La adolescencia y juventud que brujulea por estos lares. Por Rodolfo Arévalo

La adolescencia y juventud que brujulea por estos lares.

«La adolescencia y juventud que brujulea por estos lares es un claro síntoma de hasta dónde se pueden estirar las cuerdas del Estado de Derecho»

Mientras que gente como Navalny se juegan la vida y la libertad para defender la democracia, nosotros aquí solo hacemos experimentos de hasta dónde se pueden estirar las cuerdas de los Estados de Derecho, hasta que se rompen. Y lo hacemos con pensamiento y cara de imbéciles o bobitos de baba. Es como si el estado mental del patio de la pre adolescencia se estirara por unas cuantas decenas mas de años. Claro que esto no me extraña viendo la adolescencia y juventud que brujulea por estos lares.

 

Lo peor es que este estado de cosas lo impregna todo, hasta la política o a algunos individuos que se dedican a ella, como podrían dedicarse a cualquier otra cosa que no causara tanto daño al resto de sus compatriotas. Ha muerto un chaval de catorce años al parecer, por una “pequeña gracia”, suya, o de sus amigos, no se sabe aún a ciencia cierta como sucedió, lo investiga la guardia civil. Sea como sea es de astracanada española desde luego. Aquí todo lo que trascienda el patio de vecinos, el barrio, o los clanes juveniles desmadrados, tanto en la calle como en las aulas, parece algo imposible de conseguir, salvo en rarísimas ocasiones y excepciones.

 

No sé si es que estos hechos se producen en niveles sociales que a la mayoría nos son ajenos o es que ya muchos de nosotros vivimos al margen de la realidad. Esa realidad que ya no es virtual, como en las redes sociales y en Tik Tok. La realidad ha dejado de ser física para convertirse en virtual, y dentro de nada, con las gafas que está a punto de lanzar el mercado, esa virtualidad estará totalmente integrada en nuestra vida y relaciones sociales. Es curioso como grupos de amigos pueden contactar con otros grupos de barrios lejanos y quedar para verse. Esto en mi adolescencia y juventud ocurría cuando otros, igual de jóvenes que nosotros pero en barrios marginales fuera de nuestro entorno, se acercaban al nuestro a buscar pelea, porque era la forma en que al parecer se divertían.

 

Hoy en día esto se ha simplificado, es muy fácil contactar con otros grupos en redes y no se toman precauciones antes de organizar, lo que llaman, una “quedada”. Dónde está el sentido común de algunos jóvenes, que se dejan llevar por el primer impulso a llamada de móvil.

 

Antes del mundo de la comunicación por telefonía móvil, quedar con otros era algo complicado, sobre todo en ciudades grandes como Madrid, porque había que hacerlo previamente antes de salir de casa y concretando un lugar, en el que solíamos vernos los, estos sí, amigos y en alguna ocasión alguien nos presentaba a otro u otros. Casi siempre se sabía de que pata cojeaban puesto que los amigos de siempre te habían puesto en antecedentes. Era difícil entrar en contacto con individuos o grupos de los que llamábamos “macarras”, gente conectada someramente al hampa o que pasaba el día con drogas, digamos blandas, como podría ser la marihuana. Nunca se nos ocurría adentrarnos en barrios en los que imaginábamos podía haber “quinquis”, sujetos de mala vida y obra de los que había que recelar. La sociedad estaba muy estratificada en grupos del mismo nivel cultural y educativo. Puede que en algunos barrios esto fuera más difícil de conseguir y la mezcolanza de individuos propiciara lo que se llamaba “el desmadre”, pero en rarísimas ocasiones podían producirse sucesos como los ocurridos hoy entre adolescentes. El consumo de ciertas sustancias ilegales, no estaba tan extendido y la posibilidad de caer en un grupo así eran mínimas.

 

Es curioso, como algunos individuos, viviendo en las mismas circunstancias que los demás toman caminos diferentes, mucho más adecuados y es por eso que gente como Navalny se juegan la vida y la libertad para defender la democracia, mientras que un montón de personas que podríamos calificar de desnortados se dedica a la diversión descontrolada, con riesgo para otros conocidos y hasta son capaces de grabar un video con la agonía del que esta en trance de muerte.

 

¿Quién coño está educando a esta gente? No lo sé, pero al parecer la sociedad española está bastante enferma. Pero nosotros aquí seguimos con la charanga y la pandereta, solo hacemos experimentos de hasta dónde se pueden estirar las cuerdas de los Estados de Derecho, hasta que se rompen. Ojo, que se rompen, más fácilmente de lo que parece.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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