
«Siempre lo dije, y lo seguiré manteniendo: el voto tiene muchos pretendientes, pero un solo dueño, ustedes»
La victoria de la mafia catalana, y con ella la de la delincuencia organizada que se ampara en la política española, se ha consumado, todo ello gracias a la degeneración moral de un político corrompido hasta el tuétano. A partir de ahora nadie podrá negar que la presidencia de Sánchez no esté asentada en lo peor del lumpen carcelario. Lo sabíamos, y nadie ha movido un dedo por evitarlo. ¿Exagero? Rotundamente no.
Se ha aprobado una ley que significa de facto la entronización de la desigualdad entre españoles, la impunidad de la delincuencia a la que Sánchez debe su cargo, y la de él mismo, lo que sirve para unos, ¿Cómo no podría servir para él? Una ley, la de amnistía, que legaliza el delito de alta traición, el pronunciamiento, la malversación de fondos públicos, y el terrorismo urbano. El estado de derecho tal y como lo conocíamos hasta ahora, ha sido derogado. ¿Exagero? No.
La amnistía encubierta a violadores pedófilos y pederastas fue el ensayo, lo siguiente será la autodeterminación, en la que vascos y catalanes llevan todas las de ganar, con la colaboración necesaria de un presidente rastrero y sectario. ¿Cierto? Naturalmente que sí.
Las consecuencias de la amnistía no las veremos de inmediato, pero las iremos sufriendo a medida que pase el tiempo. La condonación de la deuda catalana, a cargo de nuestros impuestos, sería la menor, siendo ésta sangrante. Las más graves vendrán cuando los cómplices de Sánchez presionen hasta el paroxismo a las instituciones más importantes de España, empezando por la justicia, y la situación nacional se haga insostenible, dando paso al estallido social que a buen seguro traerá funestas consecuencias. ¿No está ocurriendo ya? Sí, los antecedentes más graves empezaron a gestarse en octubre de 1934, los cuales desembocaron en la Guerra Civil, y que trágicamente han vuelto de manos de otro social comunista recalcitrante, Pedro Sánchez.
Volveremos a la casilla del 36, con los mismos culpables, pero esta vez el pueblo español estará más solo y desamparado que nunca, sin que ningún político responsable ose alzar la voz. Que nadie tenga la menor duda de esto, no habrá nadie que ponga pie en pared, nadie. El tacticismo de la derecha en estos momentos es tan grotesco como repugnante. ¿Me equivoco? En absoluto, lo estamos viendo.
El truhan que vino a regenerar la política, se ha convertido en el peor enemigo de la democracia, la ultraja con su sola presencia, la zahiere con solo abrir su bocaza, la maltrata usándola a su capricho como sólo hacen los dictadores, usándola a conveniencia de sus propios intereses. ¿Exagero? No.
Este miserable ha hecho del cinismo y la patraña continuada, su totalitaria forma de gobernar. No repara en nada ni en nadie, si con ello gana un minuto de notoriedad, usando a su antojo a los títeres que ha colocado en las principales instituciones del estado, para que le lustren la conciencia, y servirse de ellas. ¿Acaso es mentira? Rotundamente no.
Si este sin vergüenza regentara un burdel, alardearía de la virginidad de sus pupilas, basándose en certificados de tal condición expedidas por cualquiera de sus muchos “doctores” en demagogia criminal. Lo vemos a diario, luego entonces es cierto.
El paralelismo entre los sátrapas sudamericanos, y el grotesco Sánchez, es espectacular, incuestionable, rotundamente aplastante. ¿Llegaría a realizar encarcelamientos masivos? ¿Llegaría más lejos aún? Voluntarios para esto último no le faltarían, sólo tiene que pedir ayuda a los del norte. Denle tiempo, tampoco pensábamos que iba a llegar donde ha llegado y en ello está. Su ideología es clara y concisa, cualquier medio le valdría si con ello conservara el poder. ¿Exagero? No, como tampoco exagerábamos cuando algunos entre los que me encuentro dijimos que entre Sánchez y el poder, no cabría el pelo de una gamba.
Muchos incautos creían que, a partir de cierto nivel intelectual o académico, pocos o ningún titulado podría llegar a tal nivel de degradación y servilismo ante un sujeto de tan execrable condición, y no es así. La historia moderna nos demuestra que los más abyectos criminales eran licenciados, doctorados e incluso gente docta en mil y una especialidades “humanitarias”. En la satrapía de Sánchez no sólo hay puteros drogatas y gánsteres, también le acompaña lo peor de la chusma intelectual, si por intelectual entendemos tener un cierto nivel académico, que no necesariamente tiene que ir acompañado siempre de incuestionable moralidad. ¿Acaso vuelvo a exagerar? No, basta con ver el casting de personalidades que desde el minuto uno descubrió que Sánchez era su nuevo Largo Caballero.
Estamos ante la peor de las satrapías, o si lo prefieren, de las dictaduras actuales. En las más duras de hoy día se asesina a personas inocentes, por reclamar libertad y futuro. En la satrapía sanchista se asesina a diario, civilmente, que es la muerte en vida más terrible que existe. Para ello cuenta con la peor y más execrable pocilga mediática que hayamos conocido nunca, serviles y maquiavélicos tertulianos dirigidos por la hez más repugnante y hedionda de los medios bolivarianos. Para esta calaña el nuevo dios revivido ha llegado repartiendo pasta, mucha pasta, hondonadas de pasta, imprescindible para tener el mejor ministerio de propaganda desde que Goebbels inventó tan maquiavélico mecanismo. ¿Es mentira?
Cómo calificar los juicios sumarísimos que celebran a diario en sus checas revestidas de focos y oropeles, de micrófonos dorados envueltos en tres capas de calzoncillos. Basta que su amo señale un objetivo, para que distinguidos revolucionarios de todo a cien vomiten consignas, previamente ideadas por legiones de asesores de a cien mil euros la soldada. Sin esta basura, la inmundicia que nos pisotea no tendría tanta soberbia, tanta altanería y tanta desfachatez.
¡Qué bajo han caído muchos! ¿No les da vergüenza defender tanta ignominia? O es que con el grado de degradación al que han llegado sólo puede verse aliviado por el puñado de euros con que tratan de lavar su ponzoñosa conciencia. Les llamaría hijos de la gran puta, pero ni eso merecen. Hasta para ser puta hay que tener principios y necesidad, algo que en ellos ellas y elles no se da. Vuelvo a repreguntar: ¿exagero? O tal vez me quedo corto.
¡Qué espectáculo tan sombrío contemplar cómo por el sórdido interés de un sin vergüenza hemos retrocedido en libertades e igualdad ante unos cerdos! Pues cerdos son los que en base a una patraña reinventada cada cierto tiempo, alardean de ser superiores al resto de españoles. ¿De qué alardean estos payasos? Dime lo que dices que eres, y me carcajearé en tu puta cara.
Dicen que el estado les deberá pedir perdón, por mi parte y la de la ciudadanía decente, que aún queda, pueden ir reventando de uno en uno esperando ese perdón nuestro que nunca les llegará. Antes muertos que sumisos, ante tanta rata con chapela y barretina.
Ratas son los que utilizando su borrachera nazionalista, tratan de rebajarnos a la mínima expresión de personas, alardeando de lo que nunca en su rastreras y puñeteras vidas serán, personas dignas decentes y honorables. De su condición de ratas es de lo único que pueden alardear, esa es la única credibilidad que les otorgo, más allá de ese aspecto sólo encontrarán desprecio y asco. ¿Exagero? O tal vez me quedo corto, yo creo que sí.
Que no todos los españoles somos tan miserables y cobardes como Sánchez, es un hecho incontestable. Que la única forma que ha encontrado el supremacismo catalán, con chantajes y extorsiones, se lo ha dado gratis un payaso revestido de ínfulas, desnudo de toda dignidad, huérfano de principios, vacío de integridad, también es cierto. Perfecto retrato para un Dorian Grey de todo a cien, escuálido de moral, esquelético de hombría de bien, desnudo de todo vestigio de dignidad.
El que apela al respeto, tal y como hace este gánster de la política, sólo podrá esperar insultos vejaciones e improperios de toda índole y condición, poco me parece para tanto merecimiento. ¿Qué hacer ante esta infamia que no se haya hecho ya? ¿Esperar a ser convocados por los inútiles habituales? O salir espontáneamente en descubierta hasta el cubil del mamonazo y echarlo a salivazos.
Cuanto más indignados estamos, menos consuelo podemos esperar en nuestros referentes. Confieso públicamente que yo, a día de hoy, no tengo ninguno, ya me han hartado. No puede ser que esta cochambrosa y cainita derecha, egoísta hasta la náusea, continúe mirándose en el espejo de su propia necedad. Nada podemos esperar de estos tipos cuando sólo miran por sus intereses, obviando cobardemente que el verdadero interés, supremo y sagrado, es el propio interés de España. Les diría cosas peores, los conozco, les he sufrido, les he apoyado… y les he vuelto a dejar de lado, no me interesan. Ante la necesidad hay que unirse, no darse de bofetadas. ¿Es incierto? No.
Ni siquiera personalizaré en ninguno de estos supuestos líderes, ufanos y dependientes de sus propias miserias, ahítos de soberbia, ebrios de un protagonismo que nunca tendrían que priorizar ante el supremo interés de España. Ser español, ser patriota, no es jugar al tacticismo ni a ver quién lleva más abalorios, ni quién lleva la bandera más grande, habla mejor o es más simpático. Ser español y patriota, es priorizar el interés de la Nación, por encima del propio, nunca al revés. Pregunto: ¿acaso no es cierto? Contéstense mirándose ustedes mismos a la cara, si es que tienen valor.
En este caso conjugar el verbo priorizar, es la clave del éxito de cualquier político sensato decente e inteligente. Asumirlo tal y como es, depende de unas pocas personas, pero del voto de millones de ellas, les conviene no olvidarlo. Siempre lo dije, y lo seguiré manteniendo: el voto tiene muchos pretendientes, pero un solo dueño, ustedes.
Maldigo a todo aquel que quiera ser o parecerse al déspota que ya tenemos, que ya es maldición. Para eso ha quedado la extrema izquierda social comunista, para amnistiar a ladrones puteros y cocainómanos. No esperemos que de la noche a la mañana la estupidez y el sectarismo les sigan votando, ese virus maldito lleva muchos años instalado entre ellos. Hoy día con el aderezo del poder y el dinero fácil, se ha hecho más resistente.
Aviso a navegantes: se puede ganar sin convencer, ganar por incomparecencia del contrario, por la propia supervivencia como Sánchez, o ganar por herencia maldita, pero ganar convenciendo sin asumir la esencia de lo que dices defender, sólo está al alcance de muy pocos, tan pocos que por desgracia no los acabamos de ver.
Es mi opinión y como tal la expongo, libremente y con mi pleno derecho como ciudadano español libre que soy, de momento.

