Un animal salvaje: Un girar trepidante. Por Antonio Ramírez Vélez

Un animal salvaje

«La infidelidad, envidia, amor o pasión, van urdiendo confeccionando el tejido del contenido de la novela Un animal salvaje»

Cada historia que sale a la luz del escritor suizo Joel Dicker es no únicamente un éxito de ventas, sino y sobre todo un nuevo encuentro con un maestro del relato y la novela negra; con un auténtico tejedor de tramas en los que el cuidado de los detalles, la sencillez del lenguaje o el alimento necesario para que la tensión narradora viva de principio a fin, es siempre un flechazo con la lectura.

«Un animal salvaje«, la recién publicada y nueva obra del autor, viene a recordar el ensamblaje de su primer gran lanzamiento, «La verdad del caso Harry Quebert«. Con una seductora secuencia de retrocesos en el tiempo y regresos al presente y un baile armónico de fechas y personajes se entrelaza todo hacia un hecho final que denota en el interés, lo incierto y la sorpresa ante el desenlace.

Esta gran novela se desarrolla entre localidades tan dispares como Ginebra, Saint Tropez o San Remo, pero sobre todo entre la trepidante forma de ser de unos personajes y la relación entre ellos. Relación que deja espacio para la presencia de algunos de los rasgos más identificativos, algunos de ruptura, de la condición humana. Infidelidad, envidia, amor o pasión, van urdiendo confeccionando el tejido del contenido de «Un animal salvaje» que a buen seguro no deja indiferentes entre los lectores y lectoras que se adentren y descubran en él.

La capacidad en la descripción de lugares, situaciones y emociones, vienen a recordar, una vez más, la extraordinaria capacidad de la imaginación, el conocimiento y la virtud por interesar y enganchar del autor, Dicker, convertido ya desde hace tiempo, en una de las grandes plumas del «noir» internacional del siglo XXI. Inquietante, generoso e imperdible confluyen, como definitorios, en este gran relato.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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