Le puede, a Sánchez, la mezquindad. Por Guirong Fu

Le puede, a Sánchez, la mezquindad

«A tal punto le puede, a Sánchez, la mezquindad, tan miserable se muestra en todos sus actos, que le causa a uno auténtica vergüenza ajena»

(1)

Debemos realmente celebrar

que no esté hecha aún la España actual

para la irrupción triunfante de ningún tirano:

a tal punto le puede, a Sánchez, la mezquindad,

tan miserable se muestra en todos sus actos,

que le causa a uno auténtica vergüenza ajena

(2)

tomarlo como ser humano.

No exhibe un solo tic, un solo mohín que no delate

al déspota vil que habita en él a todas horas;

y es así que en sus ansias de pisotear, a todo trance,

a cualquiera que asome para hacerle sombra,

se vea irremisiblemente impelido a sujetarse

(3)

a ser puñal siniestro y a ser letal curare,

como su mirada ruin y sus odiosas poses continuamente abonan:

La de ‘pérfidos enemigos del pueblo’ que habría ya hallado,

de haber podido dar rienda suelta a su íntimo tirano;

(4)

ese que, nuestra tenue democracia, su estallido feroz de momento ahoga.

¡Ay del día en que pueda gobernarnos a golpe de cadalso

y bajo el atroz imperio de su cetro, de su látigo y de su soga!

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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