Mis prejuicios conservadores contra el perro de Baskerville. Por Francisco Gómez Valencia

Mis prejuicios conservadores contra el perro de Baskerville

«Los que quieran votar al PP que lo hagan, y los que quieran votar a VOX,  que le voten, pero por amor de Dios, no me toquen los cojones que bastante tenemos ya con la jauría y el perro de Baskerville»

Con todo esto, una cosa tengo clara, “todo es mentira” como dice aquel. Hoy, ayer, mañana, alguien acreditado en un taller para supervivientes al que asisto cada viernes por la mañana, nos decía que dos horas máximo al día de ‘tele’, redes sociales o pantallas en general ¿Sólo? Preguntó uno, solo, y a ser posible el mismo tiempo sentado en el sillón respondió el otro—, “hostias” dijo el primerobueno, si eres un incapaz, al menos no te estés quieto apostilló el acreditado—.

‘Jo,jo,jo,jo’, “en el mundo mental inclusivo y multicultural, los salvajes son siempre nobles y no existe ningún criterio para distinguir el arte elevado de la basura baja”, (Theodore Dalrymple). Y claro, lleva razón porque como diría el bueno de Chesterton, las razones de cualquiera para no creerte todo lo que te dicen, son muy parecidas a las que tiene para que no le quemen u ocupen su casa, porque en tal caso ni siquiera podríamos enumerar todas las cosas que extrañaríamos.

Y digo yo, que necesidad tenemos si al final lo que todos buscan es el dinero, tu dinero. Dicen que no tenemos suficiente y les preocupa el bienestar de la gente. Que no te líen, mañana tendrán el tuyo. No existen las transferencias sociales ni la ‘justicia social’, simplemente es una especie macabra de transferencia étnica. Como decía Renaud Camus en su obra “Enemigo del desastre”, “Europa es el primer continente que paga su propia colonización”, así que ¿Por qué y para qué se van a molestar en contarle la verdad si esta no existe? Miren, nuestros ideales, leyes y costumbres, deben basarse en la propuesta de que cada generación, a su vez se convierten en custodio y no en propietario absoluto de nuestros recursos, y cada generación tiene la obligación de transmitir esa herencia al futuro,  así que hagamos caso a Charles Lindbergh y preocúpense principalmente de lo suyo, pues eso fue lo de sus padres y antes de ellos sus abuelos y así generación tras generación. Nada de lo que nos rodea es de los moradores de extramuros, sino de la Historia y esta sea cierta o no, es la base de nuestra civilización, así que no nos la cambien, corrijan o falsifiquen pues a quien lo haga, esa misma Historia los pasará factura antes o después.

¿Que no te atreves a decir que nos están matando de una forma u otra? Pues se prudente y simplemente no digas nada. Mejor silencio que sofisma ¿Acaso no somos todos iguales solamente para padecer? Pues parece que ya ni para eso, así que cada vez es más difícil conseguir la tan ansiada igualdad. Nos prohíben honrar al Rey aunque ellos honran a millonarios, atletas, estrellas del cine, prostitutas e incluso a gánsteres famosos. No lo duden, lo espiritual y lo corporal será servido cual plato precocinado a ser posible frio y descuidadamente, pero no importa, niégale el alimento a un necio y engullirá veneno. Nuestras ideas son nuestras, nuestro país es nuestro, occidente es nuestro, nada de exportarlo ¿Porqué? Porque tampoco quiero que me atosiguen, engañen, manipulen y mucho menos que vengan aquí. Esto es mío, suyo, nuestro, disfrutemos de ello pues lo hemos construido con sudor y lágrimas muchas lagrimas, hasta ahora lo hemos sostenido pues para eso “se ha luchado lo que se ha luchado”, como afirmara el mismísimo Jonathan Bowden

Que conspiran a nuestro alrededor para intentar hacer algo sensato, es en si mismo el motivo o la razón de porqué esto se está desmoronando y porqué el Gobierno y sus secuaces cada vez tienen menos apoyo. Así que y para terminar, como aseguró James Balfour, “los prejuicios conservadores tienen sus raíces en un gran pasado y los liberales en un futuro imaginario”, así que háganme un favor: los que quieran votar al PP se me coloquen aquí, y voten al PP, y los que quieran votar a VOX, se me coloquen allí, y voten a VOX, pero por amor de Dios, no me toquen los cojones que bastante tenemos ya con la jauría y el perro de Baskerville.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: