Predicciones para el 2019. Por Vicky Bautsita Vidal

Obra de Giovanni Domenico Cerrini. Apolo y la sibilia de Cumas.... Predicciones para el 2019
Obra de Giovanni Domenico Cerrini. Apolo y la sibilia de Cumas…. Predicciones para el 2019

“Algo de humo de incienso  me acercó a ese trance druídico que todo buen adivino debe provocarse para poder videnciar competentemente con las predicciones”

Lo más interesante de las predicciones para el año nuevo consiste en leer primero las del año que ha terminado.

Después de repasar cuidadosamente las que se hicieron para el 2018 compruebo desilusionada que ningún augur supo ver la movida española, en cuanto al nunca visto lanzamiento de la forma más mafiosa, pero “legal”, de un presidente eficaz y preparado, para ser sustituido por un siniestro personaje muy parecido a una lapa, pues pese a haber sido expulsado de su partido y del interés de la gente, emergió no se sabe cómo, y aliándose con toda clase de personajes del submundo político, consiguió permanecer aferrado a la piedra, es decir, adosado al sillón con fuerza y mucha cara.

Y todo ello fue posible, debido a que alguien, dejó establecido con anterioridad eso de la legalidad “ilegal”, para que los ratones, pudieran ponerle el cascabel a cualquier gato y quedarse con todo el queso España, fuera de quien fuera este y sin pagar precio alguno.

Tampoco los dignos adivinos, tuvieron a bien vislumbrar en sus sueños premonitorios la epopeya catalana; y es que ni al Oráculo de Delfos, con Pitia, el profeta y el mismísimo Apolo, dios de la adivinación, le hubiera resultado sencillo predecir el barullo torticero que se ha producido en nuestro país, bajo el influjo de algún planeta liante y de muy mala intención astral.

Así que, visto el panorama, decidí profetizar algo yo misma, porque total…

Y me puse a ello con entusiasmo no sin antes haberme preparado la consulta muy bien.

Debido a los siglos pasados, ya no es fácil acudir al Oráculo, y la Pitia original debe de andar por el Olimpo descansando de su trabajo en la Tierra. Así que yo, con todo el respeto de que soy capaz, una vez me di cuenta de que me resultaría difícil convencer a una cabra para que se dejara duchar con agua fría y luego matar, ya que es preciso una víctima para el sacrificio, y confiando en que Apolo, después de tantos siglos y debido a la corriente animalista del presente me perdonaría que no matara a la pobre cabra, cambié el proceso por una fotografía de una cabra, sacada de Google, la introduje en agua fría según el método, y al comprobar ligero temblor en el papel al deshacerse, entendí que Apolo daba el visto bueno a mi ritual adivinatorio, pese al descafeinado estilo siglo XXI de esta Pitia aficionada con más voluntad que valía, todo hay que decirlo.

Lo de masticar laurel tampoco fue difícil, aunque sabe a rayos, y sí un poco, conseguir agua de la fuente Castalia, las Musas me perdonen, lo que solucioné cambiándola por agua mineral de una marca conocida.

El trípode, una banqueta alta de tres patas que andaba por casa, resultó perfecto para el experimento.

Algo de humo de incienso que a mi me provoca siempre un mareo alérgico, me acercó a ese trance druídico que todo buen adivino debe provocarse para poder videnciar competentemente.

Y allí, en mi cocina, mareadísima y tosiendo, encaramada a la banqueta, ¡Vi!

El velo sombrío del futuro se retiró para mí, y dejóme entrever un avión que iba y venia de un lado a otro. No aterrizaba nunca. Desde una de las ventanillas, aprecié torvo rostro con gafas oscuras. … Manos como garras empuñaban unos prismáticos.

Y he aquí que una voz, femenina, cantaba con buen oído en la lejanía: – “Pues mira Pedro, que nos quiten lo bailado”-.

Las multitudes subían y bajaban al fondo del abismo. Muchos se integraban a una larga hilera, como de hormigas, que desfilaba por el borde del precipicio, elevándose hasta las alturas el rumor de mil voces: – ¡Vox. Vox. Vox! -.

Del avión fue lanzada sobre la multitud una enorme butifarra con piernecillas convulsas y dos pequeños brazos que se agarraban a un paracaídas amarillo con la cara de Puigdemont bordada en la tela. Mientras descendía farfullaba algo sobre segadors y sus vais a enterar…

La tierra tembló entonces y abriéndose, dejó salir un grupo de espectros, y espectras, que vestidos de morado se flagelaban las espaldas como penitencia procurando que la multitud los mirase, cosa que no conseguían pese a los grandes gritos y golpes de pecho que se daban a sí mismos y a los demás. ¡Nunca quisimos a Chávez! Podemos y Podemas somos buenos y buenas. Patriotos y patriotas…

De los mares, de los ríos, de los lagos y de las montañas una voz como de trueno bramaba: -¡Elecciones, elecciones!-.

Un caminante de toga Naranja y buen aspecto se unió a otro y susurrándole al oído dijo: “Ahora te ajunto, pero sepas que te vigilo” … y quedó mirando con añoranza al avión que se alejaba. El otro caminante, también de buen aspecto, al que seguía una multitud, se encogió de hombros y miró esperanzado hacia la gran hilera de personas a la que cada vez se integraban más, y que caminaban por el borde del precipicio. – Muchos rostros de esos me suenan de mi PP -pensó-. Menos mal que todo esto es una imaginación…

Y sus ojos se clavaron en los míos y volví de mi trance quedándome en realidad como estaba y viendo, clarividentemente, que no había hecho falta tanta historia para ver que todo va a seguir en su línea y ya está.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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