Ricos y pobres. Por Antonio E.

Ricos y pobres

«¿Están ustedes de acuerdo en dar carta de naturaleza a esa infamia, y permitir que las garrapatas nazionalistas nos chupen la sangre?»

Los españoles somos muy dados a creer que siempre que llueve escampa, incluso a dejar que los problemas se solucionen por sí solos, históricamente incapaces de buscar entre todos una solución. Hasta llegamos a pensar que nada es para siempre, excepto la muerte, equivocándonos una y otra vez. 

De lo que no nos damos cuenta es de lo mucho que vamos a perder hasta que escampe, asunto harto improbable. Lo equivocados que estaban los políticos cuando en su momento no afrontaron los problemas con los nacionalismos, y lo amarga y onerosa que puede ser nuestra existencia común, hasta que nos llegue la muerte. 

En la actualidad caminamos hacia el precipicio, sin que nadie mueva un solo músculo para evitarlo, las elecciones del 21-M han sido el pistoletazo de salida, para el asesinato político de lo que hasta ahora conocíamos como España. 

Las siguientes elecciones, este próximo domingo, serán las catalanas, con el resultado que cabe esperar, el triunfo del independentismo por más del 80%, o más, en este porcentaje incluyo al maldito socialismo.  

A partir de ahí vendrán los referéndums en Cataluña y Vascongadas, estos serán inaplazables, así está pactado por el déspota y sus aliados preferentes a los que debe el cargo. Lo pintarán como consultivos, de momento, pero las exigencias al gobierno de Sánchez se incrementarán hasta conseguir los máximos que ambas facciones se han marcado. 

Cataluña no se irá, dónde van a ir estos payasos con la Generalidad quebrada y sin nadie que cubra su despilfarro, lo que pretenden es eliminar de Cataluña cualquier vestigio que tenga que ver con España. Lo mismo reza para Vascongadas, exactamente lo mismo. Estos fantoches serán todo lo que ustedes quieran, pero no son estúpidos, son garrapatas. 

Su plan consiste en seguir bajo la cobertura económica de España, pero sin contribuir económicamente a nada, exigiendo de todo, mientras el títere de la Moncloa seguirá pastando en su pesebre particular. Si les sale bien y Sánchez está por la labor, que sí lo está, seremos los esclavos de las sanguijuelas separatista. 

Seguiremos pagando sus pensiones, las de ambos, las mejores pagadas de España. Jugarán nuestras ligas, tendrán mejores carreteras y trenes, justicia propia, seremos su mercado cautivo, y lo que les haga falta. Eso lo pagaremos todos muy caro, que a nadie le quepa duda. 

Socialistas comunistas golpistas criminales y racistas, estarán de acuerdo en el expolio, con su independencia de interesada intensidad ya garantizadas, las mejores subvencionadas. El socialismo conseguirá su ansiado estado federal, y los españoles pagarán sin rechistar. La derecha tragará como siempre ha tragado, todo con tal de hacerse perdonar la cobardía que llevan tatuada en el alma. 

Dos preguntas: ¿Interesa al resto del estado mantener a esas sanguijuelas a cuerpo de rey? ¿Están ustedes de acuerdo en dar carta de naturaleza a esa infamia, y permitir que las garrapatas nazionalistas nos chupen la sangre? 

Si no estamos dispuestos a defender lo que es nuestro, mejor echar a patadas a esa chusma y evitar la gangrena que pueda extenderse por el resto de España. 

Aquél que tenga algo que decir, que lo diga alto y claro, pero evitando las monsergas que nos han traído hasta aquí. Cuando las palabras no bastan, mejor pasar a los hechos, o abandonar lo que no se está dispuesto a defender. Pero más engaños no. 

Nunca quise publicar esta desgracia, pero no queda otro remedio más que anticiparse a ello, avisando del desastre que se nos viene encima. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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