Periodismo de bote. Por Antonio E. 

Periodismo de bote

«Se acabó el tiempo de callar y tragar, de sentir impotencia ante vuestros insultos, de soportar vuestra falsa autoridad moral»

 Si pudiésemos preguntar a los ciudadanos españoles qué opinión les merece el papel que está jugando la prensa en el golpe a la democracia y a la Constitución, mucho me temo que el resultado para la inmensa mayoría de ellos, sería desastroso.  

Salvo muy pocas excepciones, que sólo se dan en la derecha, los de la izquierda extrema están más preocupados en deformar la información que su amo produce a diario, y acomodarla a sus intereses, que en ofrecer a sus lectores o espectadores una información digna, veraz y no tergiversada. Sin su concurso, dicho golpe, ni siquiera se hubiese intentado. 

La manipulación de la información es el único objetivo de aquellos que cambiaron dignidad solvencia y credibilidad, por un fajo de iniquidad, es en lo único que los medios de izquierdas son solventes: en vivir de la falsedad. Por tanto, formar opinión o adoctrinar no es informar, es alienar, o tomar al ciudadano por imbécil, en tránsito hacia su esclavitud doctrinal.  

Revestir de negro tales virtudes, es mendaz por opacidad, de negro sólo se visten los curas y los verdugos. Gritar ¡Muera la transparencia! es el penúltimo banderín de enganche de aquellos a los que ya sólo les queda el cascarón vacío, de su procaz inexistencia.  

Pero si estos indigentes morales creen que, por mantener a sus comisarios políticos al frente de sus programas, van a ganar en respetabilidad, es que son más estúpidos y cretinos de lo que podíamos suponer. La credibilidad no la otorga ningún gobierno, y mucho menos el actual. Se adquiere siendo libre y sirviendo a la verdad, no a una mafia delincuencial supuestamente política, y esto último, señores comisarios, está excesivamente reñido con ustedes los chequistas, que día tras día tratan de enmascararla con la ponzoña de su verborrea.  

Por muy de negro que uno se vista, no deja de ser lo que parece: o cura, que no es el caso, o verdugo, que es lo que aparenta. El que se dé por aludido será por su afición a comer ajos, o porque directamente trafica con ellos. 

“Respetabilísima” prensa de la izquierda extrema, la que sólo se dedica a loar las hazañas de su actual amo, ocultando sus desvergüenzas, cuando no justificándolas, riendo sus gracietas, o vendiendo en vivo y en directo la ponzoña que por toneladas destila su sostenedor.  

Si queréis adoctrinar, lo hacéis con vuestro padre, si es que lo conocéis. Se acabó el tiempo de callar y tragar, de sentir impotencia ante vuestros insultos, de soportar vuestra falsa autoridad moral, máxime cuando todos y cada uno de vosotros ignoráis en qué consiste el significado de aquella palabra. ¡Que asco dais canallas! 

Esto ocurre mucho más en la izquierda extrema social comunista, que en la derecha sin apellidos. Quién no ha visto alguna tertulia en las cadenas del régimen sanchista, donde un grupo de saltimbanquis con sobaquera, aún vacía, compiten entre ellos en ver quién saca más brillo al escroto de su amo.  

Que levante el dedo aquél que no haya presenciado cómo la verdad se manipula. La noticia se acomoda a los intereses del actual gobierno, y la opinión contraria se coarta mediante interrupciones y descalificaciones continuadas. Y es que no existe peor imbécil que el que traga lo indigesto por hacerse perdonar ser un poco decente. En estos menesteres el periodista miramelindo de derechas siempre suele ser el alumno más aventajado, por débil y por idiota. 

Es tan repugnante el espectáculo, que no concibo cómo los invitados del bando contrario soportan con tanta estoicidad el vapuleo al que son sometidos. Entiendo que la pasta juega un papel primordial ¡pero hombre! La dignidad es más importante que la soldada de la vergüenza, a la que todos y cada uno de los que van, están sometidos ¿por obligación contractual? 

Se podría comprender por la necesidad de comer caliente a diario, pero a algunos se les ve tan cómodos en su papel de modernos inquisidores en contra de sus supuestos principios, que ni por ese motivo están justificados.  

Mientras los médicos hacen el juramento de Hipócrates, los manipuladores profesionales prometen que serán todo lo hipócritas que puedan serlo, si con ello logran más pasta, léase apariciones habituales. Con estos principios medran ambos bandos, si bien admito que, en la izquierda extrema, son legión. 

Hace falta ser miserables, y lo son, para decirnos lo contrario de lo que su amo acaba de decirnos ante nuestras caras. O asegurarnos que lo que ayer era un sacrilegio democrático, hoy día es necesario e imprescindible… por el bien de la democracia. Qué opinión podemos tener de estas infectas ratas, apologetas del embuste, mamporreros del gran simulador cuya credibilidad cotiza en negativo, desde que vendieron dignidad y principios al peor postor, a cambio de una nómina más o menos asegurada. ¡Que asco dais farsantes! 

La diferencia entre estos payasos del hoy, y los periodistas de la izquierda del ayer, es tan inmensa y considerable, que su sola comparación constituye un agravio. La continua exhibición de estos idiotas, es tan perversa como estrafalaria, tan pronto opinan de hípica como del antiguo Egipto, sin saber de qué va ninguna de las dos materias. En realidad, no entienden ni huelen, que dirían los antiguos, solo son «Juansiseñores» con ínfulas, pero sin sustancia. ¡Que asco dais, puñeteros estafermos! 

Con todo lo anterior cabe destacar también el papel de algunos que supuestamente se sitúan del lado contrario al de los anteriores. Si pusieran el mismo empeño en despotricar contra los prebostes del sanchismo, que contra VOX y sus postulados, tendrían un mínimo de dignidad y una pizca de valentía. Pero no se engañen, no, estos tipos no están llamados a defender nada de nada, ni siquiera su honra, dejarán que sean los que tanto están denostando, los que se dejen la piel por ellos.  

Prensa formal, prensa centrista y centrada ¡Qué inquina! ¡Qué desahogo! ¡Qué repugnancia verlos y oírlos escenificando la maldita equidistancia que tanto daño ha hecho en sus fútiles mentes! ¡Qué fatuidad más exasperante ver cómo despotrican contra cualquier detalle ridículo e insignificante de una parte de la derecha, generalmente de VOX, sólo por seguir la resbaladiza cuesta abajo hacia la indignidad en la que al final se abrazan ambas facciones, la suya propia, y la de los que dicen combatir! 

El que se dice equidistante entre ETA y VOX es un perfecto canalla, digno de figurar entre los primeros, por su cobardía, y por su escandalosa falta de principios y vergüenza. 

Prensa, qué lugares, 

tan fáciles de falsificar. 

No hay nada mejor, 

que el calor de la verdad. 

Periodismo de bote

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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