
«Ahí está el tema de la energía, por ejemplo, en la inútil y manipulada polémica sobre la energía nuclear, con la que el gobierno nos engaña»
Lo importante en la comunicación no es lo que yo pueda o intente decir, si no lo que tu entiendas, querido lector, con la lectura de mis pobres palabras. La trampa del significado y su herencia cultural, la de las ideologías, sus orejeras y la comunicación.
En mi antiguo oficio del periodismo sabíamos que los ecologistas y los políticos eran una fuente de información pobre y sectaria. Sin datos contrastados y pura propaganda. Luego, con la medalla de plata, estaban los de las ONG,s. Y el bronce se lo llevaban los sindicalistas y todos los recién licenciados en Asistencia Social que estaban enchufados en las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos o sencillamente vivían con cargo a las subvenciones del estado. !Qué caterva de indocumentados! Bueno, creo recordar también que si lo sindicalistas eran liberados, competían con el oro por su desvergüenza sectaria.
Ahí está el tema de la energía, por ejemplo, en la inútil y manipulada polémica sobre la energía nuclear, con la que el gobierno nos engaña pues, como en otras muchos vitales cuestiones, nos dice una cosa y su contraria. Y recordemos al alquimista social, el inútil Zapatero que en estos momentos embarcará de nuevo hacia Venezuela para ganar otro pastón por defender la tiranía comunista engañando y traicionado, y sus derroches en las desalinizadoras y las energías renovables. De nucleares nada que nada. Y hoy, algunos años después, la sequía a la puerta de casa y las tarifas eléctricas con un problemón de narices. ¿Qué ha pasado en España con el debate de las nucleares? Pura ideología cara y ciega. ¿Sabes, querido lector cuántas atómicas tienen los franceses cercanas a nuestras fronteras? ¿Y qué pasará con el petróleo marroquí cuándo «chapapotee» el paraíso turístico de Fuerteventura? Ah, ¿Qué ese chapapote no será el nuestro? Es el abusivo precio del tomate y de su cara y ciega ideología.

