Conversaciones en el andamio. Puestos a pedir. Por Francisco Gómez Valencia

Puestos a pedir.

Lamento comunicarles que la sesión de control al Gobierno fue un bodrio aunque la entrevista sí que fue lo esperado, el enésimo festival de la desfachatez.

«Es muy fácil de entender»

Resulta obvio que pese a estar al comienzo del curso los candidatos estén cansados de escucharse. Es más, nosotros también lo estamos. Y pese a todo hoy jueves arrancamos así porque comprendemos el asco que tanto Feijóo como Abascal transmiten cuando interpelan al felón sabiendo que por mucho que suceda en este país — como apostillaba en sus tiempos mozos (pues no los hubo en su caso más de ningún otro tipo), el mismísimo don Mariano José de Larra—, perdernos o mejor dicho, escudarnos en el costumbrismo y en la sátira, decía un ilustre tuitero al que sigo con devoción sin saber—lo reconozco— a qué coño se dedica además de escribir tuits simples con cierta chispa y socarronería galega, que la sátira le protege y que gracias a ella se atreve a seguir la actualidad política sin perder las composturas. 

Desde aquí arriba lo comprendemos, es más, aprovechamos la presente para disculparnos por nuestros arranques soeces y malsonantes en algunas ocasiones que sin duda nos consta que desagrada a muchos de nuestros lectores habituales. 

Al hilo de estos arranques o envistes, la otra mañana leía al socialdemócrata Montano en esa misma red social poco más o menos que cagarse en la puta madre que parió al periodista progre, trucha e italiano para más INRI Euprepio Padula, al que un servidor cariñosamente lo llamadon Prepucio”. En fin que el caso es que tras soltar alguna de sus hilarantes gilipolleces, el otro (Montano), saltó por peteneras al leer la última estupidez del asno transalpino sobre la invasión de Ceuta, y eso me llevó a comprenderlo mejor llegando a solidarizarme con él apoyándolo con un “me gusta” y con un «retuit». El brutal mosqueo del intelectual socialista al cual últimamente leo con devoción en el medio The OBJECTIVE (“the ojete” para Óscar Puente), estaba más que justificado pues es tal la sumisión de algunos por seguir enel candelabro” (como decía la otra), que el asco a muchos nos genera tal acidez de estómago que hasta el más pintado pierde los papeles.

El escritor y articulista después en otro tuit posterior reconocía haber cruzado una línea invisible que jamás pensó que iba a traspasar del mismo modo que en sus pensamientos escritos a través de su montanoscopia” habitual, se percibe la incredulidad ante los excesos sanchistas.

Leía a otro ilustre de cuyo nombre no me acuerdo mientras escribo estas cuatro líneas (también en la misma red), que el problema de este PSOE sanchista es que se han tomado lo de la igualdad como el pito del sereno cuando históricamente la socialdemocracia se basaba fundamentalmente en eso, en la defensa a ultranza de la igualdad.

Pues bien, desde aquí arriba creemos que dicha máxima en el caso de los actuales delincuentes que tenemos gobernando el país, se pretende a la baja. De hecho se felicitan cada mes que salen los índices de beneficiados en España por el Ingreso Mínimo Vital como si eso fuera un logro para el conjunto de la sociedad. Cualquier persona con un mínimo de inteligencia comprende que a mayor número de pobres y dependientes peor nos irá y, no se trata obviamente de alardear por tenerlos a todos contentos gracias a una paguita” de este o cualquier tipo (pues algunas están más que justificadas), sino que el gobierno de todos no trabaje exclusivamente para general las condiciones óptimas para reducir esas cifras de dependencia en todos los sentidos y a nivel general.

Una niña de casi 30 años a la que quiero mucho muchísimo  despotricaba en una comida familiar sobre Amancio Ortega porque una amiga suya trabajadora de Zara, tuvo un accidente en uno de los autobuses que transporta a los empleados de la empresa. La empresa le ha puesto todo lo que había que poner a disposición de la perjudicada y la chavala, aceptó la ayuda, se está rehabilitando y de momento va saliendo del túnel. Pues bien, afortunadamente para ella, su familia y sus amigos, se ha replanteado su vida fuera de la empresa y en otra ciudad diferente en la que vivía y trabajaba. Bueno: pues según la niña a la que quiero mucho muchísimo, la culpa de que la amiga no siga trabajando y ahora se sienta atemorizada por el cambio de vida que está padeciendo, es del famoso y reconocido empresario. 

Perroflauta en acción.

Perroflautismo en vena. La culpa siempre es de los demás y no aceptar los miedos personales, o alardear de transponer directivas de la UE para esconder sus mierdas son una forma de vivir y de gobernar. Esperemos que como adelantó ayer en el Congreso el mamarracho de Rufián, los 200 diputados que las últimas 10 encuestas dan de promedio al PP y a VOX sirvan para gobernar sin miedos para aplicar políticas que sirvan para que la traslación de los  mismos a nivel personal echando la culpa a los otros, deje de ser una opción personal y casi social.

Ardua tarea lo sé, pero es que es jueves y el cuerpo lo sabe.

Nota: sobre la entrevista es que no la quise ver. Total: para qué, si ya está todo dicho y hecho.

Feliz día de San Nicolás.

Españazuela a 10 de septiembre de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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