La vergonzosa sumisión reptiliana de una banda –que se dice gobierno–, que se ha arrastrado en el polvo y el fango del camino.
La sumisión de media Cámara Baja se consumó en la Alta. Ninguna merece hoy las mayúsculas. Por Antonio de la Torre

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La vergonzosa sumisión reptiliana de una banda –que se dice gobierno–, que se ha arrastrado en el polvo y el fango del camino.

Dos son los originales de hoy recreados con las ilustraciones de Tano dedicadas a la «Yoli da el cante», uno es de Vetrianno, el otro de Sorolla.

Aunque se dejó unas cuantas plumas en el camino, lo ha vuelto a hacer. Engañó a Puchemón en la votación del tren de decretos.

Y, sobre todo, sigue caminando, porque sólo el que camina tiene la oportunidad de caerse y aprender…

Los enemigos de la Democracia Liberal aceptan entrar en sus instituciones y atacarlas desde dentro, en una especie de revolución silenciosa y de perfil bajo

Con un nuevo clásico a la vista recordemos que un Barça en horas bajas, nunca es el mejor rival y la euforia madridista no es el mejor aliado.

Tengo la fortuna de poder contemplar mientras desayuno todos los días el mediterráneo desde que amanece.

Todo está bajo control. Nazionalistas, socialistas y comunistas están unidos por un cordel. Cordel que huele a dinero…

En estos momentos el Sánchez es el peor enemigo de este país que todavía se llama España y es ya más que urgente quitar de sus manos el poder.

España en general, se va pareciendo cada día más a un paraíso de la Cosa Nostra, pero no Italiana, sino del Bronx.

Huele mal en el Congreso. Fue otra pedorreta de Sánchez. Hubo mangoneo y repetición de votaciones. La industria política apesta.

La mañana del jueves la abrimos con un «bodegón» de utensilios viejos y no tan viejos titulado «Utensilios que quedaron de un ayer».

Portugal os avisó de la que se os venía encima con las pequeñas bolitas, pero de juerga como estabais, lo postergasteis para más tarde.

A la moralidad de izquierdas se le ve el plumero y la Historia siempre termina alcanzando a los traidores por mucho que corran.