Vivimos en una sociedad sin valores. Por Rodolfo Arévalo

Sin valores

«Cuando vivimos en una sociedad prácticamente sin valores por encima de los de poseer un teléfono móvil es que algo falla»

La Constitución Española fue votada por mayoría en un referéndum en el año setenta y ocho; que yo sepa, sigue vigente. Eso sin menoscabo de las mentecateces que puedan ocurrírseles a los electos presidentes nacionales, regionales o de las denominaciones de origen que sean.

 

Parece que en España la diversidad de maneras de ver el país y maneras de ser es mayor que las que se tienen con respecto a las normas de civilidad en las sociedades actuales. No se si es importada, desde dentro o desde fuera, pero en ese caso habría que corregirlas. Si nos centramos en algo concreto, la moda de escupir en el suelo, ya erradicada en nuestro país hace años. Esto sería algo realmente fácil de hacer si las multas por esta causa fueran altas, pero ¿cómo vamos a pedir que un Estado que impone penas de solo doce años a los terroristas, haga otra cosa respecto a infracciones menores? Si encima, y para más escarnio, tenemos la intención de ir variando algunos artículos en la Constitución, para hacerla más dúctil, es que vamos como locos por la vida. Siendo además que, últimamente, no están los hornos para bollos y por un mero quítame allá esas pajas te puedes llevar una puñalada trapera en cualquier parte de la anatomía, es que las personas que habitan el país, están como para darles de comer aparte. No todas realmente, pero algunas son suficientes para dejar el nivel del país en el de borricos “mataperros”.

 

No sé de dónde sale tanto joven, y llamo joven a edades comprendidas entre los catorce y cuarenta años, agresivo y poco tolerante. O ha sido por falta de disciplina en la familia, asunto que no debería tolerarse, o porque se ha desatado el cerebro primate por encima del humano. Para mi que “una buena Mili les hacía falta a muchos jóvenes”, para enseñarles educación, disciplina y obediencia. ¡Ay Aznar de mis amores! No se puede ser tan ingenuo, o tan retorcido, como para usar este tema de la doma del macho a la ligera. Y a ellas, que no digan que soy machista, otro tanto porque se están creciendo con tanta defensora de la igualdad y no precisamente de la igualdad en lo deseable, si no más bien en la igualdad desprovista de cualquier valor femenino.

 

Algunos pensarán que lo que desean es que vuelva el servicio social y todas se unan en común abrazo de canastillas a las agrupaciones de danza de alguna nueva sección femenina, pero de otro signo político. De hecho, secciones ya las hay pero a muchas les cuesta ser femeninas. Esto no quiere decir, ser sumisa, ni con los labios pintados y colorete, simplemente quiere decir ser consecuente con tu ADN femenino. Saber cuál es la función de cada una en la continuidad de la especie humana, que me temo durará poco a este paso.

 

Imagino que se habrán percatado de que estoy de juerga, y en modo irónico total. Cuando vivimos en una sociedad prácticamente sin valores por encima de los de poseer un teléfono móvil, mejor que el de los demás, y una tira de Gigas de aquí te espero, como saldo para epatar bobos, es que algo falla. Ya sé que también hay muchos jóvenes normales de aburrimiento, pero lo cortés no quita lo agresivo.

 

Por otra parte parece que aquí en España, al igual que en USA, la meta para conseguir integrar a la juventud es participar en deportes. Pues bien eso lo será para los seres humanos que padezcan de vigorexia, pero en ningún caso para todos por hacer tabula rasa. Algunos son más intelectuales y su mejor deporte es leer, ¡Tócate el níspero Pascuala! Incluso, si me apuras, jugar al ajedrez. Ha surgido el tema del acoso escolar como noticia, que algún organismo quiere poner en primer plano, y está bien, pero el primer esfuerzo a hacer es convencer a los adultos de no ser los primeros en tratar de manera despótica a los demás. A que sus hijos no desprecien a sus compañeros por tener intereses diferentes a los suyos, o vestir de manera distinta, o expresar su individualidad en otra tesitura de la que es de aplanamiento de la masa global incluida la de los niños.

 

Hay mucho partido de ultra lo que sea, que se cree en posesión de una verdad absoluta tanto desde la izquierda como desde la derecha y esto tienen que hacérselo mirar. Así mismo el centro izquierda y derecha también debería someter sus criterios a la realidad y hacer medida de sus propuestas para no deslizarse, ni muy a la derecha, ni muy a la izquierda, porque la virtud, como sabemos está en el punto medio. Para eso fue para lo que se redacto y promulgó la Constitución Española que fue votada por mayoría en un referendum en el año setenta y ocho, que yo sepa, sigue vigente. Eso sin menoscabo de las mentecateces que puedan ocurrírseles a los electos presidentes nacionales, regionales o de las denominaciones de origen que sean y a sus corifeos del partido. Parece que en España la diversidad de maneras de ver el país es mayor que las que se tienen con respecto a las normas de civilidad en las sociedades actuales, todo un despropósito.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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