
«En Israel viven 2.037.000 árabes, es decir, el 21,1 % de su población. Son palestinos que permanecieron dentro de las fronteras del Estado de Israel»
La comunidad internacional tiene una definición clara de GENOCIDIO desde 1951, cuando entró en vigencia la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de GENOCIDIO de la ONU. Según este documento, firmado 152 países –entre ellos Estados Unidos y Rusia–, se entiende por genocidio a los «actos (…) perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un GRUPO NACIONAL, ÉTNICO, RACIAL O RELIGIOSO«.
En Israel viven 2.037.000 árabes, es decir, el 21,1 % de su población. Son palestinos que permanecieron dentro de las fronteras del Estado de Israel después de su creación en 1948. En el sistema nacional de salud, pacientes judíos y árabes comparten hospitales, tratamientos y médicos. El 20% de los médicos, el 25% de las enfermeras y el 50% de los farmacéuticos son árabes israelíes. ¿Qué GENOCIDIO más raro no?
Amnistía Internacional dice que Israel impone una discriminación institucionalizada contra los palestinos que viven en el país. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel rechazó ese informe, que considera «absurdo y falso«.
Mientras tanto, el primer ministro de Israel prometió garantizar los derechos civiles, pero dijo que «la mayoría decide«. ¿De qué me suena a mí esto? Pues nada que la mayoría social o parlamentaria podría votar que un bolígrafo es un pantalón vaquero y no se hable más. Pronto lo comprobaremos con el referéndum.

