Hoy no pensaba escribir nada sobre la actualidad, de hecho tengo que resolver problemas relativos a mi sociedad de salud. Desde que me jubilaron, en el año dos mil nueve hasta hoy, pensaba que estaba acogido a la aseguradora de toda la vida de Televisión Española, pero no parece ser así. Realmente este problema es lo que más me preocupa a día de hoy. Es este un asunto que debo resolver, cuanto antes, cómo se dice ¡por si las moscas! Pero es que no hay día en el que no aparezcan sapos feísimos de diversos tipos en esta España mía, esta España nuestra, que citaba Eva Sobredo (Celilia).
Tras las nuevas escatológicas de Cuelga Muros o Valle de los Caídos en las que se desenterraron los cadáveres de la guerra civil, parece que estos, todos, los de los dos bandos, hayan decidido vengarse de los Españoles actuales, usando los más variados métodos. Es como si nos dijeran: “vais a penar por los desmanes de vuestros abuelos”. Como si los nacidos tras aquella guerra tuviéramos culpa de algo de lo acontecido en aquellas fechas.
Por otra parte el Presidente Sánchez, al parecer, está muy afectado y enfadado por algún tema. Se ha retirado, por cinco días, a la Moncloa a meditar, según parece. Esto que no sería extraño en un país como la India, donde incluso estas están dirigidas por gurús muy sesudos y espirituales si lo es, raro, en la España de charanga y pandereta, donde lo único que hay que tomarse en serio es el queso con pan y el vino. Pregunten a cualquier miembro del grupo los Beatles, que volvieron totalmente cambiados de la India.
No sabemos si las meditaciones del Presidente Sánchez son acerca de problemas familiares, por causa de que algún juez haya imputado a su mujer Begoña, por alguna nimiedad, o porque se haya podido saber algo de su teléfono móvil, intervenido por un gusano informático hace un tiempo, con asuntos relacionados con otro país. Evidentemente no me voy a pronunciar sobre la cuestión que sea, supongo que yo no debo saberlo y buena gana de meterse en asuntos desconocidos. Porque sería meterse en teléfonos de once varas. Lo que sea, por la reacción del presidente, debe de ser algo bastante importante porque, por nimiedades, ningún mandatario Europeo se llama a andana o no se desentiende de sus compromisos, como lo ha hecho por un periodo de cinco días nuestro primer mandatario.
Tampoco será el león tan fiero como lo puedan pintar algunas asociaciones, porque a Sánchez le queda la baza de disolver las cámaras y convocar a elecciones, podría hacerlo ya a finales de mayo creo. Eso según mis cálculos de mal cubero o más o menos “patateros”. Yo en esta época, no estaría muy motivado, por la llamada de las urnas y de la democracia, dado que la Constitución que yo voté en el setenta y ocho, se la pasan casi mes a mes, por el arco del triunfo algunos. Está claro que ésta Constitución que tenemos, se voto en otra España, que al parecer ya no tiene nada que ver con la actual. En ésta la mala leche y ralea abunda por doquier y por un quítame allá esas pajas, van algunos y algunas a comprarse un “Satisfayer” cualquiera, aunque no sea el original que debe costar una pasta. Hoy, como sabemos, cualquier artículo de uso personal que se precie, funciona a pilas. Tendrá más o menos revoluciones, pero funciona a pilas ¿será que todo es ya Chino (imital, imital) o Japonés (déjame fotoglafial pala copial). Por eso está de moda copiar todo hasta las modas intelectuales de masa, en donde el pensamiento, el global, universal, plano y unánime es práctica de cada individuo. ¿Cómo podríamos los españoles votar una nueva Constitución? ¿Quién iba a redactarla, algún independentista, algún nadador de estilo libre o muy libre? Si es así, España acabaría llamándose, Federación Anómala de Estadillos Cuasi Independientes, por supuesto de Damasco, o sea la FAECID, que nadie sabría que quiere decir, pero que a muchos no solo no les interesaría para nada, si no que incluso aplaudirían con las orejas, perdón, de burro, que quiero nota.
Más de uno se preguntará, porque escribo en chunga sobre todo esto, que no tiene ninguna gracia, pero es que ¿Cómo me lo puedo tomar en serio, si este país cada día te sorprende con noticias de pura “chunga”? Lo que de verdad me extraña es cómo todavía hay personas que lo toman en serio y que hasta serían capaces de ir a votar en las próximas elecciones totalmente en serio. Yo desde luego iré, pero quiero dejar constancia de que no me creo ya nada de nada y eso aunque salga Sánchez de su retiro para jurar que sigue creyendo en la justicia Española.
Es por esto que he decidido hoy no escribir nada sobre la actualidad, porque de hecho tengo que resolver problemas relativos a mi sociedad de salud. Desde que me jubilaron en el año dos mil nueve hasta hoy pensaba que estaba acogido a la aseguradora de toda la vida de Televisión Española, pero no parece ser así. Y es que no te puedes fiar de nada, ni de nadie, instituciones incluidas, porque todo parece un Sainete, que como dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua es una obra de teatro jocosa. Por cierto la jocosidad es el problema que más preocupa a la gente a día de hoy, y es bueno que se rían los Españoles, porque es un asunto principal y mejor morirse de risa que de apatía y aburrimiento, ¿no creen? Yo sí, ¡por si las moscas!