitana. 

 

       El abandono de mi viejo despacho, mi deteriorada piscina, mi chimenea, mi pequeño jardín y, sobre todo, el lugar en el que había visto crecer a mis hijos y nietos, fue para mí una especie de tránsito hacia lo ignoto y lo amenazante. Una especie de muerte en vida. 

 

    Mi buena noticia de hoy se basa en el refrán español que pontifica: “No hay mal que por bien no venga”. Efectivamente, cada día me siento más contento de asomarme a la terraza y ver el mar, los niños jugando, un nudo de carreteras con su atasco correspondiente; tres restaurantes, una heladería, una pastelería de lujo, una farmacia, un estanco, un vendedor de cupones y un despacho de loterías y quinielas.  

 

   ¿Qué más le puedes pedir a la vida? Tengo de todo: dos pizzerías, un bar de copas y otro de “pescaito”, una parada de metro y dos de autobuses. Para colmo la UMA a doscientos metros.  

 

    ¿Por qué les cuento todo esto que supongo que a ustedes no le importa? Porque desgraciadamente no encuentro otra buena noticia que contarles en una mañana de otoño llena de guerras, de mentiras, de engaños, de tensiones y de enfrentamientos. 

 

    Me gustaría que el mundo adoptara este microespacio territorial que apenas abarca doscientos metros cuadrados. Un lugar, como tantos otros de nuestro país, que hemos conseguido con nuestros esfuerzos, convertir en una especie de paraíso y que los malasombras que nos rodean, se han empeñado en trocar en un país agriado que no nos gusta nada. 

 

     Me quedo con la utopía. Como Martín Lutero King he tenido un sueño. Que algún día tengamos nuestros medios de comunicación  llenos de buenas noticias. Mientras tanto me conformo con ver a los niños jugando en un tobogán. 

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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