Mientras queman la ciudad vuelven a arrojar el hueso al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual. Por Rodolfo Arévalo

Mientras queman la ciudad vuelven a arrojar el hueso al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual
Mientras queman la ciudad vuelven a arrojar el hueso al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual

“Parecen haber vuelto a arrojar el hueso, de una presa cazada, al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual. Cuando las gentes dejan de pensar se acercan peligrosamente al fanatismo”

A estas alturas de la fiesta de occidente, que durante ya quinientos años, y a partir del Renacimiento puso al ser humano como centro de la vida, la paz y quietud de espíritu se van rompiendo. Claro que para que esto se mantuviera el cociente intelectual de los humanos habría de haber permanecido en los mínimos niveles del noventa o cien y esto es casi imposible, porque la tendencia reproductiva de los individuos aumenta en sentido contrario a su nivel intelectual.

Lógicamente los CIs superiores son más escasos que los medianos y rasaditos, esos que solo ven su provecho individual y no la acción de conjunto, para provecho del grupo y no de los ideales políticos de grupos. Supo occidente mantenerse alejado de conductas violentas de otras religiones, más de guerra que de convivencia, y nuestros antepasados lucharon porque así siguiera siendo durante cientos de años.

En la actualidad, por desgracia occidente sucumbe, violentamente, a manos de los nuevos bárbaros, no por extranjeros, sino por extraños a los ideales de convivencia y la paz, carentes de base formativa, de normas de conducta, de bases morales y también de experiencia y conocimiento. No han sabido recibir o no han recibido, de sus antepasados, las reglas que hicieron a esta sociedad grande y libre. No tienen ellos toda la culpa, más bien la tienen los que han estado jugando con la relatividad de los pensamientos y normas. Han puesto en solfa, las bases que han dado estabilidad a la nueva sociedad surgida tras el horror de las guerras mundiales y la desaparición del Telón de Acero y que ha rescatado a millones de personas perdidas y abandonadas en la vaciedad de sus pensamientos. Ahora sufren y sin duda deben sufrir el caos de su imprevisión, no estaría mal para variar que los golpes los recibieran ellos adalides de la paz mundial sin precio y por encima de los cadáveres de los demás. Que empiecen a poner también los suyos.

Y sí, la tergiversación del sentido de las palabras es en gran parte culpable de esto. Si despojas al lenguaje de su significado, los signos, los iconos acordados desaparecen en pro de conceptos irreales que intentan abrirse paso, sin calzador. De esta manera las mentes débiles se rompen y pueden ser hábilmente manipuladas por los hacedores de maldad.

Todo este aquelarre de desmanes y brutalidad se puede contemplar como la no aceptación de la muerte real de los sistemas comunistas, por inoperantes y fallidos. Desaparecen por crueles y asesinos, porque tienen que basarse siempre en la violencia que acaba, aparte de con el pueblo, con la economía que necesita el impulso emprendedor e ilusionado de la gente, el estímulo de la competencia y de la posibilidad de ser mejores que los demás.

Está en nuestro ADN, así somos los humanos. Ser mejores solo se consiguen cuando hay paz y las personas consiguen estabilidad de alma, sea esto lo que sea. Lo otro se reduce al egoísmo primario de la mente reptil que solo tiene en cuenta la supervivencia, sin darse cuenta de que fuera de ese cerebro con orejeras de la radical individualidad sectaria, está la libertad de cada ser humano que es lo que lo hace grande, lo que le separa al individuo de la masa o manada aborregada.

Es por esto por lo que surge y de ese lugar emana esa manada enfermiza que, anteponiendo sus propios intereses particulares, destruyen las normas de conducta y de respeto hacia sus semejantes. He visto las imágenes de los desórdenes que se han producido, en Madrid, Barcelona y otras ciudades por grupos reducidos de orates, porque no pueden considerarse personas, que desean imponer sus deseos sobre el resto, que usa la paz para relacionarse, sus ideas sobre cómo ha de funcionar el mundo. Esto no solo no tiene cabida en democracia sino que además inmediatamente coloca a este personal en la caricatura del mono desnudo, tan desnudo que carece de cerebro y entendimiento, ese mono que en las siluetas recortadas frente a contenedores incendiados, recuerdan a los monos de la película 2001 Una Odisea del Espacio.

Parecen haber vuelto a arrojar el hueso, de una presa cazada, al espacio vacío de todo contenido humano e intelectual. Cuando las gentes dejan de pensar se acercan peligrosamente al fanatismo. No llegará nunca a alcanzar la media Luna. El ejemplo actual de esa conducta represiva y totalitaria, quizás la más peligrosa que queda en la Tierra, aparte comunismo, es por excelencia la que detentan algunos convencidos de la religión musulmana, que creen “pies juntilla” en la palabra de un libro escrito cuando la humanidad apenas había dejado la crueldad de la selva originaria. ¿Dónde pretenden llegar estos individuos, aspirantes a jefatura, sin los sentimientos, experiencia y conocimientos para detentarla? Yo les doy la respuesta, al caos.

El caos más absoluto que se va instalando poco a poco sobre Europa, y que hace años se empezó a instalar en España bajo el desgobierno de Zapatero, continuado por su discípulo Pedro Sánchez, en beneficio de algunos individuos, estos si es realmente egoístas e insolidarios, así pretenden manejarnos a todos, como seres carentes de deseos y voluntad propias. Meras hormigas de cualquier agujero unidas mediante las feromonas de la ultraizquierda abyecta y vil, que entierra todo aquello que tenga que ver con la libertad de los individuos y las familias. Nunca un pueblo podrá estar más agradecido a sus cuerpos de seguridad del Estado como deben estarlo los Españoles de bien.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: