
«Lo siento Risto, a mi no me manipula, ni tú, ni nadie. La inteligencia debe ir acompañada de cierta flexibilidad, porque nada es absolutamente blanco ni negro»
Acabo de ver el programa de Risto Mejide “Todo es Mentira” y las maneras torticeras que usa para convencer de que lo que dice es cierto y hasta va a misa llegan a ser impresentables. Luego tiene una especie de pepito grillo barbudo, no sé su nombre, tal es el impacto que me ha causado, que se limita a asentir cual cacatúa y rematar lo dicho por su jefe sin opinión propia. Imagino que tanto él como la presentadora lo harán porque no quieren ser fulminados del programa en el acto ¿porno? De cada día.
Estoy convencido que el personaje Risto es capaz de despedirlos, hasta en directo. Pues lo siento Risto, a mi no me manipula, ni tú, ni nadie. Tengo muy claras mis creencias que no, como las tuyas, han de ser de diestra o siniestra, pueden ser intercambiables, interpolables, alternables, modificables y hasta variables, porque no hay cosa más obtusa que mantenerse por el motivo que sea en el erre que erre. Aunque vayas por la vida de no alineado con nadie. No digo que no seas un tipo inteligente, que lo eres, pero la inteligencia debe ir acompañada de cierta flexibilidad, porque nada es absolutamente blanco, ni absolutamente negro, aunque a ti te lo parezca. Es curioso que cuando alguno de tus contertulios, generalmente los de derechas, dan argumentos ciertos y reales, tu te cierras en banda para como decía el psicólogo Salomon Asch, la mayor parte de la mesa, haga presión social ante el resto que no opina lo mismo, consiguiendo que para no desentonar, se inclinen más o menos a la opinión de la mayoría.
Esto es sucio, cuando se hace en los medio de comunicación de masas como pueden ser la radio y la televisión. Efectivamente, todo en tu programa suele ser mentira, porque lo es desde la base de tu obcecación, por tu idea invariable de socialista convencido con orejeras. Ninguna persona que se estime como tal, puede alinearse en un lado u otro de la política sin poner en duda su propio pensamiento. Esto da el nivel intelectual que ha de tener un pensador. Ese que tú te crees. Máxime cuando tu función en el programa como presentador es moderar las diferentes opiniones de los invitados, para que el discurso no se convierta en un guirigay sin sentido. Esto, debes saberlo, dado que eres licenciado en periodismo. Cuando un periodista se encuentra de intermediario en un debate, debe atenerse a las reglas, sobre todo a las de la ecuanimidad. Cuando te dejas arrastrar por tus propias creencias o ideologías pierdes todo el peso que puedas tener como persona y periodista.
Ejercer una profesión pública, no implica tener que ser protagonista del tema que se trate, no se puede ser juez y parte, sobre todo en los temas polémicos que tu tratas de llevar convenientemente por dónde te interesa. Eso está bien, porque si no serías un mal periodista, pero al parecer estás te han comprado bien en esa cadena, la que sabe todo el mundo de que pie cojea.
Por otra parte estos días está de moda, como no puede ser de otro modo en esta sociedad de idiotas del siglo XXI, atacar a Isabel Díaz Ayuso. La atacan, pero con un asunto que ni le va ni le viene, unas ganancias al parecer fraudulentas de su actual novio con hacienda. Entiéndase que antes, no era su novio así que todo lo que hiciera o hiciese, que me quiero reír un rato, a ella no solo no le consta, si no que no tiene nada que ver con ello ¡Oye! Como dirían los de Martes y Trece. Para ser gracioso como este dúo cómico, hay que ser muy serio y separar los asuntos verdaderos de lo que es mera fabulación de delitos, de manera mal intencionada que, pueden ser un insulto y causa de demanda. A Ayuso en principio le da igual, lo que digan de ella las malas lenguas le entra por una oreja y le sale por la otra, porque hay que tomar mucha sopa para quitarla de la Presidencia del Comunidad de Madrid.
Puedo asegurar que, si yo fuera ella, convocaría elecciones anticipadas al cargo, para dejar con tres palmos de narices a los perros de presa que la tienen atragantada. ¿Creen estos sabuesos que perdería el plebiscito? ¡Cuán necios son! No, es la respuesta, volvería a ganar de calle, porque los Madrileños, vamos la mayoría, no somos gilipollas y sabemos quién nos tiene que gobernar en libertad, no como hace el gobierno de Sánchez que no para de prohibir cosas absurdas y trasnochadas.
Por esto comenzaba mi “perorata” diciendo que acabo de ver el programa de Risto Mejide “Todo es Mentira” y las maneras torticeras que usa para convencer de que lo que dice es cierto y hasta va a misa llegan a ser impresentables. Luego tiene una especie de pepito grillo barbudo que se limita a asentir cual cacatúa y rematar lo dicho por su jefe sin opinión propia, pero eso sí, con “ribetes” de ¿Humor? Imagino que tanto él como la presentadora lo harán porque no quieren ser fulminados del programa. Estoy convencido que el personaje Risto es capaz de despedirlos, hasta en directo. Pues lo siento Risto a mi no me manipula, ni tú ni nadie.
