Leyendo un artículo de mi admirado Arturo Pérez Reverte me he acordado del proceso de mi adicción a los libros.
La buena noticia: Libros. Por Manuel Montes Cleries

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Leyendo un artículo de mi admirado Arturo Pérez Reverte me he acordado del proceso de mi adicción a los libros.

Hace más de un año que decidí mudarme a un barrio desconocido para mí y reconozco que soy un enemigo acérrimo de los cambios.

Gracias a Dios se está perdiendo el miedo a hablar de un aspecto muy importante de nuestra salud que influye poderosamente en nuestro bienestar.

Aun recuerdo una clase de Estructura Económica que nos impartió D. Ramón Tamames a finales de los sesenta…

Los que nos confesamos cristianos, e intentamos serlo, nos sentimos zarandeados en nuestro interior cuando surgen problemas de todo tipo con el clero.

La mayoría de los españolitos de a pie llevamos toda la vida sufriendo por nuestra escasa habilidad con los idiomas.

Los pequeños ahorradores de finales del siglo XX nos las prometíamos muy felices con nuestras pequeñas inversiones en bolsa

Se habla mucho y sin meditar lo que se dice. Menos pedir perdón y más afrontar los problemas. Cuando dije digo… digo digo.

Me sigue sorprendiendo la facilidad con que aparcan los vehículos en las películas americanas-

Una de las ventajas que se adquieren al ser bastante mayor, consiste en la posibilidad de recibir los frutos de lo sembrado a lo largo de la vida.

El pasado domingo recogía en mi “buena noticia” un pensamiento premonitorio que, finalmente, se ha cumplido: Otra vez elecciones.